Ago 04

Donde no hay orden…

     Donde no hay orden se pone solo. La presión de la inmigración sobre la frontera española aumenta a ritmo de vértigo. El cierre hermético de Italia y Grecia nos deriva sus cuotas. El África negra no soporta más la explosión demográfica y la explotación colonialista de sus recursos. El Mediterráneo aparece plagado de gentes que buscan sobrevivir a tiranías, guerras, persecuciones y necesidades vitales. Marruecos tiene siempre reflejadas en la retina las dos ciudades españolas, Ceuta y Melilla, que considera territorio usurpado, por cuanto relaja el control fronterizo al tiempo que pide más dinero a cambio de abortar las avenidas de humanos desesperados que transitan por su territorio. Los países centroeuropeos permanecen agazapados y protegidos mediante su distancia con el sur. El gobierno español reclama a la UE políticas migratorias adecuadas a las necesidades, puesto que la migración es un problema de todos, la CE responde aportando tres miserables millones de euros más para hacer frente, dicen, a los primeros auxilios. De modo que, saturadas, las ciudades del sur fletan autobuses llenos de inmigrantes que son depositados a boleo en estaciones de viajeros del País Vasco o de Cataluña o camino de Francia, pero, una vez llegan a la frontera, las autoridades francesas ignoran el derecho de libre circulación en territorio comunitario, revisan uno a uno los vehículos y los devuelven en caliente a España. El ministro de Interior, Grande-Marlasca, visita los países de origen y tránsito buscando soluciones, mientras Casado, desde el PP, hace su agosto fomentando la xenofobia con un farisaico discurso al tiempo que se fotografía estrechando manos de migrantes recién rescatados. Yo también soy persona, dice.

Diario Palentino, 4 de agosto de 2018

Jun 17

Vienen a por lo suyo

           El debate sobre las avenidas de inmigrantes pobres tiene unos momentos álgidos y otros calmos, pero no cesa ni cesará porque no se llega a resolver el problema de fondo. Los líderes mundiales que, tanto bombo dan a sus reuniones de los rimbombantes grupos G, muerden la cáscara y como les resulta amarga la tiran sin llegar a encontrar la nuez, sea por falta de ganas, por impericia, por presiones, por intereses económicos, por mala gobernanza o por un poco de cada. Todos, cualquiera sabemos cuál es la solución, porque para los asuntos complejos siempre hay una y solo una solución fácil, la que corresponde según la naturaleza de las cosas. Tan fácil como dejar de robarles su vida, sus tierras, sus minerales, su petróleo, su oro. Dejar de explotarlos como mano de obra barata para que nos produzcan tantos y tantos bienes a precio competitivo. Dejar de meter cizaña entre grupos tribales o religiosos y dejar de venderles armas para incrementar nuestro PIB, y de paso que se exterminen entre ellos y no sean un obstáculo que pueda oponerse al expolio. En nuestra área geográfica utilizamos África como una mina, los consideramos un continente despensa de dónde extraemos toda su riqueza a los precios miserables que nosotros ponemos. El colonialismo de las naciones se ha sustituido por el de las grandes corporaciones empresariales, protegidas, eso sí, por los ejércitos de los mismos atracados cuyos gobernantes son conveniente corrompidos. Porque esa es otra, a ellos, presidentes, ministros y alto funcionariado, les importa un bledo que la propia gente pase hambre o muera en las calles, su orgullo como pueblo, su dignidad como representantes políticos están enterrados bajo una red de podredumbre bien asentada. 

«Diario Palentino, 17/06/2018»