Jul 14

“Ellos las prefieren tontas”

“Con mayor intensidad sentimos que las mujeres políticas que nos colocan los hombres para representarnos deben superar una prueba de docilidad y obediencia para que no les hagan sombra en su elucubrante gestión”

Cuando oímos hablar de Dolores Ibárruri, de Clara Campoamor, de Victoria Kent y otras tantas anónimas mujeres políticas, profesionales, independientes, con criterio propio y de personalidad y formación arrolladoras, que pelearon en estrados políticos, judiciales, universitarios, etc. tratando de convencer con sus buenas razones y su mucho esfuerzo lo que consideraban mejor para la sociedad de su tiempo, por encima del discurso casi siempre interesado y solapado de algunos o muchos hombres de su tiempo, no podemos por menos que tomar aire y aún en momentos de desaliento, pensar: ¡Hay que seguir trabajando en la igualdad! Las ministras que han exigido la presencia de las mujeres en las políticas públicas (Teresa Fernández de la Vega, Bibiana Aído, y sus antecesoras de los tiempos aún más difíciles) están desapareciendo pausadamente y en silencio.

Somos muchas las mujeres españolas que cada cierto tiempo nos vemos invadidas por ese sentimiento de estupor, ese sonrojo silencioso que nos deja sin aliento y con un nudo en el pecho que nos aprieta como un puño, cuando queremos defender a ultranza la ocupación de puestos en cargos de decisión pública o privada y nos topamos con una mujer que presuntamente nos representa y cuando habla  mete las patas sin ningún pudor porque se limita a leer sin previo conocimiento ni crítica lo que otro ignorante la ha escrito sobre la marcha para salir del paso evitando el cálculo del ridículo a que nos somete a todas las demás paisanas.

En el reciente Debate sobre el Estado de la Nación, ocasión anual de poner las cartas sobre la mesa para gobierno y oposición, escenario en el que todos los partidos, formaciones y tendencias tienen su tiempo para examinar, proponer y analizar de pasado y de futuro lo que conviene a nuestro país, el sonrojante lapsus emocional vertido por la Sra. Diputada nacional por Coalición Canaria, Dña. Ana Oramas ha dado pie a mucho macho de ambas orillas para desprestigiarnos y decir que las mujeres no valemos para hacer política, mientras que muchos presuntos intervinientes de la derecha desbarran con más vergonzosos argumentos a diario y nadie resalta su metedura de pata. La mancha  no solo la estropeó el traje sino todo el ropero de años que lleva peleando con pertinaz maestría los intereses de los canarios. Su ciertamente “desbarre” relatando sus coincidencias con Zapatero nublaron el resto de su discurso lleno de verdades como  “bancarrota democrática” “sociedad sin esperanza” “envenenamiento progresivo de la convivencia política” “priman la fidelidad y la disciplina frente al talento y la competencia” etc. Pero tan satisfechos los hombres presentes en todas las bancadas pusieron la nota en el minuto de lapsus de ridiculez que la hizo perder todo el partido.

Cada día con mayor intensidad sentimos que las mujeres políticas que pretenden representarnos no son más que “sumisas, dóciles y jaboneras”, como dice mi amigo Tomás. Políticas designadas por hombres para que sean obedientes y no les hagan sombra en esta su desastrosa gestión de los recursos naturales, de las políticas de desarrollo, de las instituciones democráticas y de la despensa mundial. Esta crisis mundial que soportamos y que afecta sobre todo a las mujeres más pobres y empobrecidas y a sus pequeños, habla por sí misma. ¿Quién está el frente de los bancos, las multinacionales, los gobiernos y las guerras? Hombres, hombres, hombres. Ya han demostrado lo que saben hacer, es mejor que se aparten de los asuntos importantes y se vayan a jugar al golf o al mus, que tanto les pone. “Periódico CARRIÓN, 16 de julio de 2011”

*Foto Lucía Meler Maura.
Jun 27

Crisis y Mujeres

“El retroceso en la igualdad es patente, ni los partidos que enarbolaban la bandera feminista y de la igualdad respetan ya sus propias normas sobre las tan discutidas cuotas”

Ya antes de la crisis las cifras que daban los niveles de pobreza se engrosaban sobre todo por mujeres (70% de los habitantes del planeta). Mucho más, por supuesto en los países del subdesarrollo donde entre los pobres, las más pobres aún son las mujeres.

Pero en cualquier parte, la leyenda de que en caso de divorcio nosotras somos las que expoliamos al otro consorte no es más que eso, un tópico machista para hacer malos chistes y más que mediocres comentarios de barra de bar. La regla general es que una divorciada sufre automáticamente una merma en su poder adquisitivo y en la calidad de vida de sus hijos a cargo.

Sabemos por experiencia de nuestro entorno social que una mujer sin recursos propios es más candidata a perder el control sobre su propia vida que otra que se vale económicamente por sí misma.

Una crisis como la que estamos sufriendo está socavando aún más los cimientos de la desigualdad, y ante la escasez de medios las mujeres sufrimos más que los hombres si las circunstancias personales nos llevan al desempleo, al divorcio o al maltrato y con ello al callejón sin salida de la sumisión y el aguante.

Dicen los sociólogos que en los últimos años el número de matrimonios contraídos se reduce proporcionalmente a la población, tal vez mejor una vida en común sin contratos y para quien lo acredite alguna que otra subvención. También apuntan que los divorcios no disminuyen, sin embargo aumenta el número de parejas separadas o divorciadas que comparten techo porque no se pueden permitir dos viviendas, lo que será muy parecido a vivir en un infierno.

El retroceso en la igualdad es patente, ni los partidos que enarbolaban la bandera feminista y de la igualdad respetan ya sus propias normas sobre las tan discutidas cuotas mientras las mujeres socialistas callan y otorgan. En nuestro país concretamente la Derecha nos está dando lecciones, dos presidentas regionales, dos portavoces de nivel y no quiero meterme a contar diputadas nacionales y provinciales, alcaldesas, etc. por no salir trasquilada.

Dice el refrán del tahúr que si se juegan mal las cartas lo que se gana en un año puede perderse en un día. Es lo que nos está pasando a grandes zancadas. En los trabajos los hombres comienzan a invadir determinados empleos remunerados que antes nos dejaban para nosotras como a seres inferiores. En otras circunstancias se daría otra lectura y tendríamos que contárselo con positividad. Ahora estamos en una jungla de supervivencia, los codazos y pisotones son para los más expertos, si bajamos la guardia nos costará mucho tiempo y esfuerzo retornar al nivel perdido. “Periódico CARRIÓN, 1 de julio de 2011”

Mar 12

¿Por qué no nos gusta la clase política?

Un sistema, en la práctica, bipartidista como el nuestro es lo más cercano a una semidictadura con el sobrenombre de Democracia.

En el tercer lugar, por detrás del desempleo y de la crisis pero antes que el terrorismo y la inseguridad ciudadana, se alza la clase política en la desconsideración que los ciudadanos tenemos de ella.

Seguramente la crisis económica que nos aterroriza no es imputable en puridad a quienes nos gobiernan. En todas las épocas históricas hay crisis, son cíclicas. Pandemias, malas cosechas, guerras, desastres naturales, cambios climáticos, revoluciones sociales, todo movimiento que altere la estabilidad de un sistema estructurado es una crisis y también el comienzo de una evolución.

Con toda contundencia podemos decir que la clase política está en crisis, en crisis aguda. ¡Se lo han buscado!, dicen las voces opinantes. Tal vez. O tal vez hemos desgastado torticeramente lo que entendemos con el término DEMOCRACIA.

¿Existe la Democracia en USA? ¿Y en los países de la UE? En la carrera desatada por quien presume de ser más demócrata los políticos de cada país van arrastrando tan sobadas expresiones como participación, colectivos, representación, solidaridad, etc. Palabras que de por sí suponían un compendio inestimable de valores personales y sociales han sido ultrajadas, prostituidas, instrumentalizadas y confundidas. “Quien te puede engañar con la palabra también puede robarte la cartera”.

Cuando se acercan las fechas de la precampaña, los ciudadanos-electores asistimos pasivos a la batalla interna en los partidos por ocupar las plazas sustanciosas que conllevan poderío económico y social. Se nombran padrinos y se fechan duelos. La prensa se llena de noticias de autobombo, honores y distinciones hilarantes, ingentes gastos en publicidad sobre promesas que recuerdan el discurso de los maltratadores: “Te quiero y te prometo que a partir de ahora voy a portarme bien contigo”.

Pero la rehabilitación de la imagen de la clase política, la recuperación de la estima por parte de los ciudadanos solo depende de quienes se han empeñado en perderla. Si fueran capaces de remangarse y meter mano a sus propios desmanes, de afrontar decididamente una REGENERACIÓN INTEGRAL DE LA DEMOCRACIA, empezando por el funcionamiento interno de sus partidos para seguir con las instituciones, todo cambiaría. ¡Y es tan fácil! Solo falta un poco de voluntad y renuncia al interés personal en favor del prestigio colectivo.

Un sistema, en la práctica, bipartidista como el nuestro es lo más cercano a una semidictadura con el sobrenombre de Democracia. De Herodes a Pilatos y vuelta la pelota al juego. Cuando hay solamente dos contendientes lo más fácil es repartirse el pastel aunque se simule la adversidad de cara a la galería. Los pequeños a callar cuando hablan los mayores, así me lo aprendí yo. “Diario Palentino, 13 de marzo de 2011”

Feb 23

Ninguneadas

“En Palencia ni una sola mujer encabeza lista al Ayuntamiento (capital), a la Diputación ni a las Cortes regionales. La mitad de la población palentina, la femenina, no existe, no vale, no tiene capacidad, somos mujeres”

Llegó Zapatero con su peculiar entusiasmo feminista y todas, digo todas, nos lo creímos con la misma ingenuidad que los cuentos infantiles que nos contaban de pequeñas, con su Vicepresidenta de armas tomar, su Ministra de Defensa y una tímida pero activa Ministra de Igualdad, entre otras varias valiosas mujeres. Pero la alegría dura poco en casa del pobre, menos aún si la pobre es mujer. Al segundo bote solo la de Defensa y una Ministra de Hacienda nos honran con su presencia y sostienen a medias aquél entusiasmo primero que tanto sorprendió a españoles y extranjeros.

Bien vendido y útil, desde luego, el logro de las políticas contra la Violencia de Género, el divorcio exprés, la Dependencia, el matrimonio homosexual y la libertad de la maternidad, pero con la crisis las aguas han vuelto a su viejo cauce, la imagen de la mujer valiosa ha desaparecido, de las cuotas ni se habla, en la prensa han dejado de aparecer mujeres en los órganos de decisión públicos y privados. La foto de los poderosos empresarios reunidos para “elaborar” ideas contra la crisis en cuya eclosión ellos mismos han sido los partícipes más activos, hacen que se nos caigan las lágrimas. Las candidaturas que se van pregonando para los nuevos comicios provocan lástima, el número uno de cada lista es un hombre, detrás lo que venga para cubrir el expediente del “qué dirán”, desde viejas glorias con peana de plomo, pasando por “amigas” con derecho o no a roce, hasta sumisas afiliadas dispuestas a barruntar discursos rayanos en el ridículo más atroz. En eso se han convertido las promesas varoniles. ¡Hay incautas! ¿Por qué unos iban a ser diferentes de los otros si lo que tienen en común es siempre lo mismo y donde se ubica su orgullo?

En política las mujeres no estamos representadas, debiéramos iniciar nuevas movilizaciones, llamar la atención sobre la capa invisible que nos va cubriendo las conquistas que habíamos creído obtener y que no consolidaron, debiéramos hacer huelga de mujeres, abstenernos de votar todas las listas de candidatos que no encabecen mujeres hasta que el número de estas sea igual. En Palencia ni una sola mujer encabeza lista al Ayuntamiento (capital), a la Diputación ni a las Cortes regionales. La mitad de la población palentina, la femenina, no existe, no vale, no tiene capacidad a los ojos de los partidos que seleccionan los candidatos, porque los que gorjean sobre remedios a la despoblación tienen a sus esposas lavándoles y planchándoles las camisas que lucirán en los mítines de autobombo. Sus propias esclavas silenciosas, discretas y sumisas son el modelo de mujer que conocen y quieren. Las jóvenes que buscan independencia, libertad, autonomía y ser personas, huyen despavoridas de este entorno decimonónico patriarcal y meapilas que lleva siglos pregonando en falsedad lo que a buen seguro saben que no van a cumplir ni por asomo. “Periódico CARRIÓN, 1ª quincena marzo 2011”

Feb 23

Ninguneadas

“En Palencia ni una sola mujer encabeza lista al Ayuntamiento (capital), a la Diputación ni a las Cortes regionales. La mitad de la población palentina, la femenina, no existe, no vale, no tiene capacidad, somos mujeres”

Llegó Zapatero con su peculiar entusiasmo feminista y todas, digo todas, nos lo creímos con la misma ingenuidad que los cuentos infantiles que nos contaban de pequeñas, con su Vicepresidenta de armas tomar, su Ministra de Defensa y una tímida pero activa Ministra de Igualdad, entre otras varias valiosas mujeres. Pero la alegría dura poco en casa del pobre, menos aún si la pobre es mujer. Al segundo bote solo la de Defensa y una Ministra de Hacienda nos honran con su presencia y sostienen a medias aquél entusiasmo primero que tanto sorprendió a españoles y extranjeros.

Bien vendido y útil, desde luego, el logro de las políticas contra la Violencia de Género, el divorcio exprés, la Dependencia, el matrimonio homosexual y la libertad de la maternidad, pero con la crisis las aguas han vuelto a su viejo cauce, la imagen de la mujer valiosa ha desaparecido, de las cuotas ni se habla, en la prensa han dejado de aparecer mujeres en los órganos de decisión públicos y privados. La foto de los poderosos empresarios reunidos para “elaborar” ideas contra la crisis en cuya eclosión ellos mismos han sido los partícipes más activos, hacen que se nos caigan las lágrimas. Las candidaturas que se van pregonando para los nuevos comicios provocan lástima, el número uno de cada lista es un hombre, detrás lo que venga para cubrir el expediente del “qué dirán”, desde viejas glorias con peana de plomo, pasando por “amigas” con derecho o no a roce, hasta sumisas afiliadas dispuestas a barruntar discursos rayanos en el ridículo más atroz. En eso se han convertido las promesas varoniles. ¡Hay incautas! ¿Por qué unos iban a ser diferentes de los otros si lo que tienen en común es siempre lo mismo y donde se ubica su orgullo?

En política las mujeres no estamos representadas, debiéramos iniciar nuevas movilizaciones, llamar la atención sobre la capa invisible que nos va cubriendo las conquistas que habíamos creído obtener y que no consolidaron, debiéramos hacer huelga de mujeres, abstenernos de votar todas las listas de candidatos que no encabecen mujeres hasta que el número de estas sea igual. En Palencia ni una sola mujer encabeza lista al Ayuntamiento (capital), a la Diputación ni a las Cortes regionales. La mitad de la población palentina, la femenina, no existe, no vale, no tiene capacidad a los ojos de los partidos que seleccionan los candidatos, porque los que gorjean sobre remedios a la despoblación tienen a sus esposas lavándoles y planchándoles las camisas que lucirán en los mítines de autobombo. Sus propias esclavas silenciosas, discretas y sumisas son el modelo de mujer que conocen y quieren. Las jóvenes que buscan independencia, libertad, autonomía y ser personas, huyen despavoridas de este entorno decimonónico patriarcal y meapilas que lleva siglos pregonando en falsedad lo que a buen seguro saben que no van a cumplir ni por asomo. “Periódico CARRIÓN, 1ª quincena marzo 2011”