Dic 22

Los hombres que esclavizaban a las mujeres

Exordio-de-una-esclava-negra-por-Claudia-Penrroz-260x305“Para ser más amo hay que tener más esclavos y sirvientes subyugados”

     Parafraseando el título de la novela de Stieg Larsson quiero poner de relieve lo que está ocurriendo hoy con la libertad de las mujeres en manos de un gobierno autodenominado liberal. Cada ministro en su área encuentra el camino para atentar contra los derechos de igualdad, libertad y dignidad de la población española.

      Como no sabría decir cuál de todos es más peligroso comenzaremos con Gallardón, por lo impactante de su medida contra la libre maternidad. Aunque hay otra, como la educación segregada por sexos de Wert cuyos efectos a largo plazo van a ser, si cabe, muchísimo más preocupantes, pues una ley de inmediatez como la del aborto con otra se sustituye de un plumazo dentro de dos años, pero unos ciudadanos criados en un ambiente discriminatorio necesitarán muchas horas de diván ante un profesional para superar el machismo injertado en niñas y niños, día tras día, lección tras lección, experiencia tras experiencia, en una relación de sumisión y dominio que a la edad adulta aceptarán como natural.

       Al dictado de Rouco, ese hombre malo con cara de malo e inquisidor de toda libertad humana, el ministro Gallardón pare un exabrupto de ley-atentado asomando así sus orejas radical-fascistas, y sin pudor ni sonrojo entrega a la población femenina a la hoguera ultra-católica más rancia y reaccionaria. El cabreo sordo de una mayoría aplastante de la población femenina y masculina ante tamaño atentado le importa menos que un pimiento y deja entrever el “respeto” que la Derecha siente por las libertades personales.

       En un desesperado intento de evitar lo irremediable, la portavoz socialista, Elena Valenciano, pide el voto secreto en el trámite de esta “Ley Rouco” para que las mujeres razonables sentadas en los escaños de la Derecha puedan votar en contra de tal desafuero sin tener que padecer las represalias de sus propios compañeros. admin-ajax.php

      Los amos del poder saben bien que la tensión sexual creada por lo prohibido, unida al temor del embarazo y del desprecio social son la mejor arma de dominio. En pocos años, las mujeres volveremos a ser pecaminosas madres solteras, rameras y símbolo de todos los males fuera del paraíso. Solo nos quedarán dos opciones de ser: madres o putas.

“Diario Palentino, 22/12/2013”  

 

Jul 03

El Burka: Rotundamente ¡NO!

Para quienes aún llegamos a tiempo de conocer que la mayoría de edad era a los veintiún años y no a los dieciocho, que había cuerpos de funcionarias en los que las mujeres perdían el puesto de trabajo si se casaban, que el código penal justificaba al homicida que mataba a su esposa si la encontraba yaciendo en adulterio con otro hombre, que las mujeres necesitaban el consentimiento y la firma de sus maridos para administrar sus propios bienes privativos, que las casadas no podían abrir cuentas bancarias, ni concertar prestamos, ni mover fondos sin exhibir un poder notarial en el que el esposo las autorizaba.

Quienes hemos peleado duramente en público y en privado, y seguimos en ésta tarea de la igualdad que parece no tener fin e incluso dar marcha atrás, el debate sobre el burka suena ya a pitorreo. La musulmanía coloca a las mujeres muchos siglos antes de la edad de la razón y pone en muy grave peligro los logros conseguidos en materia de igualdad, renueva el terrorismo machista y patriarcal de instinto animalesco y cultivado en la fuerza de la violencia física y la sumisión.

Ni el burka ni el niqab (que solo deja al semidescubierto lo ojos) son de recibo en una sociedad democrática, igualitaria y en la que rigen leyes transparentes y del siglo XXI. Y no se puede apelar a la tolerancia ni al derecho de libertad religiosa ni de la propia opción. Intolerante es el que se traslada a vivir a otro país y pretende imponer su ley de origen. Cuando queremos visitar una mezquita, si lo permiten,  en muchas ni eso, las mujeres debemos cubrirnos la cabeza con alguna prenda. Para entrar en la basílica de San Pedro del Vaticano, hombres y mujeres debe portar pantalón largo. Son normas privadas de uso privado para entrar en recitos privados. El que quiera entrar debe respetar la norma.

Con independencia del peligro que atenta contra las mujeres españolas y europeas, aceptar el uso de estas prendas en lugares públicos supone crear alto riesgo de inseguridad ciudadana. En este país, en cualquier país democrático, nos vemos las caras, sabemos con quien estamos hablando, solo se cubren los atracadores, los terroristas y delincuentes, o disfrazados en fecha de carnaval.

No cabe debate alguno, la seguridad ciudadana de los hombres y mujeres de un país está por encima de todo argumentario enmascarado en términos de tolerancia. “Diario Palentino, 4 de julio de 2010!”

Mar 04

8 de marzo, atrévete, míralo…

Pero míralo hasta el final, luego podrás pensar si es creencia, o cultura o religión. El terrorismo de género tiene muchas capas bajo las que se envuelve. La tradición y la religión son las más peligrosas, se adhieren a los cerebros blandos como el cáncer en fase de matástasis.

Lo cierto es que cada año muchos miles de niñas y adolescentes (no se pueden contar, no hay un registro, muchas lo sufren en la clandestinidad*) son brutalmente castradas porque sus hombres, padres, hermanos, compañeros y furturos presuntos maridos así lo exigen. En varios países africanos está a la órden del día, algunas de las que viven en Europa tampoco se libran, sus familias se traen consigo las exigencias de su bárbara ¿cultura?

ATRÉVETE a MÍRARLO, pero MÍRALO HASTA EL FINAL….

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