Dic 17

Familia y amigos

            Es lo que toca en estas fechas, ilusiones, quejidos, consumo y paciencia, un poco de cada. Hacemos unas cosas con gusto y otras a regañadientes. Algunas familias respetan la tradición aunque les cueste la salud, es más cómodo que rebelarse y dar explicaciones. Vamos a jugar a que todos nos llevamos bien, los cotilleos en la cocina, por favor, contención en la bebida que luego pasa lo que pasa, prohibidas las alusiones molestas, a los abuelos que no les falte de nada. Al pie del árbol regalos, muchos regalos, a lo loco, y cuanto más caros menos amor, hay que camuflarse. Decorar la casa, poner las luces, qué bonito, entrañable, unos villancicos de fondo, algunos momentos perfectos, suspiros. Entre col y col, lechuga.

            También tiempo de encontrarse con los amigos en la diáspora, unas horas para compartir, comiendo, por supuesto. Los amigos se eligen, la familia no, pero, aún así no siempre se acierta. Últimamente los psicólogos hablan mucho de compañías tóxicas, sean parientes, amigos, vecinos o gente del trabajo y apuntan la necesidad imperiosa de tratarse este veneno para que no acabe reflejándose en el cuerpo con una enfermedad, porque el cuerpo nunca miente, solo que no lo escuchamos a tiempo, hasta que nos grita. Si junto a una persona algo se te revuelve dentro, no sabes que pasa pero te incomoda su presencia, o sus palabras o su sola visión, escucha tu cuerpo y decide, tienes las tres opciones que la naturaleza da a cualquier ser vivo: huida, lucha o aceptación consciente, si es un tigre de bengala lo tienes difícil en cualquier caso. Para los humanos existe otra salida más, contarlo. Cuéntalo, habla de ello, no te lo tragues, no hay antídoto, te lo dice una experta. Felices fiestas.

Feb 19

60 años  y empiezo por mí

1511-cuidado-de-ancianos-04-maid-in-Barcelona“Toca hacer limpieza y prepararse para los 40 venideros saludables”

             Las inevitables revisiones decenales nos detienen en un tiempo de reflexión para hacer balance de logros y proyectar los próximos años. En la cincuentena ya ganamos libertad personal, hijos mayores, hipoteca pagada y expectativas laborales más o menos concretadas. Pero la presente decena de los sesenta requiere una mirada más rigurosa, ya no nos atribulan obligaciones, ya no hay que aguantar a jefes, compañeros, vecinos o parientes, es tiempo de disfrutar al completo nuestro tiempo y proteger nuestro bienestar. Lo que hagamos en ésta década será determinante en la calidad de vida futura que deseamos plena y saludable. Para lograrlo, lo primero es depurar las relaciones personales tóxicas, es hora de nuevas compañías o recuperar antiguas amistades nutritivas. Sería buen ejercicio práctico coger la lista de contactos y bloquear a todos los que por una u otra razón o presión hemos accedido a soportar, y hacer valer por encima de todo el derecho a eliminar lo que no es de nuestro agrado. Igualmente con el calendario de compromisos, aniversarios y todo tipo de celebraciones sofocantes e impostadas. Ahora toca ser felices y estar bien, toca quitarse a la gente nociva, a la gente adicta al círculo quejido- hospital- tanatorio- cementerio- herencia. El camino de la vejez no ha de ser de aislamiento sino de depuración y renovación de los círculos porque en las personas lo que cuenta es su calidad y calidez humanas, y eso abunda. Tiempo de ejercer nuestros derechos al completo, de soltar las palabras atragantadas, liberar emociones enquistadas y hacer conforme nos parece oportuno. Vive la liberté.

      Robert Waldinger, psiquiatra, psicoanalista y sacerdote zen, dirige en Harvard uno de los estudios más completos del desarrollo humano a lo largo de la vida de 724 hombres, de diversa extracción social, tomados desde la adolescencia y durante los últimos 75 años de sus vidas. El seguimiento a base de cuestionarios, visitas, grabaciones en vídeo, análisis de sangre, escáneres cerebrales, entrevistas con sus esposas o parejas y miles de hijos, sobre trabajo, salud, vida hogareña, etc., concluye que un alto grado de satisfacción en sus relaciones a los cincuenta años han determinado que sus vidas fueran más saludables a los ochenta y con una mejor conservación de la memoria en edades avanzadas. Manos a la obra. 

“Diario Palentino, 19/02/2017”