Oct 08

Al final, el dinero ganará

     Lo que no ha conseguido Mariano Rajoy con su postura de pétreo murallón ni  los informes jurídicos en contra, lo que fue peor el remedio que la enfermedad de la violenta actuación de los antidisturbios y lo que más de la mitad de catalanes ha dicho con su coaccionado silencio, lo van a conseguir las empresas del IBEX y muchas PYMES cambiando el domicilio social del negocio, con lo que pagarán los impuestos estatales de igual modo pero se aplicarán a la balanza fiscal de otra comunidad, y los autonómicos y locales se les van a otros lugares. 

      Tienen fama los catalanes de amar el dinero sin mesura, de ser descendientes de esos afamados comerciantes del Mediterráneo que eran los fenicios, aunque no veo yo que sean más tacaños que otros pueblos de España, al revés, lo miran pero lo saben vivir, lo dan aire y disfrutan. La desbandada financiera que ha provocado la amenaza independentista es lo que más ha tocado la fibra separatista y ha sembrado confusión en los propios dirigentes. Entre Banco Sabadell, Caixabank y Gas Natural sumarán 1.175 millones de euros en impuestos que vuelan de las arcas catalanas. Otras: Abertis, Codorniu, Freixenet, Catalana de Occidente  y emblemáticas textiles familiares como Dogi, lo están estudiando o ya lo han acordado. El turismo ya se resiente, American Airlines aconseja cambiar los billetes hacia otros destinos, el Foreing Office  británico avisa de las manifestaciones en Barcelona, el Ministerio de Asuntos Exteriores alemán informa de la tensa situación. Lo hoteles reciben cancelaciones y ni los viajeros nacionales del IMSERSO quieren ir a Cataluña. Dicen los financieros que el dinero es miedoso, tanto es así que algunos catalanes hacen cola para abrir cuentas y llevarse el dinero al Triodos Bank andorrano. Para el conjunto de España también el perjuicio es grave, Madrid y Cataluña, por este orden, son las comunidades que más aportan al PIB. 

“Diario Palentino, 08/10/2017”

 

Sep 17

Y mientras tanto, la corrupción 

    Cataluña es lo verdaderamente preocupante, pero como música de fondo siguen saltando en los juzgados nuevas chispas de corrupción, eso si no se queman, casualmente, los expedientes de los procesos contra los presuntos corruptos como ha pasado en Valencia. Por supuesto que el despropósito independentista nos tiene a todos en vilo porque ha entrado en niveles de posicionamiento y casi odio entre los mismos catalanes y con el resto de los españoles. Rajoy ha sido un mal, pero que muy mal gestor del asunto catalán. En 2012 recorrió España buscando adeptos contra el Estatut aprobado en la Cortes españolas y en el Parlament, lo impugnó y consiguió que se anularan los artículos consensuados que mantenían la calma entre el estado central y la autonomía catalana. Después se niega en redondo a conversar, a sentarse en una mesa y hablar, negociar, como hacen las personas normales, como es lógico y de sentido comúnque dice él constantemente para justificar su hacer o no hacer en todo. Erróneamente pensaba que poniéndose de culo y no mirando lo que pasaba iba a dejar de suceder, como los niños que se tapan los ojos cuando tienen miedo. Rajoy es un gobernante con mucho miedo y ninguna valentía, cada medida que adopta es para bunquerizarse, no tiene visión de lo que deja fuera, tres millones de españoles catalanes que quieren hablar de las condiciones de su autonomía, que tienen derecho a ser escuchados y comprendidos, al menos.  

        Ahora el conflicto se ha desbordado, un juego de egos, un pulso belicoso personalizado entre el PP y el Govern, dos machos alfa rompiéndose los cuernos a ver quién es más burro. El deber de un padre es escuchar a todos sus hijos, también a los rebeldes y protestones y saber encajar o negociar sus aspiraciones para que la familia siga conviviendo en su engranaje. Rajoy es un problema para España, ni siquiera ha sido capaz de mantener limpia de corruptos su propia casa.

“Diario Palentino, 17/09/2017”

Sep 10

La locura independentista 

     No venía yo hoy a hablar de este tema, pero la actualidad me arrastra. Los grupos radicales han tomado las riendas de una movilización que no puede terminar en nada bueno. Juegan con la violencia y el chantaje, quieren desestabilizar la convivencia ciudadana para arrimar el ascua a su sardina y provocar que alguien cometa un error para conseguir un mártir o dos y que su mentira de paso al victimismo y justifique su fanatismo. A Barcelona están llegando cientos de anarquistas europeos y grupos experimentados en agitación callejera de cara a la movilización auspiciada por la CUP frente al 1 de octubre. Pero antes está la Diada, mañana 11 de septiembre, una fiesta de todos los catalanes que, como ocurrió con la manifestación antiterrorista, será politizada a gusto de unos pocos irrespetuosos con sus conciudadanos. Los escritos de consignas emitidos por Terra LLiure y Endavan, núcleo duro de los “cuperos”, se afianzan en que “sin desobediencia no hay independencia”. 

     Se dice que el Govern está secuestrado por estos extremistas, lo que lleva a Puigdemont a ser el primero en complicar la Diada con arengas como “La respuesta a las amenazas debe ser una asistencia masiva a la Diada”. Los cuerpos de seguridad, Mossos, Policía Nacional, Guardia Civil y Guardia Urbana están ya preparados para lo que pueda suceder mañana. Imprevisible. La tensión está en su punto álgido justo en el momento de la mayor concentración catalanista del año. De momento han conseguido dos logros indeseables para ellos mismos: unir contra la causa a los grandes partidos de ámbito nacional y dividir, aún más, si cabe, a la sociedad catalana que ve amenazados sus ingresos procedentes de la industria, el comercio y el turismo. De momento los ayuntamientos de Barcelona, L’Hospitalet, Terrassa, Lleida, Tarragona, Mataró y Santa Coloma, que suman 2,5 millones de habitantes de los 7,5 millones de catalanes, no facilitarán el referéndum.

“Diario Palentino, 10/09/2017”

Sep 20

El corralito catalán

gato_se_cree_leon¿Quién dejaría su capital en un Estado nuevo, ignoto, sin garantías y fuera de la UE?

            Muchos catalanes se dejan mecer por los cantos de sirenas que les ponen los megalómanos, Mas y Oriol Junqueras, apelando a un viejo sueño de independencia que nunca les trajo nada bueno. El laborioso pueblo catalán, siempre crecido y distante, se está dejando llevar por la verborrea díscola de unos líderes que solo tratan de ocultar la tremenda corrupción, en el caso de Mas y su CDC, y de imponer poder rural de interior frente al industrial costero y barcelonés, en el caso de Junqueras.

            Como se sabe, la pésima gestión del desencuentro por parte del gobierno central ha hecho crecer las iras catalanistas. Además, la designación del polémico Albiol ha colmado la paciencia de los indecisos y ha aplacado el fuego que la indignación catalana había prendido contra la emblemática familia Puyol. Las pintadas de España nes roba, aparecieron de la noche a la mañana, cambiados por España Puyol nes roba. Ahora, las paredes están limpias, mejor no hablar de ladrones.

            Calladito y expectante hasta ahora, el dinero ha considerado que llegó el momento de lanzar su opinión. Más que opinión, ha sido un ultimátum. Bancos, cajas de ahorro y empresarios han hablado. La CECA, la CEOE, las Pymes,… ya han advertido que el dinero no permanecerá en una Cataluña fuera de España, fuera del euro, fuera de la Unión europea.

            Sacarse un Estado de la manga en la Edad Media sería relativamente fácil a base de huestes armadas, apoyos clericales y besamanos feudales. Crear un Estado nuevo en pleno siglo XXI parece algo complicado. Moneda, ejército, leyes, relaciones internacionales y su correspondiente aceptación por parte de otros países; apertura de mercados sin el respaldo sólido de una solvencia milenaria, etc. ¿Qué valdría una moneda de nuevo cuño frente al euro? ¿Garantizaría un naciente Estado los depósitos de los ahorradores? ¿Aparecería una frontera con su aduana que obligara a entrar con los zapatos en la mano?

            El Banco Central Europeo no tendría competencias, ni tampoco obligaciones con la banca afincada en un país fuera de la UE. Las directivas y acuerdos internacionales suscritos por el Estado español no serían vinculantes en territorio extracomunitario, ni para bien ni para mal. La orfandad catalana se dejaría sentir hasta el último rincón de su alma independentista. ¿Realmente, quieren sus voceros el bienestar para el pueblo catalán?

“Diario Palentino, 20/09/2015”