Mar 08

La carga mental

           Llega otro 8 de marzo y volvemos la vista al avance producido en las condiciones de vida de las mujeres. Volvemos a observar la diferencias salariales entre nosotras y ellos por los mismo trabajos o como son ninguneadas mujeres valiosas, como las científicas. De nuevo comprobamos que es mayor el número de universitarias con expedientes de excelencia, que hay más doctoras que doctores, más juezas que jueces y, sin embargo, muchas menos rectoras de universidad, cargos en los tribunales superiores de justicia, en las direcciones hospitalarias o en empresas privadas. A mi modo de ver, dos factores resaltan entre las circunstancias que nos llevan a estar menos presentes en puestos de altura y los dos proceden de la preeminencia de los intereses masculinos. Por un lado, entre ellos los hombres se protegen y se facilitan la promoción, prefieren tener compañeros antes que compañeras y no hablemos de tener jefas, eso les supera. Están muy a gusto en su piña masculinizada porque les es más fácil tanto la convivencia como la competitividad y les crea inseguridad moverse entre mujeres en el ámbito laboral, precisamente por ese ego narcisista del que se revisten en las alturas del poder. El otro factor fundamental es la carga mental que nos coloca a las mujeres el sistema patriarcal. La familia, los hijos, la casa, que todo funcione pesa sobre nuestros hombros. Los niños llaman a mamá, aunque esté en el trabajo. De que la comida llegue a la mesa se ocupa mamá, a las reuniones de padres del cole va mamá, al médico, a comprar los libros…, y si mamá tiene la oportunidad de un importante ascenso que supone un traslado familiar o mayor dedicación, mamá renuncia, porque el trabajo de papá es sagrado y no se negocia. Es la invisible carga mental que nadie ve, que pesa como una losa, que resta dedicación y vida propia y no se valora.

Diario Palentino, 8/03/2020

Feb 28

 Riesgo y/o manipulación

         Para bien o para mal todo es aprovechable. Estaba Trump sentadito en su sillón relamiéndose, aún, al recordar los pelos de punta que se les pusieron a los chinos, de China, cuando se le ocurrió arrimar un dedo al botón que activó la guerra arancelaria. Vete y ven, encuentros y desencuentros, hasta la firma del acuerdo cuyos efectos ya veremos. Pero no solo los chinos, cualquier ciudadano del planeta verá repercutir en su economía cualquier movimiento. Y, como a perro sarnoso todo son pulgas, viene el virus maligno a coger el relevo de la desgracia. Las bolsas se desplomaron entonces y ahora. Se cancelan congresos, encuentros, actividades deportivas, hasta bodas. Los dineros son el termómetro, y a continuación caen en picado los puestos de trabajo. Si hay cierre de fronteras, si no hay demanda de mercancías, y la amenaza del contagio y la cuarentena te invaden, pues te quedas en casita, dejas de comprar, de consumir y de arrimarte a la gente en sitios públicos. Eso es lo que se consigue con la desinformación a que nos ofrecen muchos medios de comunicación que rellenan sus balances creando y alimentando noticiones alarmantes. Se dice que la peor epidemia es el miedo y la desinformación. Médicos y científicos se cansan de repetir que no es mortal de necesidad, que afecta más a las personas con salud vulnerable. Es igual, nadie es escuchado cuando cuenta noticias lisonjeras. Las redes arden de memes, de chistes, de avisos. Y ya de paso damos una pullita de racismo y metemos a todos los orientales en el mismo saco: ojos oblicuos=virus. Pero, cómo podemos ser tan ignorantes unos, y tan malvados esos otros que lo aprovechan para alimentar su xenofobia. Las historia es circular, se repite una y otra vez. Salud y humor. Viñeta: ?“Snoopy, un día vamos a morir”? “Ya, Charlie, pero los otros días no”.

Diario Palentino, 28/03/2020.

Feb 23

¿Quién es mi padre?

      Una interesante polémica vuelve cuando el Comité de Bioética pide al Ministerio de Sanidad que regule el acceso de los hijos nacidos de donantes de semen y óvulos a la información de sus padres biológicos. El rechazo viene, por supuesto, por parte de los que donan, de los padres fecundados y de las clínicas que tienen montados jugosos negocios con la reproducción humana. Un anuncio en internet dice: “Necesitamos donantes de óvulos. Descendencia Española?, una buena tarifa y todos los gastos pagados”. La compensación económica por la donación de óvulos puede oscilar entre 500-1100€, y por semen entre 30 y 50 euros, que se pagan como indemnización porque en nuestro país la ley exige que la donación sea anónima, voluntaria, no remunerada y debe procurar que el aspecto físico de los donantes se asemeje al de la pareja receptora. Las clínicas cobran entre 1.000 por cada inseminación y veinte o treinta mil o más por otros procedimientos. En España se mueven unos 600 millones de euros anuales debido al “turismo reproductivo”, clientela de países que han suprimido el anonimato, Portugal, Reino Unido, Alemania y Suecia. Según nuestra Constitución, art. 39.2, la ley posibilitará la investigación de la paternidad. Y, es que, la calidad de hijo dentro de una familia conlleva derechos y deberes mutuos. El Comité propone que al llegar a los 16 años los hijos así concebidos sean informados de su procedencia y puedan localizar a sus padres biológicos, lo que abre un camino jurídico difícil de resolver. En Holanda un médico que dirigía una clínica de reproducción humana inseminaba con su propio semen porque se veía «sano y listo», tenía que «dejar sus genes al mundo». Algunas mujeres observaron que sus hijos se parecían entre ellos y 60 lo denunciaron. Es padre biológico de 102 hijos, menuda fiesta si le reclaman derechos hereditarios.

Diario Palentino, 23, febrero, 2020

Feb 16

  Más o menos miedo

           Con las noticias de la aparición del Coronavirus hemos vuelto a activar el botón del pánico. Se cancelan vuelos y cruceros, desconfiamos del estornudo de nuestro vecino en el ascensor, desplegamos las antenas para estar bien informados del avance, recelamos de cualquier respiración sospechosa, no sabemos si contratar las vacaciones. Cualquier novedad sobre China nos alerta, hasta el asiático que regenta el bar de la esquina avisa de que no ha estado allí y no se puede permitir ni un resfriado porque sería su ruina. Surgen los chistes y las bromas persecutorias a la par que el miedo. Se repiten las mismas conductas siguientes a los ataques terroristas, cuando cualquiera con aspecto musulmán era un apestado. Hace pocos días un dron desconocido activó los protocolos de emergencia en Barajas; en unas horas fueron desviadas dos docenas de aviones a otros aeropuertos y se cancelaron otros tantos vuelos. Los medios de difusión son incontables. China es un país oscuro en cuanto a transparencia informativa, si dicen que ya van mil muertos, pueden ser el doble, el triple… Entre mil cuatrocientos millones unos miles más o menos no hacen mella. Algunos aprovechan para tomar decisiones con fundamento dudoso, como la cancelación del mayor congreso internacional sobre móviles que se iba a celebrar en Barcelona y que supondrá, calculan, una pérdida de quinientos millones de euros en alojamientos y servicios. ¿Quién sabe? Ni hoy ni antes los virus conocen fronteras. Ya las obvió en el siglo XIV  la Peste Negra que, procedente de Asia y esparcida por Europa y África a través del comercio, se llevó un tercio de la población europea. En ultramar sufrirían sus propios bichos. Lo que nos yace en el fondo es puro temor a la muerte, tal vez debiéramos revisar nuestra relación con ella.

Diario Palentino, 16 de febrero de 2020.

Ene 26

Yo también lo grabo

            En algunos móviles aparece en pantalla una grabadora cuando entra una llamada. En su defecto, en todos se puede instalar una aplicación grabadora. Lo digo porque estamos hartos de que cuando contactas con las distribuidoras te ponen: “Por su seguridad esta conversación puede ser grabada”. Pues, sí, por mi seguridad yo también lo grabo. Pero como el diablo tiene mil recursos, la gran empresa que te suministra nunca pierde. Mi caso. Cuando llegó el recibo de gas del verano me pareció algo elevado por no haber hecho uso durante un mes completo, voy a mi espacio de clientes en internet y veo que desde enero me cobran un Seguro Eléctrico de Hogar que nunca contraté. Llamo, reclamo que den de baja ese invento y me devuelvan diez cuotas. Al cabo de dos meses me dicen que no me devuelven nada porque yo lo contraté. Exijo que me muestren la grabación que hicieron por mi seguridad, pasan otros dos meses y me responden que puedo ir a un establecimiento a escuchar la grabación en la que pido la baja del Contrato de Mantenimiento del Gas, algo que nadie había mencionado, y que, además, me cargarán todas las cuotas que me quedan hasta completar el año. Por supuesto la grabación no existe. Vuelvo a reclamar y espero. De momento me han sustraído diez cuotas de un seguro eléctrico inventado y seis de lo que me queda de un mantenimiento de gas que nunca di de baja. Así, delincuentes, organizados y consentidos, nos sustraen el dinero del banco. Ah, y como si te descuidas dejan de enviarte facturas en papel es más fácil que no te enteres. Ni pensar quiero los atracos que estarán sufriendo nuestros mayores en su cuentas.  Es voluntad del Parlamento tipificarlo en el Código Penal como hurto con responsabilidades personales de quien lo ordene, lo ejecute y lo permita. Pero las puertas giratorias son muy sustanciosas para los partidos.

Diario Palentino, 26 de enero de 2020.