Jul 15

No es no y sí es sí, ¿entendéis?

     Menos mal que han llegado unas ministras con ganas de trabajar por la igualdad y el bienestar de toda la población y no solo de unas pocas clases sociales y empresariales. Buena suerte para las mujeres. Pero los depredadores no dan tregua, ya han sacado la artillería pesada contra la ministra de Igualdad, Carmen Calvo, cuando ha anunciado que solo “sí es sí” a la hora de valorar los delitos sexuales. En avalancha se han destapado todos los aspirantes a violadores, merodeadores narcisistas y aviesos seductores carroñeros y pacienzudos de los que acechan hasta que la víctima elegida beba un poco de más o se distraiga al volver a casa por una zona oscura para forzar su resistencia entre el engaño y el miedo. Los foros de los machos salidos han ardido haciendo chanza con formularios de contratos escritos para tener sexo. Solo los hombres respetuosos que tratan a las mujeres de igual a igual, que respetan sus cuerpos y su voluntad, no han temido la nueva regulación con la que se pretende aclarar las zonas confusas del actual Código penal. Si no eres terrorista no te fijas en las penas previstas para quienes lo son. También preocupantes son los deslices que escuchamos en discursos del PP, ahora en plena guerra fratricida. Pablo Casado ha dicho que “La ideología de género es un colectivismo social que el centro derecha tiene que combatir”. Porque en el PP preocupa poco que en menos de cuatro días hayan sido asesinadas cuatro mujeres por serlo. De hecho eliminaron en educación las materias sobre respeto e igualdad y separan a niños y niñas en las aulas. Están a un paso de las brigadas pro virginidad y los Sexólicos anónimos del obispo de Alcalá. El patriarcado inquisitorial y obsoleto nunca se rinde.

“Diario Palentino, 15/07/2018”

Jul 01

El poder de las palabras. Machirulos

         La comunicación verbal, sea oral o escrita, ha pasado a ser la forma prioritaria y casi única en la especie humana. Vemos, pero no observamos a nuestro interlocutor, no nos detenemos en sus ojos ni en sus gestos y percibimos el mensaje sin atender a las sensaciones buenas, malas o inquietantes que producen en nuestro cuerpo, al que hemos dejado de escuchar hasta que nos grita pidiendo socorro con alguna enfermedad. Utilizando palabras tanto se arengan ejércitos y se alienta el odio como se acuna el alma con la poesía o la voz suave de la madre calmando a su bebé. Por eso es muy importante valorar bien el significado que se les atribuye. Se lamenta, porque ya toca, el director de la RAE de que en ella solo hay 8 mujeres de 46 académicos y augura una evolución hacia la igualdad. Más vale tarde que nunca. Los baluartes de un machismo casposo en la institución, Javier Marías y Arturo Pérez Reverte, estarán que echan las muelas. Las voces feministas están encarrilando muchos discursos plagados de ácaros. En pasos recientes, como eliminar las connotaciones peyorativas de “mujer fácil” o “sexo débil”, se suma la propuesta de incluir en el diccionario el vocablo “machirulo”, empleado con tono irónico para denotar la prepotencia con la que un hombre se dirige a una mujer haciendo alarde de superioridad o apuntando a algún rasgo físico o de personalidad que no resaltaría en otro hombre. El patriarcado defiende sus privilegios por todos los medios disponibles consciente de que el lenguaje trasmite saberes, pero también construye y destruye barreras, autoestimas, prestigios, fortalezas, verdades y mentiras. Todos somos usuarios, víctimas o verdugos, de esta potente arma de comunicación humana.

“Diario Palentino, 01/07/2018”

Jun 24

Gente sin alma

           Donald Trump simboliza la crueldad institucional más despiadada. Lo demuestra cada vez que abre la boca. Desata el odio generalizado contra la población latina, hace una defensa pública y cerrada del estado xenófobo y exterminador de Israel. Para este bárbaro no hay límites de inhumanidad, ni de edad, ni de vulnerabilidad, es como un buldócer pasando por encima de los sufrimientos humanos que provoca sin despeinarse un pelo. La última ha sido la separación de los niños de sus familias y la visita de su patética y simple esposa vestida con una chaqueta en cuya espalda se lee «Realmente no me importa». Ante el clamor internacional que ha tocado la fibra de su narcisismo, no de su empatía, de la que carece, decidió permitir la reunificación de 500 familias, pero aún quedan 1.800 niños enjaulados, así como suena, niños tratados como bestias salvajes, para los que no hay esperanza de volver a encontrarse con sus padres. La gente sin alma lo tiene fácil con estos pequeños seres humanos sin malicia ni recursos físicos ni mentales para defenderse. Pero no hace falta cruzar el charco. En nuestro continente están pasando cosas horribles que nadie se ocupa en investigar. Según la ONG Save the children “5.282 menores inmigrantes se cuentan como desaparecidos en Italia, de ellos 2.440 solo en 2017”. Se evaporan en dos o tres días después de ser registrados en el sistema de acogida local. Sin contar los que son víctimas de trata por los propios  traficantes que no se pueden computar porque ni tan siquiera llegan a ningún local público. Y nadie los busca. Pero no solo en Italia, España y Francia tampoco se libran. A las autoridades de la Unión Europea no les parece que sea un tema importante a tratar, son niños.

“Diario Palentino, 24/06/2018”

Jun 17

Vienen a por lo suyo

           El debate sobre las avenidas de inmigrantes pobres tiene unos momentos álgidos y otros calmos, pero no cesa ni cesará porque no se llega a resolver el problema de fondo. Los líderes mundiales que, tanto bombo dan a sus reuniones de los rimbombantes grupos G, muerden la cáscara y como les resulta amarga la tiran sin llegar a encontrar la nuez, sea por falta de ganas, por impericia, por presiones, por intereses económicos, por mala gobernanza o por un poco de cada. Todos, cualquiera sabemos cuál es la solución, porque para los asuntos complejos siempre hay una y solo una solución fácil, la que corresponde según la naturaleza de las cosas. Tan fácil como dejar de robarles su vida, sus tierras, sus minerales, su petróleo, su oro. Dejar de explotarlos como mano de obra barata para que nos produzcan tantos y tantos bienes a precio competitivo. Dejar de meter cizaña entre grupos tribales o religiosos y dejar de venderles armas para incrementar nuestro PIB, y de paso que se exterminen entre ellos y no sean un obstáculo que pueda oponerse al expolio. En nuestra área geográfica utilizamos África como una mina, los consideramos un continente despensa de dónde extraemos toda su riqueza a los precios miserables que nosotros ponemos. El colonialismo de las naciones se ha sustituido por el de las grandes corporaciones empresariales, protegidas, eso sí, por los ejércitos de los mismos atracados cuyos gobernantes son conveniente corrompidos. Porque esa es otra, a ellos, presidentes, ministros y alto funcionariado, les importa un bledo que la propia gente pase hambre o muera en las calles, su orgullo como pueblo, su dignidad como representantes políticos están enterrados bajo una red de podredumbre bien asentada. 

“Diario Palentino, 17/06/2018”

Feb 18

Rajoy el carcelero

       El ocurrente M. Rajoy dice ahora que aumenta las penas de prisión para proteger a la sociedad, pero no aumenta las aplicables a sus corruptos quienes son hoy la peor y más potente lacra que tenemos en este país. Le vino al pelo la corrupción catalana, que utilizó Artur Mas para despistar a su pueblo y que D. Mariano alentó para distraernos de la suya propia Todo vale al PP para sacudirse las pulgas molestas. Ante el enquistamiento del asunto catalán y el amenazante crecimiento de Ciudadanos presto a fagocitar los votos de la derecha moderada, es preciso tocar de nuevo las tripas de los ciudadanos para que enfurecidos vuelvan a apoyar leyes cada vez más restrictivas, como la que permite condenar a un chaval por hacerse un foto heavy con disfraz de Jesucristo cuando mucho peores escenas “hirientes del sentimiento religioso” se ven en fiestas de disfraces de cualquier pueblo. El impudor llega al punto de instrumentalizar a las familias de las víctimas de los crímenes más horrendos para hacerse la foto política. Vomitivo. Las cifras reales desmienten las mentiras del gobierno, España es uno de los países más seguros y con menos incidencia de delitos de sangre, porcentualmente menos que Suecia, Dinamarca y Finlandia. Menos de 1 homicidio voluntario por cada 100.000 habitantes frente a 1,3 de la media europea o los 4,75 de EEUU. Sin embargo el número de presos es un 34% mayor que la media europea porque las penas de prisión españolas son más largas y se utiliza el Código Penal para tratar problemas sociales. Antes de que Rajoy implantara la cadena perpetua ya existía la pena máxima de 40 años para los terroristas, hubiera sido suficiente que se ampliarla con esos otros delitos que tanto nos espantan.

“Diario Palentino, 18/02/2018”