Nov 15

Mujeres y Cajas de Ahorro

El Gobernador del Banco de España acaba de dar un «rapapolvo» a las Cajas de Ahorro por su pésima gestión financiera.
Estas gozan de un caracter semipúblico y privilegios exhorbitados, pero carecen sin embargo de mujeres en sus órganos de decisión. Debieran regularse dos aspectos:

1º.- Paridad en los Consejos de Administración.
2º.- Asignación de remuneraciones preestablecidas para todos los cargos de gestión y representación.

La presencia de las mujeres redundaría en beneficio sobre todo de la Obra Social que es su razón fundamental y fundacional y se nutre de los intereses y beneficios que no reparten a sus impositores para atender fundamentalmente a servicios económicos y sociales.

Al firmar la petición estarás enviando esta carta

Destinatario:

El Gobierno de España y los Gobiernos autonómicos

Estimados gobernantes, además del constante ninguneo al constitucional Derecho de Igualdad y presencia de las mujeres en los ámbitos públicos y privados, consabido es que el subdesarrollo social de España proviene de la escasa presencia femenina en los círculos de poder y decisión sobre la distribución de la renta, lo que tradicionalmente nos ha descolgado de otros países europeos y nos sigue manteniendo a la cola del Estado de Bienestar.
Teniendo en cuenta que las Cajas se rigen por una regulación estatal y autonómica privilegiada con respecto a las entidades privadas y que su objetivo y fundamento es atender a las necesidades de la sociedad mediante la figura denominada Obra Social, parece un contrasentido que no se aplique la Ley de Paridad establecida para todos los órganos e instituciones públicos.
Demostrado está y así consta en un sin fin de estudios sociológicos, económicos y geopolíticos que el aporte del punto de vista de las mujeres atiende fundamentalmente al aseguramiento de la «despensa» para conseguir o mantener el bienestar el grupo humano al que pertenecen con una visión de futuro más organizada y a más largo plazo.
No se trata tanto de reclamar un Derecho exigible en el marco de la Igualdad y la Paridad, como de entender que en cualquier momento y especialmente en el de crisis que nos afecta, la aportación del trabajo femenino en el campo de las finanzas puede ser un revulsivo importante, como está quedando demostrado en los cargos políticos públicos y en la entidades financieras privadas.
A la espera de sus gratas noticias.

Nov 08

Declaración de la Asociación de Teólogos y teólogas Juan XXIII con motivo del viaje del Papa Benedicto XVI a Santiago de Compostela y Barcelona

Redes Cristianas

Nos parecen escandalosos por insolidarios y antievangélicos los elevados costes del viaje a sufragar por el erario público –varios millones de euros- en plena crisis económica, con más de ocho millones de pobres, entre ellos cuatro millones de desempleados, recortes en los servicios sociales, reducción de las pensiones y de los salarios de los trabajadores. Gastos tan desmesurados demuestran la insensibilidad del propio papa, de las instituciones públicas y de la propia Iglesia hacia los sectores populares que sufren en sus propias carnes las consecuencias de la crisis de manera más acusada, sobre todo los inmigrantes.

Nov 07

Jesucristo que estás en los cielos

No soy creyente al uso ni lo pretendo, simplemente quiero seguir conservando, a ser posible, lo poco que queda de mi fe infantil en la humanidad solidaria, en las personas, en los discursos sinceros, en las buenas gentes que dirigen países, Estados y comunidades bajo el objetivo absoluto de hacer bien su trabajo para que los frutos se repartan con equidad.

Ese Jesucristo del que hablan los católicos, con sus deficiencias machistas y conformistas  que no supieron superar el reflejo de sus tiempos, fue no obstante el primero en anticipar un ¿atrevido? discurso  de igualdad entre todos los seres humanos. Vamos a dejarlo así de momento.

Lo que este sacrificado Santón no supo prever en sus profecías, era el desmán de lujo, egos, derroches e hipocresía a los que iba a servir de fundamento su mensaje. Ya sacó su correa y atizó a los mercaderes de su templo, pero fue tarea banal. Las jerarquías de las cumbres eclesiales no tienen el Evangelio como libro de cabecera, están más a los modelitos de la Sta. Pepis y a los diseños de estolas, bandas, borlas  y capellinas que al hambre de los pobres.

Con los ecos aún recientes del movimiento “Rebélate contra la Pobreza” que agrupa 116 millones de personas en un total de 100 países en lucha contra la pobreza por el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, en una Alianza civil exigiendo justicia social, el Sr. Pontífice de los católicos, sin rasgarse las vestiduras y rodeado de todo lujo de costoso boato, osa desafiar la fe de sus creyentes y malgasta y hace malgastar millones de euros para darse un baño de multitudes que tanto halagan su Ego.

Millones de euros hurtados a los alimentos, a las vacunas infantiles, a la sanidad de los partos de las mujeres, a la alfabetización del mundo profundo. Sin cargo de conciencia y como si se tratara de un artista de Hollywood desfila, bendice, practica el besamanos en una descarada escenificación del olvido más absoluto del mensaje que perversamente manipulado “ad hoc” le ha elevado a ese fastuoso trono y poderío.

Comiéndose con sus excesos el pan de los pobres, se pasea por el mundo este hombre, un solo hombre, Benedicto XVI, que en palabras del ilustre teólogo Juan José Tamayo “ejerce su autoridad religiosa antidemocráticamente y la jefatura de Estado de la Ciudad del Vaticano con un poder absoluto superior al de los faraones egipcios, los emperadores romanos y los califas del Imperio Otomano. Poder que le otorga la nueva Constitución vaticana vigente desde 2001. «Diario Palentino, 7 de noviembre de 2010»

Nov 07

Jesucristo que estás en los cielos

No soy creyente al uso ni lo pretendo, simplemente quiero seguir conservando, a ser posible, lo poco que queda de mi fe infantil en la humanidad solidaria, en las personas, en los discursos sinceros, en las buenas gentes que dirigen países, Estados y comunidades bajo el objetivo absoluto de hacer bien su trabajo para que los frutos se repartan con equidad.

Ese Jesucristo del que hablan los católicos, con sus deficiencias machistas y conformistas  que no supieron superar el reflejo de sus tiempos, fue no obstante el primero en anticipar un ¿atrevido? discurso  de igualdad entre todos los seres humanos. Vamos a dejarlo así de momento.

Lo que este sacrificado Santón no supo prever en sus profecías, era el desmán de lujo, egos, derroches e hipocresía a los que iba a servir de fundamento su mensaje. Ya sacó su correa y atizó a los mercaderes de su templo, pero fue tarea banal. Las jerarquías de las cumbres eclesiales no tienen el Evangelio como libro de cabecera, están más a los modelitos de la Sta. Pepis y a los diseños de estolas, bandas, borlas  y capellinas que al hambre de los pobres.

Con los ecos aún recientes del movimiento “Rebélate contra la Pobreza” que agrupa 116 millones de personas en un total de 100 países en lucha contra la pobreza por el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, en una Alianza civil exigiendo justicia social, el Sr. Pontífice de los católicos, sin rasgarse las vestiduras y rodeado de todo lujo de costoso boato, osa desafiar la fe de sus creyentes y malgasta y hace malgastar millones de euros para darse un baño de multitudes que tanto halagan su Ego.

Millones de euros hurtados a los alimentos, a las vacunas infantiles, a la sanidad de los partos de las mujeres, a la alfabetización del mundo profundo. Sin cargo de conciencia y como si se tratara de un artista de Hollywood desfila, bendice, practica el besamanos en una descarada escenificación del olvido más absoluto del mensaje que perversamente manipulado “ad hoc” le ha elevado a ese fastuoso trono y poderío.

Comiéndose con sus excesos el pan de los pobres, se pasea por el mundo este hombre, un solo hombre, Benedicto XVI, que en palabras del ilustre teólogo Juan José Tamayo “ejerce su autoridad religiosa antidemocráticamente y la jefatura de Estado de la Ciudad del Vaticano con un poder absoluto superior al de los faraones egipcios, los emperadores romanos y los califas del Imperio Otomano. Poder que le otorga la nueva Constitución vaticana vigente desde 2001. «Diario Palentino, 7 de noviembre de 2010»