Nov 12

Que es emocional

       Cataluña sigue en la brecha. La pelota ha pasado de la política a los estrados judiciales. Imputaciones, fianzas, prisión, arrepentimientos, traiciones, fugas, protestas, etc… plagan los titulares de prensa. Los periodistas han de elegir tema entre más y más corrupción, salarios bajos, crímenes machistas, pérdidas en rescates bancarios o de autopistas, desprestigio internacional, goles en los presupuestos, etc. Lo cierto es que en Cataluña detrás de tanto ambiente están las emociones. La visceralidad incontrolada puede nublar las mentes y es en parte lo que está pasando. Con la misma intensidad con que sufrirían por un hijo, por una madre, por un padre, por una separación conyugal, por haber perdido el empleo o sufrir acoso en el trabajo, muchos catalanes pierden el sueño y el hambre, discuten con los cercanos, se enfadan con los amigos y acaban llevando el malestar de la rabia a su propio cuerpo. Los wasap echan humo con arengas, convocatorias y mensajes dirigidos a que no se enfríe el ambiente de protesta. Se retuerce hasta lo inverosímil la propia historia, se ensalzan como tradiciones legendarias algunas de creación muy reciente, se mira mal a quien no se alinea incondicionalmente con la radicalidad. Ser del bando contrario a los independentistas es muy duro, cualquier duda expuesta a discusión recibe de vuelta un anatema, así, sin más contemplaciones. De sobra sabía Oriol Junqueras, desde su púlpito, que no iba a prosperar, de sobra lo supo siempre y así lo hizo saber a última hora Artur Mas, pero hay que agitar a las masas enfervorecidas por muchos años de cultivo de historias de represión y expolio. Mientras tanto la burguesía catalana mira hacia otro lado y el empresariado se va. 

“Diario Palentino, 12/11/2017”

Sep 20

El corralito catalán

gato_se_cree_leon¿Quién dejaría su capital en un Estado nuevo, ignoto, sin garantías y fuera de la UE?

            Muchos catalanes se dejan mecer por los cantos de sirenas que les ponen los megalómanos, Mas y Oriol Junqueras, apelando a un viejo sueño de independencia que nunca les trajo nada bueno. El laborioso pueblo catalán, siempre crecido y distante, se está dejando llevar por la verborrea díscola de unos líderes que solo tratan de ocultar la tremenda corrupción, en el caso de Mas y su CDC, y de imponer poder rural de interior frente al industrial costero y barcelonés, en el caso de Junqueras.

            Como se sabe, la pésima gestión del desencuentro por parte del gobierno central ha hecho crecer las iras catalanistas. Además, la designación del polémico Albiol ha colmado la paciencia de los indecisos y ha aplacado el fuego que la indignación catalana había prendido contra la emblemática familia Puyol. Las pintadas de España nes roba, aparecieron de la noche a la mañana, cambiados por España Puyol nes roba. Ahora, las paredes están limpias, mejor no hablar de ladrones.

            Calladito y expectante hasta ahora, el dinero ha considerado que llegó el momento de lanzar su opinión. Más que opinión, ha sido un ultimátum. Bancos, cajas de ahorro y empresarios han hablado. La CECA, la CEOE, las Pymes,… ya han advertido que el dinero no permanecerá en una Cataluña fuera de España, fuera del euro, fuera de la Unión europea.

            Sacarse un Estado de la manga en la Edad Media sería relativamente fácil a base de huestes armadas, apoyos clericales y besamanos feudales. Crear un Estado nuevo en pleno siglo XXI parece algo complicado. Moneda, ejército, leyes, relaciones internacionales y su correspondiente aceptación por parte de otros países; apertura de mercados sin el respaldo sólido de una solvencia milenaria, etc. ¿Qué valdría una moneda de nuevo cuño frente al euro? ¿Garantizaría un naciente Estado los depósitos de los ahorradores? ¿Aparecería una frontera con su aduana que obligara a entrar con los zapatos en la mano?

            El Banco Central Europeo no tendría competencias, ni tampoco obligaciones con la banca afincada en un país fuera de la UE. Las directivas y acuerdos internacionales suscritos por el Estado español no serían vinculantes en territorio extracomunitario, ni para bien ni para mal. La orfandad catalana se dejaría sentir hasta el último rincón de su alma independentista. ¿Realmente, quieren sus voceros el bienestar para el pueblo catalán?

“Diario Palentino, 20/09/2015”