May 20

Economistas con la mujeres  

            El sentimiento de malestar en la población española no deja de crecer. La crisis trajo desigualdad, los ricos son más ricos y los que no eran necesitados ahora lo son. España está a la cabeza de Europa en trabajadores pobres, son dos millones y medio los que no llegan a fin de mes y un millón y medio sin esperanza de encontrar trabajo. De entre ellos, una vez más, la peor parte corresponde a las mujeres con sus infraempleos, peores salarios y mayores cargas familiares. El descontento y la indignación han ido colmando el recipiente hasta que un solo evento, la sentencia de La Manada, fue el detonante que ha desatado la furia en las calles. Aún, después de la huelga general, de las protestas y manifestaciones constantes ha costado hacer entender al ministro de Justicia que la Comisión que estudie los delitos sexuales debe tener una representación consistente de las más afectadas. Por fin serán quince mujeres y trece hombres. Aleluya. Lo más interesante es que ya son muchos los conscientes de la riqueza que se está perdiendo, de lo que se beneficiaría la sociedad si se contara con las aportaciones de la otra mitad de la población en los debates más importantes. Sesenta economistas, académicos de prestigio y profesores universitarios de Ciencias Sociales han emitido un manifiesto titulado “No sin mujeres”, en el que declaran que no participarán “como ponentes en ninguna conferencia, jornada o mesa redonda en las que no haya alguna mujer experta”, e instan a boicotear aquellos actos con presencia exclusiva de hombres. Su propósito es erradicar la discriminación de los ámbitos académicos y culturales para contribuir a fomentar la Ley de Igualdad. Suena bien, parece que se reemprende la marcha.

“Diario Palentino,  20/05/2018”

May 13

Ni debo…, ni tengo que…

A partir de cierta edad, normalmente la década de los cuarenta, hay quien se queja de cumplir años y no se da cuenta de que lo peor es no cumplirlos. Además, llega una época en que a medida que sumamos más van mermando las obligaciones. Cada etapa de la vida tiene sus ventajas. Pasar de los sesenta tiene muchas. Normalmente la hipoteca está pagada. Las expectativas de triunfar o de obtener fama, dinero, etc. se han relajado mucho o han desaparecido. Si hay hijos ya han volado. Si nos jubilamos, una cosa menos. Así, resulta que llega un momento en que deja de existir el tengo que hacer… y el debo hacer… Sin embargo, nos cuesta abandonar estas expresiones y los destinos a los que nos llevan, porque a base de autoimponernos deberes hemos dejado de distinguir los que de verdad lo son de los que seguimos cumpliendo sin darnos cuenta, o lo que es peor, a regañadientes. O te paras a pensar y liquidas los falsos compromisos o te ves criando nietos cuando lo que te apetece es irte a vivir a la playa, o sigues yendo a comer con los padres o suegros todos los domingos con el mismo hastío sumiso de siempre, o tienes miedo de que se enfaden los amigos si no sigues cumpliendo los rituales periódicos, o estás tan cómodo en tu aburrimiento de sofá que no te atreves a investigar otros escenarios. Y el tiempo de la única vida que tenemos se consume entre debo…, tengo que ir…, tengo que hacer…, tengo que felicitar…, tengo que dar el pésame…, tengo que besar, aunque no quiera, tengo que hacer la cama, tengo que soportar la conversación insulsa. Solo hay que ser un poco valiente para olvidarse de los debos y los tengos y pasar directamente al quiero… o no quiero…, y a quien no guste que despeje la pista, yo vuelo. No esperes a que la muerte te lo escriba en la frente. Si no vives tu vida, otros te la vivirán para sí.

“Diario Palentino, 13/05/2018”

Abr 29

Le digo a Vd., caballero

   Sí, a Vd., al que mira para otro lado. Imagine conmigo. Estaba Vd. en segundo de bachiller, recuerde como era entonces, su aspecto físico semiadolescente, sus emociones, su inseguridad. Un día fue de fiesta y bebió un poco de más. En una calle solitaria se le acercaron cinco individuos como armarios, le metieron en un portal, se plantaron en la puerta de salida, le sujetaron, le mandaron callar con la mano amenazante, sacaron sus pollas y se las fueron metiendo simultáneamente por el culo y por la boca repetidamente, una y otra vez. Vd. Tenía 18 años, no podía hacer nada más que obedecer, estaba aterrado, en manos de cinco tíos pasados de soberbia que le eyaculaban sus miserias por todos lados. ¿Por qué no se defendió? 

      Qué empuja a unos individuos de un país civilizado a mostrarse sus penes y demostrar su hombría violando colectivamente a una joven indefensa en un portal. Qué enormes complejos de inferioridad les llevan a medir así su valentía, en grupo, intimidando a un ser vulnerable. Es lo que enseña el machismo, si lo quieres cógelo, tienes derecho, y luego lo cuentas y te jactas, porque se ve que no vales para mucho más y tu calidad humana deja mucho que desear. Todos los hombres de orden debieran avergonzarse de estos hechos de sus congéneres, o es que en su sombra más perturbadora sueñan también con ser protagonistas de una escena similar, eso le debe haber pasado al juez del voto disidente, el que aprecia los hechos como “jolgorio”. Y a otros muchos opinantes macho que consideran la pena de nueve años excesiva y no tienen en cuenta que la vida de la muchacha no se acaba en ese tiempo, que quedará marcada por ese día hasta su último suspiro. Pero a los psicópatas narcisistas, eso les da igual, son mierda social.  

“Diario Palentino, 29 de abril de 2018”

Abr 22

El gato en la ratonera. Caso Cifuentes

           El gato encontró la hura y una manada de ratones sale en estampida para alejarse del escándalo provocado por el asunto Cifuentes. Un rector dubitativo, una profesora que denuncia el robo de su ordenador con las pruebas después de saltar la noticia, otra que no reconoce su firma en el certificado y otra que tiene grabadas las presiones para que firme. A lo que hay que añadir la PPenosa respuesta de su partido, el de los corruptos, y la de ella misma que se sacude las pulgas y remite a un delito de falsedad en documento público a quienes se obligó a firmar. Olé, olé. Un circo, que al margen de la repercusión mediática y política, ha puesto en el punto de mira a la universidad como otro posible centro de corrupción; al plan Bolonia como un negocio empresarial que mueve mucho dinero público en desorbitadas retribuciones; la inutilidad de los masters a la hora de encontrar trabajos adecuados a la formación; la denuncia de un profesor sobre cómo se manipula el proceso de creación y selección para nuevas plazas, hasta el punto de que el candidato “preferido” elije a los miembros de la comisión que ha de valorar los méritos de todos los aspirantes, lo que garantiza que los mediocres lleguen a docentes y degraden la enseñanza. El rector quiere garantizarse seguir siéndolo y para ello necesita los votos de ese corralito que va creando.

            Los estudiantes y las familias se han indignado al descubrir semejantes indecencias. Pagan un dineral, se empeñan con los bancos, los jóvenes no pueden simultanear un trabajo completo porque se les exige asistencia y además tienen que dar la talla con una memoria de fin de curso. Mátate a estudiar para acabar de camarero en un macdonals mientras los señoritos se ríen en tus narices. 

“Diario Palentino, 22 de abril de 2018”

Abr 15

CDR, GDR y Tabarnia

        Lo que está pasando con el asunto catalán llenará páginas de historia repletas de desaciertos. Sobre dos ejes se mueve el origen del conflicto. Uno, cuando la corrupción en CDC rebosa y los líderes convergentes deciden agitar el independentismo para camuflar su propio atraco a los catalanes. Porque, ni Tarradellas ni Puyol promovieron la separación de España, hablaban de dinero. Dos, desde la aparición de Rajoy en el poder político español  y su forma absolutista de gobernar para todos los españoles, las sensibilidades catalanas con lo suyo se han ido poniendo en carne viva con especial virulencia. El abismo abierto no solo distancia a parte de Cataluña del resto de España, sino que entre la propia sociedad catalana el debate adquiere visos preocupantes. El engendro llamado Tabarnia, creado por el actor Albert Boadella, no deja de ser una puesta en escena histriónica de las propias contradicciones del movimiento independista. Si Cataluña quiere separarse de España porque cree que pone más dinero de lo que recibe, Barcelona y Tarragona querrían separarse del interior catalán rural porque producen más con la industria y el turismo. Dejando de lado la lección espejo de Boadella, más inquietantes son los movimientos ciudadanos que llaman a la desobediencia civil y que pueden derivar en acciones violentas. Los CDR, Comandos en Defensa de la República lanzan instrucciones confusas sobre el pacifismo de sus acciones. Y, ahora, enfrente surgen los GDR, Grupos Clandestinos de la Resistencia, cómo suena, salen por la noche a limpiar las ciudades y los pueblos de lazos amarillos, esteladas y demás proclamas independentistas. La división interna entre catalanes ha saltado de la mesa familiar a las calles.    

“Diario Palentino, 15 de marzo de 2018”