Sep 08

Todo importa en el dolor

       En el trato humano cualquier gesto importa. La xenofobia, la desigualdad, el desprecio y la desvalorización comienzan por pequeños gestos no corregidos que con el paso del tiempo quedan integrados en las sociedades que los asimilan y consideran tradiciones a proteger. Auténticas aberraciones lesivas hasta de la integridad física de seres vulnerables. Léase la circuncisión ritual de los prepúberes en la religión judía, cuya responsabilidad es del padre y de la comunidad, como señal de pacto con Dios y perfección final de la creación divina con un acto humano. La prueba de virginidad en las bodas gitanas, una experta desvirga con los dedos a la novia en la casa de la familia del novio y muestra al público el pañuelo con la sangre. Lo más cruel es la ablación de los genitales en las niñas, a veces tan salvaje que parece una sádica venganza. Por qué los hombres tienen que cebarse en los centros de reproducción y placer de los seres humanos indefensos, niños, niñas y mujeres, Por qué ese atavismo inexplicable. La inmigración africana nos lo pone más cerca. En España hay unas 18.000 niñas en riesgo, de ellas un tercio viven en Cataluña, donde solo en el año 2017 se intervinieron 132 casos en aplicación de protocolo de detección creado por la Generalitat y que viene funcionando desde hace diez años mediante los servicios sociales, educativos y sanitarios con la ayuda de los Mossos. Formación e información a las familias, retirada del pasaporte en caso de indicios, revisiones pediátricas antes y después del viaje familiar al país de origen, pero a pesar de ello la tradición se cuela como el agua en una cesta. Niñas nacidas en España obligadas a casarse a los diez años y traspasadas a la familia del novio. La lucha de las mujeres es de frontera.

Diario Palentino, 8 de septiembre de 2018

Sep 01

#MejorSolaQueConMaluma

#MejorSolaQueConMaluma
Es el lema adoptado por las defensoras de la imagen de las mujeres como personas en vez de convertidas en objetos sexuales para utilizar a capricho, que es lo que hace con sus canciones y gestos el colombiano Juan Luis Londoño, de nombre artístico Maluma. Provocador, machista, violento y ególatra se ha convertido en un fenómeno social que, mientras despierta ovaciones y rechazos en la misma proporción, se llena los bolsillos de plata vendiendo discos y dando espectáculos. No es buena lección para ofrecer a jóvenes y adolescentes, muchos de ellos ya sueñan con convertirse en manadas atacando a mujeres sometidas por cualquier medio si no las pueden convencer en solitario. Además de la ilustrativa puesta en escena, la incitación ya está en las letras: La primera se desespera. Se encojona si se lo echo afuera. La segunda tiene la funda. Y me paga pa’ que se lo hunda. La tercera me quita el estrés. Polvos corridos siempre echamos tres. Y es que todas maman bien. Todas me lo hacen bien. Todas quieren chingarme encima de billetes de cien. Si todos los hombres tienen esos deseos hacia las mujeres qué pena de masculinidad, que miseria mental el tener que degradar a otro ser humano para recrecer la estima propia. Atención, el martes nos visitará en la ciudad dónde nuestro alcalde, del Partido Popular, como no podía ser de otra manera, ha invertido más de trescientos mil euros nuestros y le recibirá con los brazos abiertos “encantado de haberlo contratado”, dicho por él. Será que comulga con el estilo Maluma o que no se le ocurre otra manera más digna de promocionar la ciudad sin alentar la degradación de las mujeres. Y las de su equipo de gobierno municipal y las de su Partido Popular, y el concejal de festejos. ¿Todos encantados también?

Diario Palentino, 1 de septiembre de 2018

Ago 25

Tensión migratoria

Crecientes conflictos políticos, sociales y religiosos cercan el Mediterráneo. Migrantes y refugiados se lanzan al mar de cualquier manera con tal de salvar la vida o disfrutar de mejores condiciones, pero solo en el límite sur de Europa recibimos las oleadas ante el paripé del resto de países de la UE, que bajo el peso de Francia, Alemania y Bélgica, se reúnen una y otra vez sin a acabar de hincar el diente a la patata caliente mientras se la coman otros. Grecia estuvo años recibiendo y acogiendo sin rechistar miles de refugiados asiáticos, a pesar de la grave crisis económica en que estaban inmersos sus habitantes. La ultraderecha italiana ha dicho basta y amenaza con dejar de financiar su parte a la UE si no se adopta una solución definitiva. En España se debate sobre la devolución en caliente de migrantes, algunos llegan cargados de cal viva para arrojar sobre nuestra guardia fronteriza, lo que no beneficia a su causa, al igual que las imágenes de unos manteros que atacan con violencia a un turista en plena calle. En un barco anclado en Italia algunos ocupantes inician una huelga de hambre a modo de presión mediática. La religión islámica ya de por sí inspira desconfianza y temor. No pinta bien para que sean acogidos con benevolencia los que llegan, munición que rentabiliza a tope la derecha española y europea. El miedo y la inseguridad paralizan, hacen fáciles las presas, lo saben bien los cazadores de votos. Nunca ante en la historia del mundo hubo tantos movimientos migratorios simultáneos. Mientras tanto en la sombra del anonimato miles de ciudadanos y voluntarios a pie de calle ayudan a estos seres humanos de todas las edades que llegan en precarias condiciones. Un dilema de calado y difícil solución.

Diario Palentino, 25 de agosto de 2018

Ago 18

Mejor hablamos de Franco

       Rueda por los titulares de prensa del mundo el repugnante e inmenso escándalo de los eclesiásticos pederastas de Pensilvania. Iba a opinar sobre ello, pero aún no puedo, tengo la náusea en la garganta y el estómago revuelto. De modo que hablemos de Franco, no porque sea un asunto más lisonjero y menos inmundo, sino porque al ser menos novedoso y más trillado duele menos. Ya, el 17 de marzo de 2006 el Consejo de Europa aprobó la primera gran condena internacional del régimen franquista, instaba además al Gobierno español a erigir monumentos en memoria a las víctimas del franquismo, a instalar una exposición permanente en el Valle de los Caídos para recordar que lo construyeron presos republicanos y a fijar el 18 de julio de 2006 como fecha internacional de condena del franquismo. Bien se ha visto que cayó en saco roto. Por fin, después de 43 años de la muerte del infausto, un gobierno valiente se atreve a remover la faraónica tumba que, como buen déspota, se hizo construir con mano de obra esclava. Y ahora, que ni la familia quiere sus restos, la sorpresa viene cuando 181 militares retirados firman un manifiesto en su defensa y alegan que la perversa izquierda atenta contra el héroe de la reconciliación. Se refieren al responsable de un millón de muertes, claro que los firmantes son los que sustituyeron a decenas de generales y oficiales fusilados por no haberse unido a la sublevación. Las asociaciones de militares decentes han salido en tromba contra estos carcamales desorientados. Un oficial del ejército del aire, en una misiva pública ha puesto el tema en su sitio: “Franco fue, además de desleal, un criminal de guerra, un convicto de los delitos de crímenes contra la humanidad y contra la paz”.

Diario Palentino, 18 de agosto de 2018

Ago 11

Ni burkas ni burkinis

         En un alarde de postureo progresista el ayuntamiento de Zaragoza (Podemos), acuerda admitir el burkini como prenda de baño en las piscinas públicas, así nadan a contracorriente frente a la tónica general de los países europeos. Francia lo prohíbe rotundamente en piscinas y en playas. Por dos razones: una, porque es un país laico y el burkini manifiesta de forma ostentosa una pertenencia religiosa, sobre todo cuando el yihadismo es la mayor amenaza terrorista que se vive en la Europa actual. La segunda apela a razones de higiene y seguridad para el resto de los bañistas. Lo preocupante es que la opinión pública se divida sobre los límites del respeto en los lugares públicos. Ningún símbolo llamativo sobre una religión o una reivindicación política debiera entrometerse en el libre disfrute de espacios destinados a todos los públicos ni crear inseguridad en ellos. Admitir el burkini equivale a permitir bañarse vestido, con lo que parece más bien que se va a lavar la ropa puesta donde niños y adultos bucean, tragan agua y disfrutan de una cara sanidad que no puede garantizarse si no se ve lo que hay debajo del disfraz a dónde no llega la ducha previa obligatoria. El respeto por las normas básicas de la sociedad es la primera exigencia para todo individuo que viva en ella, sobre todo teniendo en cuenta la acérrima intolerancia de quien exige privilegios que no facilita a otros. Dinamarca impone multas por el uso del burka en público y un millonario argelino se ofrece a pagarlas todas. Hasta ese punto se burlan de las leyes en el espacio europeo que están colonizando con su agresivo proselitismo, su alta natalidad y sus exigencias camufladas bajo el victimismo. ¡Ojo! las libertades de las europeas no musulmanas están en riesgo.

Diario Palentino, 11 de agosto de 2018