Dic 16

Atracón de polvorones

          Vuelve la Navidad con sus luces y sus sombras. Tarjeta de banco en ristre y bolso en bandolera nos lanzamos a la calle dispuestos a cargar con mercaderías para comer y regalar. Son fechas estupendas para salir a consumir bajo la excusa perfecta de agasajar a nuestra gente y darnos el atracón. Adeptos y adeptas, ilusionados con cumplir la tradición, sacamos manteles y ajuares, un poco de la abuela y unas velas de IKEA. Ponemos el árbol, acaso el Belén y en la puerta un acebo con cartel de bienvenida. Después viene la fase invisible, la preparación mental para las juntetas en cenas y comidas familiares, porque la familia es una maravilla, y como reconocen, por fin, los psicólogos una maravilla llena de conflictos atragantados. A las pequeñas guerrillas medio afectuosas, medio competitivas que ya discurrían entre hermanos, se suman los cuñados, que vienen de otras maravillosas familias con sus propios ajuares dificultosos, lo que suele necesitar silenciosas operaciones de acomodo y añusgue para mantener la calma y no acabar tarifando. No digamos si hay pequeña prole de esa maleducada, consentida e irrespetuosa que viene ahora patrocinada por padres tan insoportables e indolentes como sus retoños, de tal palo, tal astilla. Pues sí, señoras y señores, siento derribar el mito de las macrofamilias felices. Si eso existió fue hace tiempo, cuando los niños respetábamos a los mayores y estábamos adiestrados en mantener nuestros caprichos regulados, y cuando un grado de tolerancia extrema y respeto presidia la mente de aquellos adultos maduros que sabían valorar lo importante: armonía y disfrutar. Si no hay voluntad de paz, mejor pocos y bien avenidos. Las obligaciones de sacrificio pasan factura en el cuerpo.

«Diario Palentino, 16 de diciembre de 2018»

Dic 09

Ultraderecha y ultracatólicos

   ¡Qué miedo! No es broma. Las mujeres debiéramos ponernos en alerta ante lo que se nos viene encima. La Iglesia católica, la de las púrpuras, la misógina, la que en nuestro país encabeza una docena de figuras como los obispos de Alcalá, Burgos, San Sebastián, Valencia y demás herederos de Rouco, que se han erigido en auténticos soldados contra la libertad e igualdad de las mujeres,  peligrosas enemigas a batir. Se refieren a nosotras como lo hacen los talibanes, esos que vemos en Afganistán imponiendo el burka porque son incapaces de contener su lujuria a la vista de los cuerpos femeninos. Esta Iglesia, la retrógrada anti-Papa Francisco, ha encontrado en VOX un brazo político que no va a desperdiciar. Teniendo a su principal valedor en HazteOir (y el Yunque), va sumando a sus huestes docenas de viejos conocidos pertenecientes a los Kikos y el Opus Dei. Menudo cóctel, si se suma el PP no falta un solo elemento para restaurar la Inquisición.

            Veamos, en conjunto, lo que tienen reservado para los ciudadanos en general y las mujeres en particular según los “principios irrenunciables” de la testosterona, a saber: La defensa de la vida: no al aborto ni a la eutanasia, pero mientras están vivos se los puede masacrar arrojando bombas sobre sus tejados, dejándolos ahogar en al océano o morir de hambre después de expoliados. Defensa de la familia normal: padre, madre e hijos, por supuesto la mujer en el hogar familiar, paridora, disponible y sumisa. Las denuncias por violencia machista, son falsas; las casi mil asesinadas en quince años no existieron. La ideología de género denigra a los hombres. Las cuotas en la listas electorales perjudican a los hombres; ya lo creo les quitan puestos. A los del colectivo LGTB, que no les pase nada. Otro día, más.

Diario Palentino, 9 de diciembre de 2018

Nov 25

Los jueces y las violadas

    Ayer Google dedicó su doodle a Charles Michèle de l’Epée, clérigo y pedagogo francés que introdujo en las escuelas públicas un sistema de signos para niños sordos. Hoy, dos siglos después, las mujeres necesitamos un benefactor de la humanidad que invente un método para enseñar a los hombres a respetar a las mujeres y a los niños en su condición de seres humanos, sean o no sus esposas, sean o no sus hijos. Lo que hace un padre a la madre de sus hijos se lo hace a éstos también. Y así va girando la rueda de la violencia y la indignidad. Con lo que vemos de pequeños se nos abren dos caminos, o la imitación, porque así era mi padre yo maltrato, o al contrario, porque maltrataba mi padre yo me dejo maltratar. Recibimos todo, lo bueno y lo malo de nuestros ancestros. Por eso están importante procurar un medio familiar, escolar y social armonioso, donde las discusiones se diriman sin voces, sin insultos, sin desvalorizaciones, sin indignidad, donde las diferencias se puedan razonar con amor, con el ánimo de comprender y ponerse en el lugar del otro, donde cada miembro desahogue sus tensiones y ansiedades de forma inteligente, no cargando de malas experiencias el álbum de la familia que heredarán también los venideros. La violencia, sea física, verbal o psicológica deja huellas en el alma y en el cuerpo, son cicatrices que nos merman la ilusión y nos hacen desconfiar. Algunos machunos arguyen que nuestro feminismo lastra las relaciones, justo los que lo dicen deben mirarse al espejo. Entre ellos, los autores de esas últimas sentencias que empoderan a los que nos llegan casi a estrangular, nos violan por el ano o en grupo, y dicen que si solo lloramos o decimos no, no es suficiente, tenemos que defendernos con violencia. Podemos imaginar que habrán vivido o estarán viviendo esos jueces en sus vidas.

Diario Palentino, 25 de noviembre de 2018

 

Nov 17

Persecuciones inquisitoriales

La edad es mental, pero el cuerpo va acusando los años. El envejecimiento y la muerte han constituido una obsesión para la especie humana. Desde los alquimistas, que ya buscaban la fuente de la eterna juventud, pasando por todo tipo de creencias mágicas, hasta los actuales científicos, se van añadiendo pautas para intentar mantenernos más tiempo sanos, activos y despiertos. El tabaco, la mala alimentación y la falta de ejercicio fueron las más señaladas a lo largo del siglo XX. En la actualidad, algunas corrientes pretenden recuperar interesantes aportaciones perseguidas por la medicina oficial que apuntaban a la influencia de la mente y las emociones en muchas enfermedades humanas. Los libros del doctor Sarno, entre otros, debieran imponerse de lectura obligada en las facultades de medicina. Tan duros de mollera somos que nos dejamos engañar por esas empresas farmacéuticas que no nos cuentan el daño irreversible que hacen algunos medicamentos, además de no curar. El gobierno acaba de aprobar medidas contra lo que denomina pseudoterapias, que en realidad son tratamientos complementarios que llevan siglos, a veces milenios funcionando, como la acupuntura. Y, sin embargo nadie ha puesto en tela de juicio la noticia de que una buena relación social, un entorno cálido y armonioso, unos buenos amigos y una familia nutritiva, aumentan la esperanza de vida tanto o más que no fumar, alimentarse bien y hacer ejercicio. ¿En qué quedamos, cuenta o no el estado mental y emocional en la salud? cuerpo sano en mente sana. El efecto placebo está aceptado científicamente. Nadie tiene derecho a matar la confianza de los enfermos, la energía mental es la base. Que persigan a los charlatanes, no se debe meter a todos en la misma cesta.

diario Palentino, 17 de noviembre de 2018

Nov 15

La universidad en la diana

    Los sucesivos escándalos de la Universidad Rey Juan Carlos han puesto en la diana todo el sistema universitario. Hace años lo que daba esplendor a un licenciado era un brillante expediente académico, bastaba con esforzarse más o ser más listo, los planes de estudios eran elaborados por expertos académicos que establecían los programas considerados adecuados para una buena formación, entonces ser profesor universitario otorgaba un prestigio y el honor de ser un maestro orgulloso de crear buenos discípulos. Pero como todo lo demás, la universidad se mercantilizó. Ahora son las empresas las que dictan lo que los alumnos deben saber para ser más productivos. El Plan Bolonia instauró la necesidad de un máster para validad el título. Un máster que sacrifica a las familias y ha facilitado la creación en los campus de “empresas” imbuidas de ánimo de lucro, sobre todo de los gestores y profesores, quienes perciben sobresueldos de escándalo para que aprendan los alumnos lo que en la carrera, normalmente, no se les enseñó. La titulitis, el engrosamiento del curriculum con cursos, cursillos, trabajillos, etc. han hecho crecer este tipo de entes públicos y privados de dudosa eficacia, oscuras cuentas y propensión a las corruptelas. Eso unido a la endogamia con cátedras “hereditarias” y la supravaloración de los “papers”, publicaciones en revistas y medios especializados que dan puntos para ascender u obtener condecoraciones, de modo que muchos profesores entregados a engrosar su propio CV, a hacer relaciones políticas y a colarse en los máster, tragan con todo y, además les molesta dar clase, porque es un latazo aguantar alumnos desinteresados en las explicaciones, como si ellos no tuvieran nada que ver en la desmotivación. Quod natura non dat, Salmantica non praestat.

Diario Palentino, 15 de noviembre de 2018