Ago 23

Becarios Sénior y Veteranos

slide_326525_3143048_free“Grandes beneficios para  la banca y gran empresa, inmensas pérdidas para los demás”

       El  gobierno del Partido Procorporaciones nos trata como una mina de extracción sin límite.

     Aprovechando el despiste veraniego, el gobierno de la traición a su propio programa no duerme, ni descansa. Se deja fotografiar en la playa, como la Ministra de Sanidad, Ana Mato, que en pleno terror sobre la dispersión del Ébola parece no tener nada que decir, los marrones que se los coman los técnicos.

     Un gobierno hipotecado que solo trabaja para las grandes fortunas (que se olviden de favores sustanciosos los autonomillos que les han votado) ha cedido incluso a la miserable petición de las grandes empresas de no pagar la irrisoria cifra de 35 euros al mes de seguridad social por cada becario.

     A estas alturas, ya todos sabemos lo que hoy significa ser becario, trabajar doble jornada, rendir por tres o cuatro trabajadores de los enviados al desempleo mediante ERES que también pagamos entre todos.

     Los becarios no tienen horario cierto, porque creen, ingenuos que cuántas más horas hagan más méritos tendrán para ser contratados, cuándo en realidad la relaciones y los enchufes funcionan como siempre y el hijo inútil de algún amiguete salta con pértiga por encima de la cabeza de esforzado y entregado becario que se ve con una palmadita en la espalda también cargada con el desánimo de no saber cómo se hace para conseguir un empleo.

     Las reglas del juego han cambiado. En muchas universidades privadas se paga el título con la matrícula. El negocio de los máster postgrado es tan jugoso para quién lo organiza y lo imparte como gravoso para las familias. Los chicos acaban sus estudios y van de máster en beca y de beca en máster, pagando veinte mil euros y ganando cuatrocientos.

     De modo que hace su aparición una nueva profesión de esclavo, la de becario. Algunos ya son becarios sénior, llevan tres o más años aceptando subempleos y empleándose a fondo para empresas que cantan sus beneficios como los niños de San Ildefonso la lotería de Navidad.

     ¿Tú a qué te dedicas, chaval? -Soy becario-. Luego echas un ojo a las cuentas de las grandes empresas, esas que desahucian y cortan la luz a las familias, y se te cae el alma.

«Diario Palentino, 10/08/2014»