Sep 22

Héroes del siglo XXI

16803Mis héroes/heroínas contemporáneos sudan el día a día, pero no en playas paradisíacas

            Decir o hacer lo políticamente correcto está demodé. Y es que cuando la abundancia abunda, valga la redundancia, cualquiera se puede permitir ser diplomático y quedar bien diciendo lo que los otros quieren oír. ¡Ah, qué tiempos!

Contra todo pronóstico el siglo XXI nos ha traído el retroceso y nos ha devuelto a tiempos en los que la supervivencia es lo primero, lo que cuenta ahora es encontrar o mantener el trabajo, pagar las facturas, llegar a fin de mes y pagar las matrículas de los hijos. Ya no es hora de milongas, es hora de remangarse para no salir catapultados a la esfera marginal.

En medio de esta vorágine las estadísticas serias, no las políticas, cada día nos cuentan cómo aumenta la indigencia en España y cómo desparecen las clases medias, las pequeñas empresas, los autónomos, todos esos sectores sociales laboriosos, productores de bienes, servicios y humildes pero estables puestos de trabajo que son la base de cualquier sociedad de progreso estable. A cambio crecen las grandes fortunas, las multinacionales, los bancos y las empresonas que nos avasallan y nos atracan mediante acuerdos ilegales sobre los precios de nuestros recibos. De otro lado, la mirada impasible de supervisores e inspectores obedientes a órdenes inducidas de comerse los chaquetes y dejar los tiburones.

Hace unos años Mario Conde inició una saga de ídolos admirados por su impune piratería y delincuencia de alto nivel. Muchos ciudadanos envidian a Rodrigo Rato, tan sumamente listo que después de arruinar a los españoles se mofa plácidamente en mares paradisíacos. Junto a él muchos más…, de cuyo nombre no quiero acordarme.

Yo imagino a mis héroes/heroínas contemporáneos sudando para llevar comida a la mesa, aguantando situaciones de humillación, empujando sillas de familiares dependientes que han perdido las ayudas, abuelas viudas que cambian calefacción por material y ropa escolar, científicos e investigadores de remedios vitales para la humanidad resollando porque no les llega la subvención para acabar, y tantos ciudadanos de a pie conscientes y razonables que cada mañana aportan generosamente un poco de no se qué, de lo que saben o tienen para mejorar minúsculamente su entorno. A veces solo con escuchar basta.“Diario Palentino, 22 de septiembre de 21013”

May 25

Bankiarota 23.500.000.000 € = 3.910.071.000.000 pesetas (4 billones/pts.) ¡Ahí es “ná”!

      Rodrigo Rato “El facedor del entuerto”

Increíble pero cierto, amenazando poco a poco, escalón a escalón para que nos vayamos asustando a tramos, hoy llega por fin el notición, esperemos que sea la cumbre de la escalada, vamos a aportar a Bankiarota 23.500.000.000€ = 3.910.071.000.000 pesetas.

 

Nunca me he visto en otra igual, ¿serán tres billones, novecientos diez mil setenta y un millones de pesetas? casi no lo se leer, de pronto en la traducción del cambio “Je suis perdue”, necesitaría que Rato & Co. me dejasen la calculadora con la que se ajustan sus sueldos e idemnizaciones, en la mía no caben tantos números.

      “…el Estado también pasará a ser accionista de compañías como Iberdrola (3,7%), Mapfre (4,9%), NH Hoteles (9,22%), IAG (6,32%) e Indra (20%), al tener BFA una participación en las mismas detallada entre paréntesis.” Perdón “el Estado” son nuestros bolsillos, de modo que ahora somos copropietarios de hoteles, eléctricas, aseguradoras, etc. Nadie nos ha preguntado, nos cae del cielo. Porque no vamos a ser prestamistas, si no accionistas  en manos del nuevo presidente de impronunciable nombre, que nos embarcará en aventuras inversionistas a resultas de mercado, es decir a ganar o perder el dinero de nuestros impuestos.

La Red echa humo hasta por bulerías, como nosotros por las orejas, y Rajoy “callaba, callaba,…” así nos decía la monja que hacía Jesús en la Cruz. Cruz la de los ciudadanos de bolsillos estrujados y almas rotas.

     Sin querer perdemos los modales y se nos escapan los improperios, nos parece simplemente indecente. Queremos que busquen a los responsables, les embarguen todos sus bienes pasados, presentes y futuros, les inhabiliten para gestionar dinero ajeno,  que investiguen las desastrosas gestiones de Rato en Florida por importe de millones de euros, que nos expliquen aquellas inversiones en “Martinsa, en un banco de Florida, en la Warner, o acciones en Iberia, que no tenían sentido”, además de los que se ha llevado.

     Pero insisto que empiecen por los delincuentes, y lo que falte lo ponemos a cuenta de préstamo con intereses.

    Creo que me voy con Homer Simpson, me sentiré mucho más segura y mejor acompañada.