May 17

Hoy es domingo, brindemos

     «Necesitamos la proximidad y el contacto con nuestros congéneres para segregar las endorfinas que nos relajan y estimulan nuestro sistema inmunitario», dice Robin Dunbar, reconocido sociólogo y antropólogo de la Universidad de Oxford. Hasta ahí, casi nada nuevo, pero añade: «Los grupos sociales de primates confían en la unión para mantener la coherencia social, y para los humanos, aquí es donde una botella compartida de vino juega un papel poderoso», afirma, «porque las relaciones sociales nos protegen contra las amenazas externas y las tensiones internas, como el estrés. El consumo de alcohol podría ser clave en la supervivencia de la especie». El ilustre no entra en razones médicas ni en cuantías, ese es otro apartado a detallar. Pero, bueno, esta teoría nos sirve para justificar el exorbitado incremento de la demanda de bebidas alcohólicas durante el confinamiento: cervezas 86,5 %, vino 73,4 % y bebidas «espirituosas» un 93,4 % respecto a la misma semana de 2019 (Mº de Agricultura, datos del 6 al 12 de abril de 2020). Los sanitarios se esfuerzan en avisar de la imprudencia, pero las endorfinas nos hacen falta ante la carencia de vida social, baile, risas y abrazos compartidos. ¿Qué hace más daño la angustia o una copa de vino? Hacer botellón o tomar el vermut a través de Zoom es ya una cita obligada, una pauta en la agenda que esperamos con ilusión. Vernos, brindar, conversar en línea o tomar un rico aperitivo produce bienestar, no es lo mismo que en terraza o en una tasquita, pero ayuda a olvidar por unos momentos la turra del coronavirus y espanta el temor. Cierto es que no es obligatorio beber alcohol, quien se cuide que tome cero-cero o el humilde mosto infantil de toda la vida, lo importante es elegir en todo momento aquello que elimina la ansiedad y nos hace felices. ¡Salud!

diario Palentino, 17 de mayo de 2020.10

May 03

Obispos dicens…

            Como continuación a las conductas indecentes que se están manifestando en medio de esta catástrofe mundial, queda añadir la respuesta de los episcopados españoles a la propuesta del Gobierno sobre crear un Ingreso Mínimo Vital para las personas o familias que esta pandemia ha situado en una grave situación de vulnerabilidad. Las que tienen menos de 200 euros al mes para subsistir y no disponen de rentas ni patrimonio, que quieren trabajar y no pueden porque no hay donde o sus condiciones no se lo permiten. El papa Francisco ha defendido la medida como garantía destinada a los trabajadores vulnerables, pero a nuestros obispos eso les da igual porque lo suyo es hacer pinza con las derechas más ultra, contra el avance de la igualdad de condiciones y los servicios públicos para todos. Encarnan la mayor hipocresía e incoherencia con el cristianismo. Cuando estos jerarcas enferman van a clínicas privadas. Hace años, escuché contar a un canónigo que le habían salvado la vida con células madre, y fue en pleno ataque belicista de la Iglesia contra esas prácticas médicas, ahí lo dejo. No les interesa preguntar a los sufridos párrocos de frontera, los que saben cómo se vive en las casas de los barrios desfavorecidos. Por otro lado, debieran agradecer que sus comilonas, y su boato, salen de nuestros impuestos y del monumental expolio de bienes propiedad de las ciudades y de los pueblos. Pero no contentos, osan pedir que se marque su casilla en la declaración de la renta, cinismo, saben que las diócesis no aportan nada a Cáritas, esta se nutre de ayudas estatales y donativos. A estos señores hacer caridad les empodera, la justicia social les minimiza. El IVM no es un invento del PSOE, existe en la mayoría de los países con gobiernos ética, humana y políticamente dignos que velan por sus ciudadanos y en los que la religión no estorba en la esfera pública.

«Diario Palentino, 3 de mayo de 2020»

Abr 26

Érase una vez…un coronavirus

       

     Tiempos diferentes para hacer cosas distintas. En esta ocasión, mis querid@s lector@s, os voy a contar un cuento de temporada que se titula:

 

Informativos coronavirus

-¡Carlooos, llaman a la puerta… otra vez! -gritó Sonia desde la cocina.

-Pues, abre.

-No pienso abrir, abre tú, es para ti.

-¿Me estás oyendo? Te digo que abras la puerta y dejes de molestar. -Voceó Carlos, sentado en el sofá del salón. Sin más pausa apuntó el mando al televisor y aumentó el volumen.

     Los gritos de ella y los timbrazos en la puerta de la calle insistían diluidos en la voz radiofónica del locutor que daba las noticias.

            Sonia se presentó en el salón con los brazos en jarras

-¡Es que no oyes lo que estoy diciendo, nos van a echar de la comunidad!

           Carlos giró la cabeza

-Pues, que les den. La miró con hastío, dio una calada lenta al cigarrillo y volvió la vista al canal 24 horas. En pantalla, dos ministras daban una rueda de prensa con el número de contagiados por Covid-19.

-Nos darán a nosotros. Una buena multa si llaman a la policía, le respondió, y con un gesto de fastidio, entornó los ojos, apretó la mandíbula y se dio media vuelta. El timbre tronaba cada vez más seguido, más intenso, un tormento.

            Mientras recorría el pasillo hacia la puerta bufaba y rezongaba

-Y a ver con qué pagamos si hace dos años que estás en paro, me mato a trabajar, pago la hipoteca, tu bebida, tu tabaco… A penas resonaron en el aire estas palabras, Carlos se levantó iracundo del sofá, estrelló el bote de cerveza contra la pantalla, se precipitó por el pasillo, tropezó con Sonia y de un empellón la empujó contra la pared. Voy a matar a ese hijo de puta, agarró el picaporte y abrió con violencia. Allí, un niño de unos siete años al verle con los ojos ensangrentados de rabia musitó

-Dice mi papá que si puedes poner la tele más bajo.

 

Diario Palentino, 26 de abril de 2020

Feb 09

¿Cuál será tu legado?

            Mi hijo Rubén me ha recomendado un libro, “El sutil arte de que te importe un carajo”, que circula entre los milenials y lo escribe Mark Manson, un bloguero con millones de seguidores. En este pequeño manual de antiayuda, como él lo define, el autor nos plantea con sentido del humor, el tiempo que malgastamos en preocuparnos por cosas sin importancia porque no hemos sido capaces de estructurar lo que realmente es valioso para encontrarnos bien en la vida. Con cuatro pinceladas nos hace reflexionar: debes elegir tu propia lucha, no eres extraordinario, la sociedad no te debe nada, fuera victimismo, solo tú eres responsable de tus decisiones; cuidado con lo que crees, eres el arquitecto de tu destino al escoger tus valores; la felicidad se consigue al resolver problemas, pero el fracaso y el dolor forman parte de la existencia y cuando resuelves un problema se te crea una nueva situación, valóralo; el más es más del consumo nos consume la existencia. Me voy a detener en el contenido del último capítulo, la muerte, supongo que el que menos preocupa a los milenials pero más a los que avanzamos en edad, sobre todo cuando personas queridas del entorno van cayendo. Una habilidad humana, que los animales no tienen, es imaginar cosas que no han pasado y recordar lo que hemos vivido. Por otro lado, nos vemos como dos yo, uno es nuestro cuerpo físico y otro la propia identidad, como nos percibimos. Entonces, queremos imaginar que cuando muera el físico, el otro yo siga vivo de alguna manera. Nos aterra desaparecer del todo y hacemos “proyectos de inmortalidad” para pervivir después, ya sea dejando una familia numerosa, o una popularidad, un prestigio, una colección de sellos, un descubrimiento valioso, ser el abuelo que contaba historias, o lo más burdo: una fortuna lograda a base de privaciones propias o expolios ajenos. ¿Has decidido cuál será el valor de tu legado?

Diario Palentino, 9 de febrero de 2020.

Ene 26

Yo también lo grabo

            En algunos móviles aparece en pantalla una grabadora cuando entra una llamada. En su defecto, en todos se puede instalar una aplicación grabadora. Lo digo porque estamos hartos de que cuando contactas con las distribuidoras te ponen: “Por su seguridad esta conversación puede ser grabada”. Pues, sí, por mi seguridad yo también lo grabo. Pero como el diablo tiene mil recursos, la gran empresa que te suministra nunca pierde. Mi caso. Cuando llegó el recibo de gas del verano me pareció algo elevado por no haber hecho uso durante un mes completo, voy a mi espacio de clientes en internet y veo que desde enero me cobran un Seguro Eléctrico de Hogar que nunca contraté. Llamo, reclamo que den de baja ese invento y me devuelvan diez cuotas. Al cabo de dos meses me dicen que no me devuelven nada porque yo lo contraté. Exijo que me muestren la grabación que hicieron por mi seguridad, pasan otros dos meses y me responden que puedo ir a un establecimiento a escuchar la grabación en la que pido la baja del Contrato de Mantenimiento del Gas, algo que nadie había mencionado, y que, además, me cargarán todas las cuotas que me quedan hasta completar el año. Por supuesto la grabación no existe. Vuelvo a reclamar y espero. De momento me han sustraído diez cuotas de un seguro eléctrico inventado y seis de lo que me queda de un mantenimiento de gas que nunca di de baja. Así, delincuentes, organizados y consentidos, nos sustraen el dinero del banco. Ah, y como si te descuidas dejan de enviarte facturas en papel es más fácil que no te enteres. Ni pensar quiero los atracos que estarán sufriendo nuestros mayores en su cuentas.  Es voluntad del Parlamento tipificarlo en el Código Penal como hurto con responsabilidades personales de quien lo ordene, lo ejecute y lo permita. Pero las puertas giratorias son muy sustanciosas para los partidos.

Diario Palentino, 26 de enero de 2020.