Ene 06

Queridos Magos de Oriente… 2019

           Y digo magos porque en la leyenda original no consta que fuérais reyes, después algún iluminado os añadió la sangre azul para daros pompa y linaje. En cualquier caso, es tanta mi preocupación que, con la misma emoción e intensidad con la que os escriben los infantes crédulos, yo pongo todo mi empeño en exponeros a renglón seguido mis tres peticiones, a saber:

  1. Que los ciudadanos, que saben leer y escribir, opten por dedicar unos momentos al día a pensar con juicio propio, que de verdad no duele y es muy sano. Que filtren lo que les meten por los ojos, por los oídos, por el wasap, por el Facebook, en la barra del bar, por los foros… Que se sienten en silencio veinte minutos en soledad y analicen el batiburrillo de información interesada que nos contamina los pocos valores de solidaridad, empatía y justicia que conservamos vírgenes en nuestras esencias.
  2. Que algunos políticos, aspirantes y/o candidatos, se caigan del caballo, que no se hagan daño pero que, como Pablo de Tarso, se den cuenta de que están en el camino equivocado al perseguir a las mujeres, a los diferentes, la libertad de expresión; que vean que es un error resucitar al que lleva encima un millón de muertos y pretender destruir el bienestar de la mayoría para enriquecer a unos pocos. Por favor, con vuestra magia haced que recuperen el juicio y se sienten a sentirse también, y con la mano en el corazón escuchen en palabras de su propia voz lo que están proponiendo y se les despierte el alma humana que tienen aletargada.
  3. Vosotros, Magos de Oriente, protegednos de quienes nos quieren convertir en esclavos ideológicos, mermar nuestros derechos más básicos y arrastrarnos a un escenario político violento porque en terreno enfangado el inmoral siempre gana.

«Diario Palentino, 6 de enero de 2019»

Dic 23

Camino de la nada

           En la Calle Mayor de Palencia, ese paseo porticado de ciudad castellana con tanta historia, cada día lucen más anuncios de “se alquila”, lo nunca visto. Un cartel con semejante mensaje solía durar uno o dos días y un nuevo negocio comercial se abría al público ¡qué tiempos! Se buscan las causas en las nuevas opciones de compro-devuelvo que ofrecen las grandes superficies y centros comerciales de municipios vecinos, se dice que los bazares chinos con sus productos de baja calidad minan el mercado de lo bueno; que la compra anónima otorga mayor libertad de decisión, porque nos da corte salir de la tienda después de que el vendedor se haya esmerado en presentar sobre el mostrador varios artículos con sus inmejorables cualidades. Y no hablemos de la rapidez de entrega y devolución de las compras online sin salir de casa y en los lugares más recónditos. Lo que ocurre al comercio tradicional palentino no se diferencia del de tantas otras muchas ciudades españolas y europeas. Lo que sí es un dato bastante preocupante, es el demográfico. Un reciente informe, basado en las estadísticas del INE, enciende una alarma que nadie ha parecido atender: 502 nacimientos por cada 1.000 defunciones. A ese ritmo, no solo la Calle Mayor morirá, si no la ciudad entera, y no digamos los pueblos ya moribundos. Pero, también para eso hay razones, y por encima de todas está la falta de oportunidades. ¿Dónde están nuestros hijos? Con suerte en Madrid o Barcelona, con menos suerte dispersos por las urbes europeas. Y si no hay trabajo no hay jóvenes, si no hay jóvenes en edad de procrear no hay relevo generacional, y así llegamos al cementerio castellano donde políticos patateros quieren que seamos pocos para que toquemos a más (miseria mental). 

«23 de diciembre de 2018»

Dic 16

Atracón de polvorones

          Vuelve la Navidad con sus luces y sus sombras. Tarjeta de banco en ristre y bolso en bandolera nos lanzamos a la calle dispuestos a cargar con mercaderías para comer y regalar. Son fechas estupendas para salir a consumir bajo la excusa perfecta de agasajar a nuestra gente y darnos el atracón. Adeptos y adeptas, ilusionados con cumplir la tradición, sacamos manteles y ajuares, un poco de la abuela y unas velas de IKEA. Ponemos el árbol, acaso el Belén y en la puerta un acebo con cartel de bienvenida. Después viene la fase invisible, la preparación mental para las juntetas en cenas y comidas familiares, porque la familia es una maravilla, y como reconocen, por fin, los psicólogos una maravilla llena de conflictos atragantados. A las pequeñas guerrillas medio afectuosas, medio competitivas que ya discurrían entre hermanos, se suman los cuñados, que vienen de otras maravillosas familias con sus propios ajuares dificultosos, lo que suele necesitar silenciosas operaciones de acomodo y añusgue para mantener la calma y no acabar tarifando. No digamos si hay pequeña prole de esa maleducada, consentida e irrespetuosa que viene ahora patrocinada por padres tan insoportables e indolentes como sus retoños, de tal palo, tal astilla. Pues sí, señoras y señores, siento derribar el mito de las macrofamilias felices. Si eso existió fue hace tiempo, cuando los niños respetábamos a los mayores y estábamos adiestrados en mantener nuestros caprichos regulados, y cuando un grado de tolerancia extrema y respeto presidia la mente de aquellos adultos maduros que sabían valorar lo importante: armonía y disfrutar. Si no hay voluntad de paz, mejor pocos y bien avenidos. Las obligaciones de sacrificio pasan factura en el cuerpo.

«Diario Palentino, 16 de diciembre de 2018»

Dic 09

Ultraderecha y ultracatólicos

   ¡Qué miedo! No es broma. Las mujeres debiéramos ponernos en alerta ante lo que se nos viene encima. La Iglesia católica, la de las púrpuras, la misógina, la que en nuestro país encabeza una docena de figuras como los obispos de Alcalá, Burgos, San Sebastián, Valencia y demás herederos de Rouco, que se han erigido en auténticos soldados contra la libertad e igualdad de las mujeres,  peligrosas enemigas a batir. Se refieren a nosotras como lo hacen los talibanes, esos que vemos en Afganistán imponiendo el burka porque son incapaces de contener su lujuria a la vista de los cuerpos femeninos. Esta Iglesia, la retrógrada anti-Papa Francisco, ha encontrado en VOX un brazo político que no va a desperdiciar. Teniendo a su principal valedor en HazteOir (y el Yunque), va sumando a sus huestes docenas de viejos conocidos pertenecientes a los Kikos y el Opus Dei. Menudo cóctel, si se suma el PP no falta un solo elemento para restaurar la Inquisición.

            Veamos, en conjunto, lo que tienen reservado para los ciudadanos en general y las mujeres en particular según los “principios irrenunciables” de la testosterona, a saber: La defensa de la vida: no al aborto ni a la eutanasia, pero mientras están vivos se los puede masacrar arrojando bombas sobre sus tejados, dejándolos ahogar en al océano o morir de hambre después de expoliados. Defensa de la familia normal: padre, madre e hijos, por supuesto la mujer en el hogar familiar, paridora, disponible y sumisa. Las denuncias por violencia machista, son falsas; las casi mil asesinadas en quince años no existieron. La ideología de género denigra a los hombres. Las cuotas en la listas electorales perjudican a los hombres; ya lo creo les quitan puestos. A los del colectivo LGTB, que no les pase nada. Otro día, más.

Diario Palentino, 9 de diciembre de 2018

Nov 25

Los jueces y las violadas

    Ayer Google dedicó su doodle a Charles Michèle de l’Epée, clérigo y pedagogo francés que introdujo en las escuelas públicas un sistema de signos para niños sordos. Hoy, dos siglos después, las mujeres necesitamos un benefactor de la humanidad que invente un método para enseñar a los hombres a respetar a las mujeres y a los niños en su condición de seres humanos, sean o no sus esposas, sean o no sus hijos. Lo que hace un padre a la madre de sus hijos se lo hace a éstos también. Y así va girando la rueda de la violencia y la indignidad. Con lo que vemos de pequeños se nos abren dos caminos, o la imitación, porque así era mi padre yo maltrato, o al contrario, porque maltrataba mi padre yo me dejo maltratar. Recibimos todo, lo bueno y lo malo de nuestros ancestros. Por eso están importante procurar un medio familiar, escolar y social armonioso, donde las discusiones se diriman sin voces, sin insultos, sin desvalorizaciones, sin indignidad, donde las diferencias se puedan razonar con amor, con el ánimo de comprender y ponerse en el lugar del otro, donde cada miembro desahogue sus tensiones y ansiedades de forma inteligente, no cargando de malas experiencias el álbum de la familia que heredarán también los venideros. La violencia, sea física, verbal o psicológica deja huellas en el alma y en el cuerpo, son cicatrices que nos merman la ilusión y nos hacen desconfiar. Algunos machunos arguyen que nuestro feminismo lastra las relaciones, justo los que lo dicen deben mirarse al espejo. Entre ellos, los autores de esas últimas sentencias que empoderan a los que nos llegan casi a estrangular, nos violan por el ano o en grupo, y dicen que si solo lloramos o decimos no, no es suficiente, tenemos que defendernos con violencia. Podemos imaginar que habrán vivido o estarán viviendo esos jueces en sus vidas.

Diario Palentino, 25 de noviembre de 2018