Dic 02

Del bipartidismo a la soledad del poder

“Tal vez muy pronto su mayor oposición la encontrará en los propios y no en los otros”

A pesar de las ganas que tenía de gobernar España y los años que ha tardado en conseguirlo, parece que D. Mariano no se había empollado la verdadera situación del país, y en su ánimo de desgastar al gobierno socialista reinante, machaconamente repitió en todos los foros y como un eco de Aznar, aquello de que España estaba en bancarrota, que iba a la deriva, que la quiebra y el rescate eran inminentes.

Nadie ha podido hacer más daño y desconcertar tanto a los mercados exteriores como los propios “patriotas” españoles vociferando catastróficos augurios. Ahora vuelve el boomerang y les da en el cogote, por eso tal vez D. Mariano haya necesitado tanto tiempo para incubar sus nuevas propuestas, esas que han de ser contundentemente contradictorias con las proclamadas en campaña y desde la oposición.

Dificultosa tarea, mucho más que unas oposiciones de registrador, sobre todo cuando por mor de las circunstancias resulta ser el gobernante español que más poder acumula en su persona desde los tiempos del último dictador. Con una oposición pulverizada que trata de reorganizarse y no encuentra el camino, y teniendo bajo su mando un enorme ejército de políticos y otras hierbas entre comunidades autónomas, diputaciones y ayuntamientos que reclaman mayores ingresos, deudas históricas y “cosas” por hacer para satisfacer las fauces abiertas de un electorado que les ha elegido por la condición en la que ellos se ofrecían, es decir, como tabla de salvación. No sería, pues de extrañar que muy pronto se encontrara en la tesitura de que su mayor oposición la van a formar los propios y no los otros.

Sin terrorismo pero con unos nacionalismos en crecimiento, crueles órdenes procedentes de Alemania que le llevarán a adoptar peores medidas que las que tanto criticó, bancos en ruina mirándole con ojos golositos para endosarnos el resultado de sus fracasadas gestiones, ciudadanos incrementando la presencia en las plazas públicas para ver si un día por casualidad la clase política se aclara de su distanciamiento, desahucios de viviendas de impagados, mermas en la calidad de vida y cinco millones de desempleados.

Ese es el cuadro por él pintado, es el que quería y ahí lo tiene. Lo que hace falta es que se ubique pronto y se dé maña para poner todos esos misteriosos remedios prometidos por activa y por pasiva, pero para ello primero debe entender su propia letra y después que le llegue la inspiración para “hacer las cosas como Dios manda”. “Diario Palentino, 03/12/2011

Nov 19

Trabajo para mujeres

Echo en falta a más mujeres en los debates: siete políticos, siete hombres. Visto desde los ojos de un sueco, deben de parecer los debates electorales de Irán”           www.escolar.net

 Curiosa circunstancia la que se da en torno a esta crisis, a mayor desempleo varonil mayores posibilidades de ocupación para las mujeres, las cifras cantan. ¿Por qué será?

            A simple vista dan ganas de dar saltos de alegría ¡Por fin! Pero el ojo es engañoso. No corren buenos tiempos para el empleo porque la producción se ha parado, porque no hay quien consuma porque no se gana dinero para gastar, porque… las ranas son verdes (y algunas con pintas).

            El ahora llamado trabajo “decente” está desapareciendo. Las ofertas consisten en muchas horas, bajos salarios, imposibilidad de la negociación colectiva en las PYMES,  despido barato (denominado por la patronal “flexibilidad en el empleo),  subsidio de desempleo reducido y contratos temporales, es decir, solo para sufridos trabajadores acostumbrados a decir “Si, Buana”, o lo que es lo mismo y preferentemente para “nosotras” que aun inconscientemente trabajamos mientras rogamos que nos caiga un jefe bueno.

¿De verdad alguien cree que los empresarios, administradores, contratantes de servicios, etc. quieren que haya pleno empleo? Cuantos más peones entre los que elegir mayor poderío a menor precio. Y si somos mujeres deberemos soportar el asomo del inextinguible machismo simulado en el trato, no digamos si además de ser mujeres lo necesitamos para que coman nuestros hijos, entonces la esclava está servida. A peores circunstancias laborales, más oportunidades de empleo para nosotras. ¡Calamidad!

            Rajoy y la CEOE son la misma “cosa” sentada en la misma silla. El Círculo de Empresarios ya advertió a D. Mariano que si ganaba las elecciones debería practicar importantes recortes sociales, flexibilización del contrato de trabajo (¿más?), reducir el salario mínimo de los jóvenes así como las becas e incrementar las tasas académicas, despidos en las administraciones públicas, etc.. Por otro lado Rouco le pide 80 millones euros en especie para compensar las pérdidas de sus aventuras televisivas (13TV) y radiofónicas (COPE) y a cambio de…, ya se sabe.

            A la vista del panorama, nosotras, las mujeres, nos vemos adelgazando las cifras del paro mientras nos hacen cantar a coro aquella chirigota de peloteo electoral de de algunas fans del PP que decía aquello de “Somos madres, mantenemos nuestra casa limpia y pura…, Nos encanta recibir un achuchón, pero más nos gusta un bolso de Vuitton” (Escuchar en www.cadenaser.com).

            Por cierto, no quiero cerrar esta reflexión sin hacer una atenta referencia al agudo comentario del periodista Nacho Escolar (escolar.net) en relación con los debates que se ha desarrollado con motivo de las reciente elecciones del día 20 de noviembre. Dice en su blog: “Echo en falta a más mujeres en los debates.: siete políticos, siete hombres. Visto desde los ojos de un sueco, deben de parecer los debates electorales de Irán” 

“Periódico CARRIÓN, 1 de diciembre de 2011”.

Oct 25

¿Qué fue del voto joven y del voto femenino al PSOE?

metroscopia, 24 oct 2011

Por: José Pablo Ferrándiz

Hasta noviembre de 2009, los jóvenes manifestaban una mayor intención de voto al PSOE que al PP —si bien con una tendencia decreciente—. En diciembre de ese año, sin embargo, se produce un vuelco. El mayor apoyo de las mujeres al PSOE que al PP ha sido algo más duradero: no fue hasta marzo de 2010 que los populares lograron situarse por encima de los socialistas en la intención de voto de las electoras.

              Un mes antes de las elecciones generales de 2008, la ventaja del PSOE sobre el PP era casi 10 puntos en intención directa de voto entre el conjunto de los españoles: 34.5% frente a 24.7%(1) . En ese momento, los socialistas gozaban de mayor apoyo que los populares en todos los grupos de edad y tanto entre hombres como entre mujeres. Pero era entre estas y entre los más jóvenes —los menores de 35 años— entre quienes el PSOE conseguía una mayor distancia frente al PP: 11.4 y 13.6 puntos, respectivamente.

Ahora, casi cuatro años después, la situación es radicalmente distinta. La oleada del Barómetro de Clima Social de Metroscopia correspondiente a este mes de octubre arroja una distancia en intención directa de voto de casi 14 puntos, pero, en esta ocasión, favorable a los populares: 30.9% frente a 17.7%. El desplome de los socialistas se produce en todos los frentes: también entre las mujeres —entre quienes la intención de voto al PP supera en 12.4 puntos a la intención de voto al PSOE— y entre los jóvenes —la distancia favorable al PP es, en este caso, de 10.8 puntos. Quienes se han bajado del tren socialista no parecen dudar de su decisión: los porcentajes de mujeres y jóvenes que ahora se muestran indecisos apenas han aumentado con respecto a febrero de 2008. Los beneficiados de esta huida de votos no son ni la abstención —que, de hecho, desciende en los dos grupos analizados— ni el voto en blanco —que desciende entre las mujeres y apenas crece entre los jóvenes—, sino el resto de fuerzas políticas: principalmente el PP, pero también —y sobre todo entre los jóvenes— UPyD e IU.

 

Los jóvenes se apearon antes que las mujeres

Hasta noviembre de 2009, los jóvenes manifestaban una mayor intención de voto al PSOE que al PP —si bien con una tendencia decreciente—. En diciembre de ese año, sin embargo, se produce un vuelco y, por primera vez en las seis oleadas del Barómetro de Clima Social que se llevaban realizadas hasta ese momento, el PP aventaja al PSOE en la intención de voto de los menores de 35 años. En esa oleada —algo que probablemente ayudó a ese alejamiento de los socialistas— lo que hasta ese momento era una percepción negativa de la economía circunscrita al ámbito nacional, sin un reflejo directo en la economía familiar, comenzaba a ser una realidad directa: el porcentaje de jóvenes que consideraba positiva su situación económica descendió 11 puntos con respecto al mes anterior, a la vez que aumentó 11 puntos el de quienes la calificaban negativamente. Solo en la oleada de noviembre de 2010 el PSOE logró atraer de nuevo al electorado joven gracias —con toda probabilidad— a la inyección de aire nuevo que supuso electoralmente para los socialistas la remodelación del Gabinete ministerial llevada a cabo por el Presidente Zapatero el 20 de octubre de ese año. La ilusión que transmitía la nueva etapa fue efímera, y en la siguiente oleada de diciembre de 2010 los jóvenes se inclinaron nuevamente por apoyar en mayor medida al PP que al PSOE. Y así ha seguido ocurriendo —con mayor o menor intensidad— hasta este momento. 


El mayor apoyo de las mujeres al PSOE que al PP ha sido algo más duradero: no fue hasta marzo de 2010 que los populares lograron situarse por encima de los socialistas en la intención de voto de las electoras. En esa fecha, Rodríguez Zapatero avanzó algunas de las medidas que tenía pensado adoptar para luchar contra la crisis económica: iniciativas que la mayoría de españoles —y de las mujeres— consideraban que llegaban tarde, que no resultaban creíbles y que eran inadecuadas. A partir de ese momento, la intención de las mujeres de votar al PSOE inicia una tendencia decreciente, pasando en cambio a ser ascendente la de votar al PP. Desde entonces y hasta ahora —con la excepción de las oleadas de abril y agosto de 2010—, los populares siempre han superado al PSOE entre este grupo de votantes.

Quedan lejos aquellos días anteriores a la elecciones de 2004 en que el, en ese momento, candidato socialista, Zapatero, le pedía a los jóvenes que se convirtieran en los “voluntarios del cambio”. O cuando antes de ser reelegido presidente en 2008 pedía el voto masivo de los jóvenes para que nadie pudiera ganar con su abstención. El PSOE de Rubalcaba ha heredado una losa demasiado pesada para ser levantada a solo un mes de las elecciones. Los jóvenes y las mujeres —a quien Zapatero debió en gran parte su última victoria, según reconocieron algunos dirigentes socialistas— parecen haberles dado la espalda.

…OOO000OOO…

(1) La intención directa de voto (que es la que aquí se analiza) es la respuesta que espontáneamente dan las personas entrevistadas a la pregunta sobre el partido al que votarían en el caso de tener lugar unas elecciones generales en ese momento. No ha de ser confundida, por tanto, con la estimación electoral, que se obtiene aplicando a aquella una serie de técnicas correctoras (lo que habitualmente se conoce como “cocina electoral”).

Sep 24

Rajoy no necesita programa

“La Derecha es la Derecha, es la misma de siempre no necesita explicar su programa, todos sabemos cuál es”

A pesar de que los comentarios sobre la crítica situación que vivimos están en cada esquina, aún muchos ciudadanos no analizan lo que esconde cada discurso político de los candidatos a las lecciones del 20-N, la enjundia, lo que de verdad pretenden, lo que en puridad será.

            El Presidente en funciones del Gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero, agriamente despedido de su cargo  e inculpado de la crisis hasta por los propios compañeros de partido, será rehabilitado y compensado en la historia, la que se escriba con la perspectiva de los acontecimientos asentada, la que dará todo su valor a un completo listado de logros para nuestro país, nuestras libertades,  y por encima de todo para nosotras las mujeres, de quienes jamás la derecha se ocupó sino fuera, junto con la Iglesia Católica, para mandarnos a parir y fregar. Cuando salgamos de la paranoia y el miedo, las aguas turbulentas se clarificarán, podremos ver el fondo.

            Lo mejor que nos podría pasar después del 20-N es que no tengamos que rendirnos a aquello de –otro vendrá que bueno me hará-. Mucho debate abierto sobre el programa electoral de Rajoy, casi un juego de acertijos o adivinanzas, ese programa para crear empleo que Rajoy lleva escrito en un papel diminuto que despliega y ni tan siquiera sabe lo que pone porque “es que no entiendo mi letra”.

            La situación es terrible a escala mundial, pero aquí elegimos el 20N solo a nuestros gobernantes. No seamos ilusos. Basta con analizar que si el idealista Zapatero se ha tenido que rendir y comerse su ideario social como lo ha hecho ¡qué no hará la derecha! que carece en absoluto de preocupación alguna por los más desfavorecidos. Que le preocupan los parados, de quienes piensa que son vagos o inmigrantes delincuentes desestabilizadores. Que, en caso de duda la razón la tiene el empresario dueño del tablero y de sus peones, que coquetea con un catolicismo cada vez más alejado de su misión, etc.

            La Derecha es la Derecha, es la misma de siempre no necesita explicar su programa, todos sabemos cuál es: el nacional-catolicismo, la beneficencia en vez de la justicia social, el que más pueda que más tire, la veneración de los repentinamente enriquecidos porque el fin justifica los medios, la producción para el beneficio propio, las mujeres para que vistan modelos de diseño y salgan en las revistas de la –gente guapa-, los VIP.

Esa es la derecha, ese es su programa, nunca cambió, nunca cambiará. “Diario Palentino, 25 de septiembre de 2011”

Sep 18

Estados de ánimo ( PSOE-PP)

Un poco largo, pero cundido de realidades para reflexionar.

Si hay un indicador fiable de por dónde soplan los vientos políticos, ese es el tamaño de los corrillos periodísticos que se forman en los pasillos del Congreso y la identidad del protagonista que los concita. El que el miércoles componía una estampa circular alrededor de la portavoz parlamentaria del PP, Soraya Sáenz de Santamaría, a las puertas de la zona reservada a los miembros del Gobierno, multiplicaba con creces al que se congregó el jueves en torno al portavoz del Gobierno, José Blanco, en el patio y con estructura de paréntesis.

Para el PSOE, la campaña electoral se ha situado en el peor de los escenarios posibles, a pesar de haber logrado introducir el debate sobre la contribución de “los ricos” al sostenimiento del Estado del bienestar. Lo peor no es el efecto que pueda tener entre sus votantes el no, pero sí de Alfredo Pérez Rubalcaba a la reforma de la Constitución para introducir el principio de estabilidad presupuestaria –las encuestas apuntan a un apoyo mayoritario si se hubiera sometido a referéndum–. Ni siquiera las luchas internas para colgarse la dudosa medalla de reactivar el Impuesto sobre el Patrimonio. Lo peor es que el debate que se ha instalado en sus filas ya no es tanto sobre las opciones de ganar las próximas elecciones como sobre el alcance de la derrota. Y sabido es que la convicción de que se puede ganar es condición necesaria, aunque no suficiente, para ganar. Estados de ánimo, que dice Felipe González.

“Lo que se nos viene encima”

La línea roja para Rubalcaba está en los 130 escaños, porque quedar por debajo de ese listón equivaldría a la mayoría absoluta para el PP. Pero la derecha ya no está en ese debate. A medida que se acerca el 20-N, la euforia por la inminente recuperación del poder cede paso ante la preocupación por “lo que se nos viene encima”. Sus dirigentes son conscientes de que la situación actual es endiabladamente más compleja que la de 1996, cuando gobernaron por primera vez. Y no sólo es mucho más difícil sino que, después de otra semana al borde del precipicio, temen que aún empeore más en el tiempo que falta hasta la formación del nuevo Gobierno. Saben también que, con prácticamente todo el poder institucional en sus manos, tan peligrosa como la hidra económica es que no tendrán coartada alguna para sus errores, sobre todo si alcanzan la mayoría absoluta.

El nuevo Gobierno tomará posesión en diciembre y, si Mariano Rajoy es investido presidente por el Congreso, en enero aprobará por decreto ley un paquete de “medidas muy severas”, tanto que el PP ya da por descontado que en 2012 tendrá que enfrentarse a una huelga general. “Vosotros ocupaos de tener preparadas las medidas, que de la huelga ya me encargo yo”, ha dicho Rajoy a los suyos.

La táctica del shock

La rapidez en la aplicación de las medidas más duras se justifica en razones de carácter práctico. La fecha de las elecciones obligará al nuevo Gobierno a comenzar su mandato con unos Presupuestos prorrogados, y los nuevos, que se presentarán hacia marzo, se calcula que no estarán aprobados por el Parlamento hasta junio. Pero hay algo más y ese “algo” tiene, bajo envoltorio metodológico, un fuerte componente ideológico. Actuar con rapidez es la premisa táctica establecida por Milton Friedman, padre de la doctrina del shock que guía el capitalismo contemporáneo, para imponer de forma irreversible los cambios acordes con “las ideas que flotan en el ambiente” al socaire de la crisis. Friedman estimaba que una nueva Administración “dispone de seis a nueve meses para poner en marcha cambios legislativos importantes; si no aprovecha la oportunidad de actuar durante ese periodo concreto, no volverá a disfrutar de ocasión igual”. (La doctrina del shock, Naomi Klein, Paidós).

Todas las decisiones de José Luis Rodríguez Zapatero desde mayo de 2010 responden a un mismo objetivo: evitar la intervención económica de España y que nos descolguemos del núcleo duro de la Unión Europea, que ha sido la gran apuesta política de España desde la recuperación de la democracia. Esto es lo que justifica, según la doctrina gubernamental, decisiones como la prioridad absoluta otorgada al control del déficit público o el pacto con el PP para establecer un tope legal al endeudamiento. La derecha sostiene que, en la práctica, España está intervenida desde que empezó a comprar deuda el Banco Central Europeo, pero aun así, es radicalmente distinto el impacto económico que tiene estar intervenido de hecho o también con escarnio público, como ocurre a Grecia, Portugal e Irlanda.

El rearme socialista

Sería un grave lastre para la izquierda que el PSOE sucumba a la fácil tentación de endosar toda la culpa de la derrota al presidente del Gobierno, como ya se ha atisbado en algunas declaraciones.

Tienen acreditada los socialistas una querencia cainita para con sus dirigentes, pero competir con el PP por ver quién echa más paladas sobre la tumba política de Zapatero limitaría la imprescindible renovación de la socialdemocracia a un ajuste interno de cuentas, cuando lo imprescindible es el debate de las ideas, que el secretario general del PSOE ha ahogado durante sus años de mandato. Si los socialistas dilapidan sus energías en la lucha por los despojos del naufragio, no sólo será inviable conservar ahora el Gobierno, sino también recuperarlo en 2015.

Para los socialistas, mucho peor que la derrota será no saber qué hacer después del 20-N, como ha advertido Felipe González. Si el recuento de las urnas confirma la victoria del PP, se verán tentados a esperar que la crisis devore también al próximo Gobierno. Pero el PSOE sólo dispondrá de dos años para rearmarse en capital humano e ideológico. Si quiere volver a ganar en la siguiente convocatoria, la segunda mitad de la próxima legislatura tendría que dedicarla ya a propagar su nuevo evangelio. Y para eso hay que tenerlo.

El Gobierno que suceda al de Zapatero puede ser barrido también por la crisis, pero cabe igualmente que, si consigue abrir ventanas de esperanza, el PP bata el récord de permanencia que para el PSOE estableció González (14 años).