Ene 24

De libro y sofá

     Como no hay mal que no venga bien, la pandemia nos ha recluido durante más horas en casita. Para quienes tenemos la suerte de tener casa, electricidad y comodidades ha sido una oportunidad para hacer limpieza profunda y organizar armarios y almarios. Pero hecho esto se hace largo vivir con tantas limitaciones. Ya nos contaron que habían aumentado las ventas de bicicletas estáticas y bebidas alcohólicas al mismo ritmo que bajaban las de ropa y calzado; sin contar la ruina de la hostelería. Por supuesto, crecieron las ventas por internet y sobre todo, como dice una amiga, alimentando al monstruo, léase Amazon. Después de casi un año, que hará en marzo, ya vivimos entre el hastío y la conformidad buscando nuevos recursos de distracción que nos ilusionen. Por cierto, también se han disparado las prescripciones de antidepresivos y ansiolíticos, sobre todo desde que el médico de familia desde su casa llama y aunque no conozca de nada al paciente le receta lo que le pidan; cuando termine esta movida les va a caer fatal tener que volver a sentarse frente a los pacientes reales no virtuales, con sus rostros de dolor y preocupación en primer plano. Pero, eso es tema para otro día. Una de las ventajas a destacar es que la venta de libros va en aumento, libros en papel y libros en formato electrónico. Cuanta falta nos hace abrir la mente a otros mundos para salir de nuestro enclaustramiento mental, el monotema y las manías que giran como un disco rayado. Ojalá los políticos leyeran más, nos dirían menos tonterías sin ninguna gracia. Leer como entretenimiento es una forma de meditación que enriquece, al ensimismarnos en lo que ocurre en las páginas podemos vivir entre líneas otras vidas, otras ideas, otras reflexiones, es como pasar un tiempo en otras cabezas que viven, sienten y piensan de forma diferente.

Diario Palentino, 24 de enero de 2020

 

Abr 26

Érase una vez…un coronavirus

       

     Tiempos diferentes para hacer cosas distintas. En esta ocasión, mis querid@s lector@s, os voy a contar un cuento de temporada que se titula:

 

Informativos coronavirus

-¡Carlooos, llaman a la puerta… otra vez! -gritó Sonia desde la cocina.

-Pues, abre.

-No pienso abrir, abre tú, es para ti.

-¿Me estás oyendo? Te digo que abras la puerta y dejes de molestar. -Voceó Carlos, sentado en el sofá del salón. Sin más pausa apuntó el mando al televisor y aumentó el volumen.

     Los gritos de ella y los timbrazos en la puerta de la calle insistían diluidos en la voz radiofónica del locutor que daba las noticias.

            Sonia se presentó en el salón con los brazos en jarras

-¡Es que no oyes lo que estoy diciendo, nos van a echar de la comunidad!

           Carlos giró la cabeza

-Pues, que les den. La miró con hastío, dio una calada lenta al cigarrillo y volvió la vista al canal 24 horas. En pantalla, dos ministras daban una rueda de prensa con el número de contagiados por Covid-19.

-Nos darán a nosotros. Una buena multa si llaman a la policía, le respondió, y con un gesto de fastidio, entornó los ojos, apretó la mandíbula y se dio media vuelta. El timbre tronaba cada vez más seguido, más intenso, un tormento.

            Mientras recorría el pasillo hacia la puerta bufaba y rezongaba

-Y a ver con qué pagamos si hace dos años que estás en paro, me mato a trabajar, pago la hipoteca, tu bebida, tu tabaco… A penas resonaron en el aire estas palabras, Carlos se levantó iracundo del sofá, estrelló el bote de cerveza contra la pantalla, se precipitó por el pasillo, tropezó con Sonia y de un empellón la empujó contra la pared. Voy a matar a ese hijo de puta, agarró el picaporte y abrió con violencia. Allí, un niño de unos siete años al verle con los ojos ensangrentados de rabia musitó

-Dice mi papá que si puedes poner la tele más bajo.

 

Diario Palentino, 26 de abril de 2020

Abr 19

Los indecentes

           Como la mala hierba, los indecentes crecen tanto en regadío como en secano. Son inherentes a la condición humana y tienen su utilidad, nos sirven para contrastar y poder valorar a las buenas personas, las que son coherentes, razonables, magnánimas y solidarias. En tiempos de calma chicha muchos indecentes se camuflan, están agazapados a la espera de inestabilidades, tormentas o desastres para salir de sus huras, aprovechar debilidades y hacer de las suyas. Con motivo de la pandemia que nos confina, estos indeseables multiplican su presencia pública, no lo pueden evitar, son aviesos carroñeros. Y como no hay mejor explicación que buenos ejemplos, procedamos. Malnacidos que persiguen a sanitarios, limpiadoras, repartidores, cuidadores de residencias y demás seres humanos que, con generosidad, se arriesgan para devolvernos la salud, cuidarnos o proveernos de lo que necesitamos; que les dejan en los portales avisos de repudio, insultos o dañan sus enseres. ¡Ojalá no tengan que ir al hospital, ni ellos ni sus familiares!

         Otro prototipo son los impresentables que por su eco social debieran dar ejemplo de civismo y responsabilidad, léase Aznar que se fue a Marbella, o Rajoy que sale a correr, porque a ellos nadie les tiene que decir lo que tienen que hacer, y los demás humanos les importan un huevo. El colmo de la carroñería más obscena sale de las pútridas bocas de la ultraderecha española (VOX y parte del PP), que montan chiringuitos para fabricar calumnias, mentiras y acosos; Twitter les bloquea miles de cuentas cada día. O que Casado critique la gestión del Gobierno y cuente en (inmundas) residencias de Madrid el 70 por ciento de los mayores fallecidos. Los millones de parados que han votado a estos energúmenos debieran ir a recolectar la fruta que recogían los inmigrantes despreciados.

Diario Palentino, 19 de abril de 2020.

 

Abr 12

Y después qué…

            Esta rebelión de la biología contra la humanidad comienza a dejar entrever escalofriantes fallos en la organización social. Tal vez lo más candente hayan sido las circunstancias en las que viven internados nuestros mayores, nuestros padres, nuestros abuelos. El escandaloso negocio de las residencias privadas, sobre todo en Madrid, requerirá una estricta regulación y un intensivo control de estas instalaciones. En el urbanismo capitalista salvaje no cabe el abuelo y estaría solo todo el día, la población vive estresada y se concentra en miniviviendas. Con lo extenso que es el planeta nos apiñamos en urbes inhóspitas y despoblamos el campo. La España vaciada podrá ser la alternativa, si es que sus habitantes cambian la mentalidad y acogen en buena lid a los foráneos. Porque el teletrabajo ha venido para quedarse, se podría residir en cualquier territorio y desaparecerían los conglomerados de oficinas, además, se ahorrarían alquileres, energía, limpieza, desplazamientos y contaminación. Otra lección es la debilidad del empleo, puestos de trabajo que no se volverán a recuperar, destrucción masiva de medios de vida, lo que nos lleva irremediablemente a una paga básica, que ya reclamó hace años el multimillonario Warren Buffett, si las maquinas sustituyen al hombre, que las máquinas mantengan al hombre. La sanidad pública ha demostrado su inmenso valor, la que tiene los medios y la capacidad, la que es igual para todos. En EEUU, adalid de la civilización, mueren en casa porque les echan de los hospitales si no tienen dinero, igual en Nueva York que en Ecuador, por las calles. Mucho que aprender, mucho que remediar. Cuando todo esto pase, y si la ultraderecha no logra emponzoñar el entendimiento de los ciudadanos, el mundo inteligente deberá volver la vista al ser humano y al planeta.

Diario Palentino, 12 de abril de 2020.

 

Abr 05

Sueldos de políticos

          Esta crisis vírica mundial nos exige nuevas formas de comportamiento a todos los niveles. Tal vez sea la oportunidad que los políticos pueden aprovechar para redimir un poco ese desprestigio que les atribuimos con carácter general a causa del mal hacer de unos pocos. Son servidores públicos y, aunque algunos crean que han nacido para ser servidos, en general son responsables en su tarea. Pero, ahora, en estos crueles momentos deben retratarse en la solidaridad, porque todo se viene abajo, porque miles de familias pierden sus ingresos y millones de españoles están al borde del contagio a cambio de sueldos, con suerte mileuristas,  para atender nuestras necesidades básicas. Es inaceptable que los políticos inactivos hagan hucha en su confinamiento. Y cuando digo políticos incluyo: diputados, senadores, europarlamentarios, diputados autonómicos y provinciales y cualesquiera otros cargos institucionales anejos que no tienen más labor en estas circunstancias que la de quedarse en casa quietos, como los demás. Unidas Podemos, ACUP y BILDU proponen una rebaja del 50% mientras no haya actividad. Ciudadanos se adhiere. Pero PSOE y PP dan su nota particular. PSOE (120 diputados, 113 senadores) dice que cada cual done lo que quiera en su circunscripción, salvo Odón Elorza que pide que directamente no se abonen indemnizaciones ni dietas porque no corresponden. PP (88 diputados, 97 senadores) propone hacer un fondo común genérico. Se entiende por indemnización y dietas la compensación por gastos suplidos para que no haya menoscabo económico, si no hay gasto no hay menoscabo luego no procede indemnización ni dieta alguna. Eso debieran informar los letrados e interventores de las Cortes, autonomías, diputaciones y tantos estratos administrativos que viven de la sangre de los contribuyentes. Hacer donativos individuales con lo que es público no es ni tan siquiera beneficencia, es una forma improvisada de malversación o de apropiación indebida.

Diarios Palentino, 5 de abril de 2020.