Jun 23

Categorías benéficas

1262185613246rajoydetdnUn socorro de Emergencia con reparto a domicilio”

             Por nuestras calles palentinas, de capital casi despoblada y provincia aún más, se oye constantemente un runrún que se repite como un eco. – Es imposible que haya casi seis millones de desempleados y ésta tranquilidad por las calles-. –Estamos en Palencia-, nos decimos unos a otros en las tertulias de bar, –Por aquí no pasa ni la crisis-. ¡Ya, ya!

             La crisis  que se lleva por delante pequeñas empresas y autónomos pasa por aquí igual que por el resto del país, la diferencia es que además de pequeños somos provincianos y nadie suelta prenda sobre su situación personal. En las terrazas, los camareros ya proponen una nueva tarifa llamada – No, si yo ya me iba-.

             El Banco de Alimentos aumenta cada día su clientela concentrada en una mixtura social solo vista en las películas. Desde el – ¡Qué bien, vamos a comer!- hasta el arrugado que piensa – Que no pase nadie conocido, ¡que bochorno!-. Para evitar estos sufrimientos en vez de dejar de repartir sobres o restaurar ruinosas ruinas y malversar caudales públicos en privilegios y zarandajas, lo que debe hacer todo gobierno que se precie de servir al pueblo soberano al que se debe, es crear empleo y recuperar el bienestar ciudadano.

             Así nuestra autonomía va un pasito más allá, y para evitar a sus ex-votantes el mal trago de ponerse a la cola del Banco de Alimentos, ha inventado un socorro de emergencia, llamada Red de Reparto Urgente de Alimentos que funciona las 24 horas llamando al 012 para que aquél que sufra un imprevisto ataque de hambre y no tenga qué comer, no se vea en la necesidad de pasar por la desazón de la cola pública, se lo llevan a casa como si fuera del supermercado.

            De éste modo lo explicó, Dña. Milagros Marcos, Consejera de Familia, en la SER, que yo lo oí, -Una respuesta ágil y sencilla– dijo, y en la prensa apareció la foto de todos los intervinientes inaugurando la segunda fase de la beneficencia con sus dos categorías, la de segunda para los páuperes, y la de primera, para los que fueron algo y por desgracia ya no son nada, con reparto a domicilio, por el prurito de conservar, aunque solo sea, el coche grande parado en la cochera ¡Siempre ha habido clases! ¿O no?

“Diario Palentino, 23/06/2013”