Ene 07

La cabalgata vallecana

            El runrún de esta última fiesta de Reyes ha sido la presencia de la LGTBI en el madrileño barrio de Vallecas. En el cartel, sobre la imagen de tres reinas magas, una de ellas transexual rezaba la leyenda: Carroza por la igualdad y la diversidad. Orgullo Vallekana. La chispa del debate tardó en saltar un instante. Apareció en escena una Liga Española Pro Derechos Humanos cuya existencia desconocíamos y que resultó existir desde 1913, refundada por Miguel de Unamuno en 1922 pretendía extender y afirmar los derechos individuales inherentes a la personalidad humana. A ella pertenecieron ilustres españoles: Azorín, Dalí, Falla, Azaña, Ortega y Gasset, Miró, Unamuno, Besteiro, García Lorca, Américo Castro y Sánchez Albornoz (Obsérvese: ninguna mujer). Con una extraña interpretación de este objetivo, la Liga defensora de los derechos individuales solicitó ante el juez una medida cautelarísima para que se prohibiera desfilar a la susodicha carroza, razonando que “perjudica altamente el interés general, a los niños en su ilusión y tradición, además del interés legítimo de la Iglesia Católica…”. Parece que esa Liga requiere una actualización y en vez de poner de escudo la ilusión de los niños en sus tradiciones podía emplearse en enseñarles tolerancia, respeto por el diferente, que todos los sexos requieren igual trato, que las niñas valen tanto como los niños, que en ningún lugar dice que los magos fueran reyes, que la Iglesia Católica es machista y discriminatoria, que muchos políticos confesionales de los que desfilan en las procesiones son corruptos y roban a sus ciudadanos, que a las tradiciones dañinas hay que desterrarlas, que no hay que pisar a los colegas para ascender y que lo que vale es la honestidad.

“Diario Palentino, 07/02/2018”

Dic 24

Catalanes versus catalanes

            No me gustaría estar sentada estos días a la mesa de una familia catalana con divergencias ideológicas. Tan amantes de las costumbres y tradiciones, a las que se agarran como a una cruz de salvación, van a tener que contener la respiración durante las celebraciones navideñas. Porque en Cataluña a nadie se obliga a ser independentista pero se mira de reojo a quien no lo es, lo que se traduce en que la mitad del pueblo catalán mira mal a la otra mitad y eso es un verdadero problema, sobre todo en el día a día de su convivencia. Desde el paleta, que ya hace meses dejó de bajar al bar de su barrio para que no le conminen a manifestar su posición en el Procés, hasta la madre que se considera y quiere seguir siendo española frente a sus belicosos hijos simpatizantes de la CUP hay un abanico de discusiones que suele terminar rehuyendo la conversación y a veces, incluso la compañía. El verdadero autoritarismo que se vive en Cataluña es el de los indepes sobre los demás. Se respira, está en el aire, en las miradas y en las estridentes expresiones, como denominar fuerzas de ocupación a la policía nacional o a la guardia civil. Las elecciones catalanas han dejado sobre la mesa un preocupante plantel, después de ignorar las leyes democráticas por pactos gobernará el sector soberanista que ha demostrado no tener en cuenta a más de la otra mitad del pueblo catalán, y una preocupante ruina económica de toda la comunidad y para muchos años vista. Lo peor vendrá después, el efecto contagio, País Vasco y Navarra para empezar. Qué vivan los reinos taifas. A ningún ser inteligente se le ocurre que siendo menos y más pequeños se puede más, pero las ovejas no piensan y a veces el pastor tampoco. Salud y felices fiestas.

“Diario Palentino, 24 de diciembre de 2017”

Nov 26

Julián Artemio Sánchez Melgar. También su rostro humano

         

Vemos a nuestro paisano envarado en su toga en las fotos de la prensa, leemos su apabullante currículo plagado de estudios, publicaciones, reconocimientos y cargos en ascenso. Vemos, oímos y leemos lo que dicen de él, de su nombramiento no consensuado, de las dudas que suscita su procedencia conservadora, de las loas que le dedican quienes lo han propuesto, del sistema de elección regulado por la ley española. En dos días, saturados de observaciones sobre algunos aspectos más conocidos de su trabajo, se han abierto debates en las redes: sí o no a la tumbada doctrina Parot que propuso para evitar el excarcelamiento anticipado de los delincuentes más peligrosos; o su oposición a que un banquero se fuera de rositas con lo que hoy se conoce como doctrina Botín, argumentada por el Partido Popular para librarse de ser juzgado por corrupción. Asimismo, intervino en la inhabilitación del juez Baltasar Garzón quien, sin embargo, ha pedido que el examen de este candidato en la comisión “sea realmente exhaustivo, donde se valoren los méritos y no solamente quien lo haya propuesto”.

             Es lo que tiene la exposición pública, que se está en el candelero, por más que a Julián no le guste. Y es que quienes le conocen saben que es un hombre familiar, sencillo, dialogante y hasta un poco tímido, amigo de sus amigos palentinos que son muchos y los de siempre, aquella pandilla con nombre propio. Lidia, su mujer, también palentina, y sus dos hijos, tendrán que lidiar con las cargas del cargo y las limitaciones para su vida privada. Ahora le veremos en la prensa más que en persona. Para estrenarse en el encargo el marrón no es pequeño, coger el relevo en el espinoso asunto del “Procés”.

“Diario Palentino, 25/11/2017”

Nov 12

Que es emocional

       Cataluña sigue en la brecha. La pelota ha pasado de la política a los estrados judiciales. Imputaciones, fianzas, prisión, arrepentimientos, traiciones, fugas, protestas, etc… plagan los titulares de prensa. Los periodistas han de elegir tema entre más y más corrupción, salarios bajos, crímenes machistas, pérdidas en rescates bancarios o de autopistas, desprestigio internacional, goles en los presupuestos, etc. Lo cierto es que en Cataluña detrás de tanto ambiente están las emociones. La visceralidad incontrolada puede nublar las mentes y es en parte lo que está pasando. Con la misma intensidad con que sufrirían por un hijo, por una madre, por un padre, por una separación conyugal, por haber perdido el empleo o sufrir acoso en el trabajo, muchos catalanes pierden el sueño y el hambre, discuten con los cercanos, se enfadan con los amigos y acaban llevando el malestar de la rabia a su propio cuerpo. Los wasap echan humo con arengas, convocatorias y mensajes dirigidos a que no se enfríe el ambiente de protesta. Se retuerce hasta lo inverosímil la propia historia, se ensalzan como tradiciones legendarias algunas de creación muy reciente, se mira mal a quien no se alinea incondicionalmente con la radicalidad. Ser del bando contrario a los independentistas es muy duro, cualquier duda expuesta a discusión recibe de vuelta un anatema, así, sin más contemplaciones. De sobra sabía Oriol Junqueras, desde su púlpito, que no iba a prosperar, de sobra lo supo siempre y así lo hizo saber a última hora Artur Mas, pero hay que agitar a las masas enfervorecidas por muchos años de cultivo de historias de represión y expolio. Mientras tanto la burguesía catalana mira hacia otro lado y el empresariado se va. 

“Diario Palentino, 12/11/2017”

Nov 05

Cocidos como ranas, a fuego lento

            Nos lo venden como un baño placentero pero estamos en un puchero al que van aplicando más calor. La derecha va ganado terreno en el mundo porque frente al terrorismo, las migraciones masivas y las crisis económicas la ciudadanía quiere seguridad y delega su preocupación en los políticos menos políticos de todos los tiempos. Así lo vemos en España. Desde que llegó el Partido Popular con sus draconianas medidas antisociales comenzaron masivamente las protestas en la calle. Casualmente grupos de incontrolados aparecieron en las manifestaciones de ciudadanos pacíficos para dar argumentos con los que cercenar las libertades ciudadanas mediante la famosa Ley Mordaza, que ha permitido histriónicas condenas por llamar colega a un policía local, contar casposos chistes en Twitter o dar un me gusta en Facebook.

            Ahora la cuestión catalana crea en los españoles inseguridad y confusión. Las conversaciones en la calle y en la redes muestran desconcierto que la derecha aprovecha para deslizar fuertes mensajes que a medio plazo irán sonando como normales y mermarán la democracia como consecuencia lógica. En ambos lados se están utilizando términos de contenido extremo: golpe de Estado, fascismo, presos políticos, etc. y en ambos bandos se fomenta la guerra de banderas o las exaltaciones nacionalistas. Los gobernantes catalanes se convierten en delincuentes y en el PP cualquier cargo público puede amenazar con extender la aplicación del artículo 155 o apelar a la ilegalización de los partidos independentistas. La derecha siempre tiene muy claro su ideario: Estado fuerte y centralizado en torno a la protección del capital, de los bancos, de la empresa, limitación de la protesta ciudadana y control clasista de la educación.

“Diario Palentino, 05/11/2017”