Dic 31

Acaba y empieza

        La necesidad de tener todo contado y clasificado es una de las características más peculiares de la especie humana, porque tener el control del entorno es lo que más seguridad nos da. La historia de la humanidad recoge múltiples intentos de contar el tiempo, calendarios lunares, solares, astronómico, juliano y por fin el actual, gregoriano, vigente desde el s.XVI. Calendario viene de la calenda romana, el temido primer día de luna nueva en que pasaba el cobrador de deudas con su librito de contabilidad o calendarium. Hacer cuentas es una constante en la mente humana, contamos el dinero, las posesiones, el número de hijos, de hermanos, de parientes, contamos los días que nos faltan para las vacaciones o para la jubilación o para dar a luz, o los años para acabar con la hipoteca, contamos uno más en cada cumpleaños. Pero sin tanta precisión y de forma imperceptible también hacemos otro tipo de cuentas más sutiles, balanceamos entre lo que damos y lo que recibimos, entre lo que amamos y lo que nos quieren, lo que escuchamos y lo que nos comprenden, dar y recibir es la cuenta más difícil de equilibrar. El agradecimiento es el broche de oro para quien nos da. Cada comienzo de año elaboramos con entusiasmo la consabida lista de buenos propósitos, lo que no hacemos con tanta claridad es el balance del que acaba, que casi siempre se cierra en falso. Cuesta sentarse un par de horas a escarbar en la memoria y volver a sentir en el cuerpo las emociones de los momentazos y de los momentuchos para resolver lo que quedó pendiente, para mirar de frente los asuntos inconclusos antes de abrir nueva página lastrada de sensaciones enquistadas que clamarán por salir en cualquier formato. Siéntate a sentirte. Feliz año.

“Diario Palentino, 31 de diciembre de 2017”

Dic 24

Catalanes versus catalanes

            No me gustaría estar sentada estos días a la mesa de una familia catalana con divergencias ideológicas. Tan amantes de las costumbres y tradiciones, a las que se agarran como a una cruz de salvación, van a tener que contener la respiración durante las celebraciones navideñas. Porque en Cataluña a nadie se obliga a ser independentista pero se mira de reojo a quien no lo es, lo que se traduce en que la mitad del pueblo catalán mira mal a la otra mitad y eso es un verdadero problema, sobre todo en el día a día de su convivencia. Desde el paleta, que ya hace meses dejó de bajar al bar de su barrio para que no le conminen a manifestar su posición en el Procés, hasta la madre que se considera y quiere seguir siendo española frente a sus belicosos hijos simpatizantes de la CUP hay un abanico de discusiones que suele terminar rehuyendo la conversación y a veces, incluso la compañía. El verdadero autoritarismo que se vive en Cataluña es el de los indepes sobre los demás. Se respira, está en el aire, en las miradas y en las estridentes expresiones, como denominar fuerzas de ocupación a la policía nacional o a la guardia civil. Las elecciones catalanas han dejado sobre la mesa un preocupante plantel, después de ignorar las leyes democráticas por pactos gobernará el sector soberanista que ha demostrado no tener en cuenta a más de la otra mitad del pueblo catalán, y una preocupante ruina económica de toda la comunidad y para muchos años vista. Lo peor vendrá después, el efecto contagio, País Vasco y Navarra para empezar. Qué vivan los reinos taifas. A ningún ser inteligente se le ocurre que siendo menos y más pequeños se puede más, pero las ovejas no piensan y a veces el pastor tampoco. Salud y felices fiestas.

“Diario Palentino, 24 de diciembre de 2017”

Dic 17

Familia y amigos

            Es lo que toca en estas fechas, ilusiones, quejidos, consumo y paciencia, un poco de cada. Hacemos unas cosas con gusto y otras a regañadientes. Algunas familias respetan la tradición aunque les cueste la salud, es más cómodo que rebelarse y dar explicaciones. Vamos a jugar a que todos nos llevamos bien, los cotilleos en la cocina, por favor, contención en la bebida que luego pasa lo que pasa, prohibidas las alusiones molestas, a los abuelos que no les falte de nada. Al pie del árbol regalos, muchos regalos, a lo loco, y cuanto más caros menos amor, hay que camuflarse. Decorar la casa, poner las luces, qué bonito, entrañable, unos villancicos de fondo, algunos momentos perfectos, suspiros. Entre col y col, lechuga.

            También tiempo de encontrarse con los amigos en la diáspora, unas horas para compartir, comiendo, por supuesto. Los amigos se eligen, la familia no, pero, aún así no siempre se acierta. Últimamente los psicólogos hablan mucho de compañías tóxicas, sean parientes, amigos, vecinos o gente del trabajo y apuntan la necesidad imperiosa de tratarse este veneno para que no acabe reflejándose en el cuerpo con una enfermedad, porque el cuerpo nunca miente, solo que no lo escuchamos a tiempo, hasta que nos grita. Si junto a una persona algo se te revuelve dentro, no sabes que pasa pero te incomoda su presencia, o sus palabras o su sola visión, escucha tu cuerpo y decide, tienes las tres opciones que la naturaleza da a cualquier ser vivo: huida, lucha o aceptación consciente, si es un tigre de bengala lo tienes difícil en cualquier caso. Para los humanos existe otra salida más, contarlo. Cuéntalo, habla de ello, no te lo tragues, no hay antídoto, te lo dice una experta. Felices fiestas.

Dic 10

SAM100 pone 3000 ladrillos

           Ya nos estamos dando cuenta de que en el mundo del trabajo se está produciendo una revolución no tan silenciosa. Robotics, una empresa cuyos empleados son robots que producen robots para la construcción, ha creado a SAM100 que pone 3000 ladrillos al día con un mínimo de intervención humana. A la automatización de la producción se le llama ahora “economía creativa”, traducible en sustituir mano humana por máquinas, de modo que la falta de oportunidades laborales no dejará de crecer, mientras tanto los gobiernos no adoptan medidas a largo plazo para hacer frente a un grave problema que amenaza a la mayor parte de la población. “El 47% de los empleos pueden considerarse de alto riesgo de ser automatizados en los próximos 10 o 20 años”. Muchas ocupaciones tradicionales dejarán de existir o se reducirán considerablemente en pocos años: zapateros, relojeros, torneros, fresadores, ajustadores, clasificadores de correo y almacenaje, instaladores de sonido en automóviles, administrativos y contables, costureros, empleados de banca, informadores telefónicos, maquetadores y demás empleos de imprenta,etc., salvo lo que en todas estas ramas requiera habilidades cognitivas, creaciones artísticas, inteligencia social o una destreza especial. Sin embargo, crecerán o aparecerán nuevas profesiones relacionadas con los ámbitos tecnológico, digital, marketing y ventas, turismo, ocio, salud y bienestar. Esto unido a las nuevas relaciones laborales basadas en freelance, contratos precarios y bajos salarios, exige nuevos formatos en los programas educativos y sin lugar a dudas, es urgente ya hablar con seriedad de la Renta Básica mensual que garantice la supervivencia de todos los ciudadanos.

“Diario, Palentino, 10/12/2016”

Dic 03

Los hombres me explican cosas

        Ante la deplorable conducta del defensor de tres individuos de La manada es preciso, a mi juicio, que se abra un expediente por atentar contra el código de Deontología profesional de la abogacía, porque una cosa es que hasta el más grande y temible de los asesinos merezca una defensa y un juicio justos, y otra muy diferente acudir a indecentes argumentos y verterlos al público para figurar como abogado estrella. Ha sido él solito quien más ha llamado la atención sobre la  depravada conducta de sus representados y quien con sus constantes declaraciones en la prensa ha creado un maremoto social forzando a las mujeres a salir de nuevo en tromba para exigir un trato justo y un respeto. Ha quedado clara la lasitud del sistema cuando permite que un solo hombre vilipendie, pública y reiterativamente, a la víctima de un grupo de depredadores sexuales. Ha impartido con maestría una machoexplicación (mansplaining). El machoexplicador nos ha dado lecciones de cómo debe defenderse una muy joven mujer con uñas, dientes y arriesgando su integridad física, ante el ataque de unos salvajes expertos, porque si no ellos deben entender que presta su consentimiento y además goza. Después de la agresión tendrá que estar enclaustrada y con la vida hundida, es lo que procede.  Vomitivo.

            Estamos rodeadas de machoexplicadores que ufanos nos explican cosas, a veces de temas en los que somos más expertas que ellos. Otras veces hacen el ridículo con su tono condescendiente, porque de antemano nos presuponen dificultades de entendimiento. Qué paciencia tenemos, cuanto patético circulando. La periodista Rebecca Solnit, escribió un libro titulado “Los hombres me explican cosas” que muchos debieran leer para evitar caer en la necedad más irrisoria.

“Diario Palentino, 03/12/2017”