Dic 20

Homenaje al polvorón navideño

151227234138-dulcesnavidad“Por las lides familiares que ha evitado en estas fechas”

            Atiborrarse a polvorones, en las fechas navideñas, ha sido el más eficaz invento para evitar la explosión de tensiones familiares. Después de los parabienes, besos y sonrisas dentales, el vinito selecto y copitas de champán…, los ánimos desinhibidos incitan a las pullas cuñadiles, las miradas de reojo y las consabidas sotorrisas de complicidad.

       Ese es, el momento mágico de plantar en la mesa una buena bandeja bien surtida de dulces navideños. El colorido dorado y plateado de los envoltorios anuncian un placer dulce, estimulan la gula golosa y distraen la atención; la tensión se rebaja y todo recelo queda adormecido entre la duda inconsciente de “cuál elegiré” y los efectos de la glucosa digerida. Con la boca llena de harina de almendras mal se puede gesticular sin que se escapen proyectiles de pines ensalivados. Ante todo buena educación.

       “Vuelve a casa, vuelve…” trae consigo todo tipo de sensaciones, tan variadas como personajes se sientan a la mesa. Propios y pegados tratan de pasar el rato lo mejor posible. Es la fecha en que algunos, que no se pueden ver ni en pintura, simulan una unidad familiar envidiable, de película, todo armonía y amor, tal vez después de haber discutido en la cocina por la presentación del plato, o haber cortado los pertinentes trajes en la previa: “Ahora vendrá la Mari con sus escotes…”, “El fantasma de tú cuñado…”, “Ese insoportable mocoso…”, “¡Hay que pasarlo, hija, hay que pasarlo!”. No es día para repudios, aunque los puntos de discordancia sean de grueso calibre, política y fútbol, la siempre mal repartida herencia, el cuidado de la abuela o el mantenimiento de la casa familiar (cuestión solventada ahora con la moda el turismo rural para respirar hondo).

     No me quiero imaginar los atragantes navideños en las actuales juntetas catalanas. La controversia independentista ha creado desencuentros familiares donde nunca hubo. El tema se ha convertido en el tabú de la conversación que se intenta bloquear. Es preciso evitar que una cuestión político-pasional contamine viejas discordias ya resueltas. Con cuidadoso esmero hay que reprimir los comentarios y chistes habituales de colegueo político para no meterse en camisas de once varas catalanas. A nadie compensa amargarse las fiestas, aunque suponga una indigestión de polvorones mojaditos en cava. ¡Felices fiestas!

“Diario Palentino, 20/12/2015”

 

May 18

“Despertad gente tierna…”*

Esto es una Fiesta de la ITA10.000 jóvenes en la fiesta de la ITA ponen Palencia en el mapa y ¿les insultamos?

          Yo felicito a la organización de la Fiesta de la ITA por su esfuerzo desinteresado y comprometido en hacer que una ciudad como Palencia pueda llenarse de tantos miles de jóvenes cargados de oxígeno vital. Repararon las vallas periféricas para que no se colaran los menores, contrataron seguridad privada, repartieron bolsas de basura selectiva porque no había contenedores, ni tampoco urinarios.

             En Salamanca la ciudad mima cada año la famosa Nochevieja universitaria, aquí, en Palencia, ocurre lo nunca visto, se da pábulo a un señor de las basuras, representante de una empresa.com contratada por los palentinos para recoger nuestros residuos, se le permite publicar información reservada y sin contrastar como adelanto para justificar sus facturas y nadie le recuerda que su función es hacer bien su trabajo y callar. Ninguna otra empresa municipal nos insulta.Sin contenedores dónde depositar la basura

           Será que lo consentimos. ¡Así nos va! Es una lástima que seamos tan torpes y mentalmente decrépitos. ¿Acaso la juventud entorpece la tranquilidad que nos acerca a la quietud del cementerio? Ellos son nuestro futuro, los desgraciados que no emigren nos van a pagar las pensiones con sus mini jobs. Y nos respetan, a pesar de que les dejamos el país hecho un asco, eso sí que es un “estercolero” de corrupción, contaminación y mal rollo. No son borrachos, ni violentos, ni gentuza, son estupendos, educados, huelen a energía, a vitalidad y a ilusiones, incluso se adaptan a vivir en un entorno de carcamales intolerantes, soñando, eso sí, poner alas cuánto antes, y hacen bien. Luego nos quejamos.

           De qué se trata, ¿torpeza, envidia o desmemoria? Entre los que claman, unos ya bebieron lo suyo y otros son estreñidos pecadores por omisión, el más triste de todos los pecados. ¿De verdad los vociferantes han olvidado que en los trabajos los adultos emborrachaban a los pinches-niños para hacerles “hombres“? ¿Acaso no recuerdan que en “sus tiempos” enseguida se arreglaban las diferencias a puñetazos? No había fiesta sin pelea.

Aunque solo sea en propio interés hablemos bien de ellos, son nuestra prole, nos sufren pacientemente. Ellos son los que tienen derecho a exigirnos responsabilidades por la “cloaca” de mundo que les dejamos. Se tendrán que remangar y desatascar tanta mierda.

 *Consejo de Serrat.

“Diario Palentino, Domingo 18 de mayo de 2014”

Sep 29

El síndrome del “nido relleno”

se quedan con mamá“¡Que pena!, la juventud del siglo XXI no puede levantar su vuelo libre”

        Hasta ahora un problema de muchas mujeres-madre entregadas a las tareas del hogar familiar, surgía cuando los hijos abandonaban el nido para emprender el vuelo libre de sus vidas. Desde siempre durante los primeros años de aprendizaje de independencia, internados, servicio militar, emigración laboral o universidad, los “tupper” de ahora, siempre antes conocidos como fiambreras, viajaban en el petate, en la maleta de cartón o en la mochila del joven casi adolescente, como una inextinguible continuación del cordón umbilical que nunca pierden las crías humanas con sus madres. Con el tiempo la “comida de mamá”  se distanciaba cuando el nuevo polluelo ganaba la independencia culinaria, ahora con Juan Palomo, más fácil de cocinar y especiada aunque mucho menos sana. C’est la vie.

            Como en los demás órdenes de la organización humana, la actual crisis económica, laboral, social y financiera, ha dado al traste hasta con el mencionado y antiquísimo síndrome del nido vacío para convertirse en su opuesto del “nido relleno”. Muchos de nuestros jóvenes no se van porque no tienen a dónde ir, sus opciones son tan escasas y contundentes como tener que elegir entre irse a tierra extraña con el desasosiego de sentirse expulsados de su grupo humano, sin tupperware ni mimos ni el calor de los paisanos y la tierra natal, o bien quedarse mirando al sol con la ingrata sensación de estar a cierta edad adulta gorroneando a mamá y a papá en cada movimiento de su vida, comida, ropa, calzado, ocio, habitación, etc.

            Pero el nido puede rellenarse aún más con los retornos de los que ya se independizaron, incluso puede que hasta formaran su propia familia ahora catapultada a la nada más absoluta. En la ajustada vivienda familiar hay que hacer sitio para alojar a la prole y a sus retoños, juntar ayudas, pensiones de los abuelos, sueldos rebajados y ahorros de seguridad para poder recoger y mantener a las víctimas inocentes del descabale político–social y del latrocinio financiero consentido y cobijado por la ley de la jungla liberal.

            En el nido relleno el malestar creado por la vivencia de que nadie está en su sitio viviendo su propia vida abarca a todos los implicados, acogedores y acogidos, porque al final como siempre, solo nos queda la solidaridad familiar.

“Diario Palentino, 29/09/2013”

 

 

Jul 28

Esperando a Rajoy

 godot_011_g “¡Nada ocurre, nadie viene, nadie va, es terrible!”

              Quiénes afortunadamente hoy caminamos por la cincuentena, no olvidamos aquellos dos autores que estudiábamos en bachiller y que con sus guiones de teatro dramático de tono burlesco, llamado de lo absurdo, nos hicieron pensar en que tal vez el mundo humano que pintaban es más real del que a simple vista nos perece.

            El irlandés Samuel Beckett, en Esperando a Godot, nos dibuja con cinco personajes lo que la sociedad humana somos en resumen; dos vagabundos andrajosos que esperan a Godot, no se sabe ni para qué ni para cuándo, después un amo llevando a un esclavo atado con una cuerda, y un niño mensajero que no recuerda quien es. El rumano, Eugène Ionesco, en El rinoceronte, describe cómo todo un pueblo va decidiendo convertirse en rinoceronte para no ser diferente de los demás, salvo el despreciado beodo e iluso del pueblo que decide no asumir la metamorfosis..

             Debiéramos releer estos textos para vernos retratados en monigotes de esperanzas vanas puestas en líderes vacuos que ni están ni se les espera, al igual que Godot, y sin apenas rechistar asumimos lo que nos proponen, convertirnos en pacientes sufridores formateados en rinocerontes.

             Los “presuntos” pelotazos, contubernios, prevaricaciones, malversaciones y otras tan diversas formas de atraco a nuestros bolsillos, a nuestra fe en la humanidad y a nuestra democracia, perpetrados por malhechores que a los tres días de llenar titulares de prensa pasean ufanos y desafiantes por las calles más concurridas, nos indignan tantísimo que acabamos por “pasar” para no morir de rabia como los pardales atados por una pata.

 Cientos de políticos imputados atascan nuestros juzgados llenando miles de folios, miles de horas de trabajo de funcionarios afectos a una administración de Justicia presionada y coaccionada cuándo no es posible ser “designada” entre afiliados. Sobre el tema “Bárcenas” nos duele el alma.

          Rajoy, nuestro Presidente, decide pillarnos en el camino de las vacaciones, unos vienen y otros van, entre julio y agosto, el día uno, precisamente. Y ¡qué casualidad! un tren Alvia se estrella en su Galicia natal. Mi pésame únase al de los demás. Cada discurso comenzará con esa frase mientras “el gallego” asume su papel y nos deja convertidos en rinocerontes esperando a Godot y escuchando divagaciones vanas una vez más.

“Diario Palentino, 28 de julio de 2013”

Jul 14

Enganchados al mundo. Españoles valerosos.

 

images“Los españoles valemos mucho, nuestros gobernantes muy poco”

             La prueba es contundente, a pesar de haber padecido guerras, posguerras, dictaduras, crisis, golpes y ataques a la democracia, a pesar de que quienes elegimos para defender nuestros intereses nos despluman y nos echan de nuestras casas para dar de comer a los macroexpoliadores, a pesar del desvalijamiento material, intelectual, cultural y vital al que nos somete tradicionalmente la derecha más cruel, nosotros, los españoles, nos levantamos una y otra vez, con ingenio y paciencia, transigiendo, tal vez demasiado, con mucho trabajo y fe en nuestra propias fuerzas, renacemos.

            Y la pregunta es ¿Nos vamos o no quedamos? Pero ¿A dónde? Ya no queda lugar en el planeta al que no alcance la mentada globalización, el efecto mariposa, si los tumultos de Brasil nos hunden el IBEX ¿Qué nos queda? – Agarrarnos fuertemente, vigilar la línea de flotación y dormir con el salvavidas. Ya no estamos seguros ni en el pueblico dónde solo llegan escasez y limitaciones. Los tentáculos del famosete “liberalismo económico” nos ponen en las fauces de la ingeniería financiera, experta en caminar por las trampas de la ley para sisarnos impunemente.

            Estos gobernantes que nos toca sufrir en el presente gobiernan para el Partido, no se diferencian en nada de los bolcheviques o de los autócratas de cualquier signo. “El pueblo quería justicia y paz y los cabecillas buscaban ocupar el sillón del zar”. Así es y así será. Peor que en la Ilustración: “Todo para el pueblo, pero sin el pueblo”. Ahora el eslogan es “El pueblo al servicio del ideario”,  si no quieres caldo, dos tazas.

            Y mientras luchamos nuestro día a día, se nos caen las lágrimas de impotencia ante las millonarias cifras del entramado corrupto gubernamental, nos dan ganas de vomitar viendo como  salvajemente las fuerzas de seguridad al servicio de los bancos arrancan a las familias de sus hogares mientras consejeros y administradores nos han preparado un agujero que se llega por treinta y dos mil millones de euros, se dice bien y pronto, a pagar con nuestros sacrificios. Y en las próximas elecciones no te olvides de votar al Partido Popular. 

“Diario Palentino, 14 de julio de 2013”