Ene 12

Qué pasa con la mente humana

         Entre finales del siglo XX y comienzos del actual se han conseguido los mayores descubrimientos científicos sobre el funcionamiento del cerebro: estructuras neuronales desconocidas, localización del lenguaje, capacidad de regeneración antes negada, como los avances en el conocimiento de enfermedades mentales y degenerativas; léase cáncer o alzhéimer, entre otras. Y , ya de paso, la aplicación de todo esto a la robótica, se supone que para mejorar la vida sobre la tierra. Hemos conseguido fabricar robot dotados de tacto o capaces de dar respuestas inteligentes a problemas complejos. Sin embargo, la mente humana, la natural, la de nacimiento parece dislocada. El mundo se está poblando de dirigentes que hacen cosas propias de especímenes trastornados. Lo peor es que los elegimos en las urnas y luego nos vamos haciendo a sus locuras, esas que ocupan grandes titulares de prensa. Nos alarmamos, pero enseguida olvidamos que un loco caprichoso lanzó un pepino y desató otra guerra en un territorio incendiado por la ira y la destrucción tras décadas de sufrimiento. Si vamos a matarlos con drones, vendrán y nos pondrán bombas en torres o en trenes, ya lo han dicho. En las antípodas, arde un continente entero, miles de millones de hectáreas, de animales, nubes de gases intoxicantes que se esparcen por la atmósfera que respiramos. Lo curioso es que esos mismos gobernantes que dejan quemar o esquilmar su naturaleza insisten en seguir defendiendo el carbón, o las talas salvajes de sus propias selvas, y van a sufrir en sus pulmones, en sus familias, en su economía, los efectos de tanto desmán incongruente. Trump, Bolsonaro, Morrison… no hay otro planeta para exiliarse. «Los hombres no son prisioneros del destino, sino de su propia mente» Franklin D. Roosevelt.

Diario Palentino, 12 de enero de 2020.

Ene 05

Más que propósitos

       Cada cambio de año nos hacemos nuevos y concienzudos propósitos, y, además, con ilusión porque no nos conocemos. Algunas intenciones nos duran un mes o dos, otras solo mientras las pronunciamos, pero se suelen quedar en el nivel superficial del tipo dietas o matrículas en los gimnasios. Los verdaderos cambios no se obtienen a corto plazo, requieren modificar la mentalidad y sobre todo saber de lo que somos capaces de hacer con nuestra forma de ser o de pensar, qué ideas preconcebidas o qué bloqueos nos impiden progresar. Esto requiere un trabajo profundo que hay que acometer con decisión y fortaleza. El autoconocimiento nos da el grado de madurez humana. Saber de nuestros defectos y potenciales para responsabilizarnos de lo que es nuestra vida, la que nos hemos creado. “Conócete a ti mismo”, memorable frase repetida, estudiada y coreada inconmensurables veces. Lo ponía en la entrada del Oráculo de Apolo en Delfos, a donde acudían los ciudadanos para preguntar y pedir a los dioses. El oráculo aconsejaba: primero pregúntate a ti mismo. Es fácil decirlo pero cómo lo hacemos sin engañarnos. Todos los libros denominados de autoayuda, que vuelven a proliferar entre los más vendidos, la meditación, que nos enseña a contactar con el cuerpo y darnos cuenta del ritmo de la respiración, persiguen este propósito. Se ve que la humanidad está en un momento en que la hace falta tomar tierra. Vivir en la mente de forma constante nos trastorna, nos hace creer que el pasado que hemos vivido es como lo pensamos, como nos lo hemos contado. También inventamos el miedo a un futuro que nos imaginamos, que no ha sucedido y puede que no suceda pero ya lo sufrimos por anticipado. Para este comienzo de año, mira donde estabas hace diez años y escribe donde estarás dentro de diez si no cambias nada. El mismo camino siempre lleva al mismo lugar.

Diario Palentino, 5 de enero de 2020.

Dic 20

Homenaje al polvorón navideño

151227234138-dulcesnavidad“Por las lides familiares que ha evitado en estas fechas”

            Atiborrarse a polvorones, en las fechas navideñas, ha sido el más eficaz invento para evitar la explosión de tensiones familiares. Después de los parabienes, besos y sonrisas dentales, el vinito selecto y copitas de champán…, los ánimos desinhibidos incitan a las pullas cuñadiles, las miradas de reojo y las consabidas sotorrisas de complicidad.

       Ese es, el momento mágico de plantar en la mesa una buena bandeja bien surtida de dulces navideños. El colorido dorado y plateado de los envoltorios anuncian un placer dulce, estimulan la gula golosa y distraen la atención; la tensión se rebaja y todo recelo queda adormecido entre la duda inconsciente de “cuál elegiré” y los efectos de la glucosa digerida. Con la boca llena de harina de almendras mal se puede gesticular sin que se escapen proyectiles de pines ensalivados. Ante todo buena educación.

       “Vuelve a casa, vuelve…” trae consigo todo tipo de sensaciones, tan variadas como personajes se sientan a la mesa. Propios y pegados tratan de pasar el rato lo mejor posible. Es la fecha en que algunos, que no se pueden ver ni en pintura, simulan una unidad familiar envidiable, de película, todo armonía y amor, tal vez después de haber discutido en la cocina por la presentación del plato, o haber cortado los pertinentes trajes en la previa: “Ahora vendrá la Mari con sus escotes…”, “El fantasma de tú cuñado…”, “Ese insoportable mocoso…”, “¡Hay que pasarlo, hija, hay que pasarlo!”. No es día para repudios, aunque los puntos de discordancia sean de grueso calibre, política y fútbol, la siempre mal repartida herencia, el cuidado de la abuela o el mantenimiento de la casa familiar (cuestión solventada ahora con la moda el turismo rural para respirar hondo).

     No me quiero imaginar los atragantes navideños en las actuales juntetas catalanas. La controversia independentista ha creado desencuentros familiares donde nunca hubo. El tema se ha convertido en el tabú de la conversación que se intenta bloquear. Es preciso evitar que una cuestión político-pasional contamine viejas discordias ya resueltas. Con cuidadoso esmero hay que reprimir los comentarios y chistes habituales de colegueo político para no meterse en camisas de once varas catalanas. A nadie compensa amargarse las fiestas, aunque suponga una indigestión de polvorones mojaditos en cava. ¡Felices fiestas!

«Diario Palentino, 20/12/2015»

 

May 18

“Despertad gente tierna…”*

Esto es una Fiesta de la ITA10.000 jóvenes en la fiesta de la ITA ponen Palencia en el mapa y ¿les insultamos?

          Yo felicito a la organización de la Fiesta de la ITA por su esfuerzo desinteresado y comprometido en hacer que una ciudad como Palencia pueda llenarse de tantos miles de jóvenes cargados de oxígeno vital. Repararon las vallas periféricas para que no se colaran los menores, contrataron seguridad privada, repartieron bolsas de basura selectiva porque no había contenedores, ni tampoco urinarios.

             En Salamanca la ciudad mima cada año la famosa Nochevieja universitaria, aquí, en Palencia, ocurre lo nunca visto, se da pábulo a un señor de las basuras, representante de una empresa.com contratada por los palentinos para recoger nuestros residuos, se le permite publicar información reservada y sin contrastar como adelanto para justificar sus facturas y nadie le recuerda que su función es hacer bien su trabajo y callar. Ninguna otra empresa municipal nos insulta.Sin contenedores dónde depositar la basura

           Será que lo consentimos. ¡Así nos va! Es una lástima que seamos tan torpes y mentalmente decrépitos. ¿Acaso la juventud entorpece la tranquilidad que nos acerca a la quietud del cementerio? Ellos son nuestro futuro, los desgraciados que no emigren nos van a pagar las pensiones con sus mini jobs. Y nos respetan, a pesar de que les dejamos el país hecho un asco, eso sí que es un “estercolero” de corrupción, contaminación y mal rollo. No son borrachos, ni violentos, ni gentuza, son estupendos, educados, huelen a energía, a vitalidad y a ilusiones, incluso se adaptan a vivir en un entorno de carcamales intolerantes, soñando, eso sí, poner alas cuánto antes, y hacen bien. Luego nos quejamos.

           De qué se trata, ¿torpeza, envidia o desmemoria? Entre los que claman, unos ya bebieron lo suyo y otros son estreñidos pecadores por omisión, el más triste de todos los pecados. ¿De verdad los vociferantes han olvidado que en los trabajos los adultos emborrachaban a los pinches-niños para hacerles «hombres«? ¿Acaso no recuerdan que en «sus tiempos» enseguida se arreglaban las diferencias a puñetazos? No había fiesta sin pelea.

Aunque solo sea en propio interés hablemos bien de ellos, son nuestra prole, nos sufren pacientemente. Ellos son los que tienen derecho a exigirnos responsabilidades por la “cloaca” de mundo que les dejamos. Se tendrán que remangar y desatascar tanta mierda.

 *Consejo de Serrat.

«Diario Palentino, Domingo 18 de mayo de 2014»

Sep 29

El síndrome del “nido relleno”

se quedan con mamá“¡Que pena!, la juventud del siglo XXI no puede levantar su vuelo libre”

        Hasta ahora un problema de muchas mujeres-madre entregadas a las tareas del hogar familiar, surgía cuando los hijos abandonaban el nido para emprender el vuelo libre de sus vidas. Desde siempre durante los primeros años de aprendizaje de independencia, internados, servicio militar, emigración laboral o universidad, los “tupper” de ahora, siempre antes conocidos como fiambreras, viajaban en el petate, en la maleta de cartón o en la mochila del joven casi adolescente, como una inextinguible continuación del cordón umbilical que nunca pierden las crías humanas con sus madres. Con el tiempo la “comida de mamá”  se distanciaba cuando el nuevo polluelo ganaba la independencia culinaria, ahora con Juan Palomo, más fácil de cocinar y especiada aunque mucho menos sana. C’est la vie.

            Como en los demás órdenes de la organización humana, la actual crisis económica, laboral, social y financiera, ha dado al traste hasta con el mencionado y antiquísimo síndrome del nido vacío para convertirse en su opuesto del “nido relleno”. Muchos de nuestros jóvenes no se van porque no tienen a dónde ir, sus opciones son tan escasas y contundentes como tener que elegir entre irse a tierra extraña con el desasosiego de sentirse expulsados de su grupo humano, sin tupperware ni mimos ni el calor de los paisanos y la tierra natal, o bien quedarse mirando al sol con la ingrata sensación de estar a cierta edad adulta gorroneando a mamá y a papá en cada movimiento de su vida, comida, ropa, calzado, ocio, habitación, etc.

            Pero el nido puede rellenarse aún más con los retornos de los que ya se independizaron, incluso puede que hasta formaran su propia familia ahora catapultada a la nada más absoluta. En la ajustada vivienda familiar hay que hacer sitio para alojar a la prole y a sus retoños, juntar ayudas, pensiones de los abuelos, sueldos rebajados y ahorros de seguridad para poder recoger y mantener a las víctimas inocentes del descabale político–social y del latrocinio financiero consentido y cobijado por la ley de la jungla liberal.

            En el nido relleno el malestar creado por la vivencia de que nadie está en su sitio viviendo su propia vida abarca a todos los implicados, acogedores y acogidos, porque al final como siempre, solo nos queda la solidaridad familiar.

«Diario Palentino, 29/09/2013»