Feb 25

¿Garantizan las urnas nuestra democracia?

“No me cansaré de poner el dedo en la complicidad ciudadana sobre lo que nos está pasando”

Tal y como está configurado nuestro sistema democrático, con una Ley electoral más que discutible, una dificultosa iniciativa legislativa popular, una organización del Poder Judicial con mal pasado, deficiente presente y muy dudoso futuro, podemos preguntarnos ¿De verdad funciona bien nuestra democracia?

            Los instrumentos para que este régimen de gobierno funcione son, por encima de cualquier otra forma de asociación, los partidos y los sindicatos. Pero estos han tenido un pésimo envejecer en tan pocos años de democracia que llevamos “disfrutando” los españoles. Nuestros medios más representativos de participación no han evolucionado al compás de la ciudadanía y de los requerimientos en los tiempos que corren, ni son transparentes ni fiables. Más bien han conseguido desfondar nuestra fe en quienes hablan por nuestra boca.

       El resultado son mayorías absolutas que otorgan carta blanca a un gobierno, cuyas primeras medidas, y a pocos días de la cita electoral, ya son recriminadas por una buena parte de sus propios votantes. ¿La clase política y sindical ha olvidado el “bien común”, su objetivo primordial, y solo habla para sí?

            ¡A qué tanto ruido! “Las urnas han hablado” dice la Vicepresidenta, Sáez de Santamaría, y en su silogismo, aunque fundamentado en falsos programas y promesas, tiene razón. Las urnas recogen, escuchan y leen lo que los electores depositan, el supremo poder del pueblo.

             Pero… ¿Qué pasa, entonces? Lo vemos en los recientes sucesos de Valencia. Los escolares no votan, pero los estudiantes sí, y los profesores, y las madres y los padres. ¿Pues qué esperaban? Un Jurado Popular absuelve a Camps y las urnas le dan mayoría absoluta en el poder ¿Es que a estas alturas y después de treinta y tres años de democracia constitucional, no sabemos distinguir lo que votamos? ¿Ahora se quejan del aeropuerto sin aviones?

       Sería una lástima pensar en una   verdadera inconsistencia mental del  electorado español. Como si decidiéramos a coces.  –Ahora me enfado con  estos, pues voto a los otros- No me cansaré de poner el dedo en la complicidad  ciudadana sobre lo que nos está   ocurriendo.

       Los superpoderes acumulados en una sola mano suelen ser ejercidos contundentemente y sin piedad. Ya no se lleva cortar cabezas, pero acallar las protestas pacíficas esgrimiendo una violencia extrema parece que está amparado por la ley… y por la urnas.

             Algo, o mucho tendrá que ser revisado sosegadamente en ésta nuestra precaria democracia. “Diario Palentino, 26/02/2012.”

 

 

Feb 14

Ajustes de cuentas y “recortes” de libertades (derechos)

El PP ha tomado el gobierno pisando fuerte y bajo el lema de -lo que quieras hacer, hazlo pronto-, para que sus efectos se hayan asumido y olvidado cerca de las nuevas elecciones.

         En pleno siglo XXI, desde la Derecha más conservadora, desde la Iglesia Católica de las púrpuras y sus adeptos, desde un sector social de intransigencia esclavizante, aún se sigue mirando aviesamente a las madres solteras, o a los hijos de parejas estables pero que “no han firmado papeles”, se criminaliza a los homosexuales y se desconfía de los inmigrantes laborales, se intenta dirigir las conductas y las opiniones mirando con recelo todo aquello que escapa al dominio de la “auctoritas” de la clase dominante, clasista y católica vaticana que camufla y aminora sus tropelías y corrupciones.

               Las medidas de recortes, que en apenas sesenta días viene poniendo en marcha el nuevo gobierno ostentado por el Partido Popular, no solo estrujan económicamente a colectivos de personas que viven de su trabajo: educadores, sanitarios y demás  trabajadores, sino que además huelen a revanchismo, a ajustes de cuentas modificando y retrotrayendo disposiciones adoptadas por el gobierno anterior y que suponían la aparición y defensa de nuevos derechos y libertades en los ámbitos público y privado de las personas.

               En tan poco tiempo parece que ha pasado una eternidad. Cada mañana desayunamos con un nuevo retroceso: Inseguridad en el empleo (el que lo tenga o consiga), explotación de los jóvenes, revisión de la libertad de las mujeres sobre su propia maternidad, promesa de hacer desaparecer el matrimonio entre homosexuales, dejar sin atención a las víctimas de la violencia de género y proteger al maltratador, reducir la enseñanza obligatoria, menoscabar la sanidad y la enseñanza públicas, atracar las nóminas de los trabajadores, abandonar a los enfermos crónicos, aprobar y reforzar la ley antidescargas, proteger y camuflar a los corruptos, comprometer y poner en tela de juicio a la judicatura, crear ochocientos mil desempleados más en el presente año, etc. ¿Cómo se puede hacer tanto daño en tan poco tiempo?

               Han entrado en el gobierno pisando fuerte y bajo el lema de -lo que quieras hacer, hazlo pronto-, para que sus efectos se hayan asumido y olvidado en fechas más avanzadas y cercanas a las nuevas elecciones.

Por otro lado, su proceder se asemeja mucho a como se comportaría un gobierno secuestrado. Secuestrado por los sectores sociales más radicalizados que han prestado (con intereses leoninos) su apoyo al Partido Popular y que ahora comienzan a hacer cuentas de los débitos acumulados, de ahí la confusión de sus ministros y portavoces, desmintiéndose continuamente con cada nueva medida como una orquesta de díscolos desafinando.

Esta legislatura nos va a dar tanto juego como desazones. Si no fuera por lo dramático de las consecuencias parecería un sainete.

*CARRIÓN, 2ª quincena, febrero 2012

Feb 14

Testimonio de un ciudadano de a pie.

elpaís.es


Por encima de las posibilidades ¿de quién?

 

“…Ahora estoy a punto de quedarme sin trabajo gracias a los que han vivido “por encima de nuestras posibilidades”. Ahora me piden “un esfuerzo más”.

Yo siempre he pagado puntualmente la hipoteca y lo sigo haciendo así que no he hundido a la banca. Yo no he hecho bajar la Bolsa, no he hundido los mercados, no he inflado la economía, no he especulado con la vivienda, no he organizado carreras de coches en mi ciudad, no necesito un aeropuerto sin aviones, no tengo yate para ver la salida de la Copa América, no he ido nunca a ver la ópera en el Palau de les Arts.

Yo no he deteriorado la escuela ni la sanidad públicas, no he tenido becas ni subvenciones, no he cobrado nunca el paro ni he provocado déficit al Estado, la autonomía ni la Seguridad Social.

Yo no conozco a Moody’s, Fitch ni Standard & Poor’s pero sí conozco a los que vivieron por encima de mis posibilidades. Yo no les voté, a mí no me representan.

Soraya, el esfuerzo se lo pides a ellos”