feb 11

“Mañana es la única utopía”. José Saramago

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Frecuentemente me preguntan que cuántos años tengo…
¡Qué importa eso!.
Tengo la edad que quiero y siento.
La edad en que puedo gritar sin miedo lo que pienso.
Hacer lo que deseo, sin miedo al fracaso, o lo desconocido.
Tengo la experiencia de los años vividos y la fuerza de la
convicción de mis deseos.
¡Qué importa cuántos años tengo!.
No quiero pensar en ello.
Unos dicen que ya soy viejo y otros que estoy en el apogeo.
Pero no es la edad que tengo, ni lo que la gente dice, sino lo
que mi corazón siente y mi cerebro dicte.
Tengo los años necesarios para gritar lo que pienso, para hacer
lo que quiero, para reconocer yerros viejos, rectificar caminos
y atesorar éxitos. Continue reading
ene 18

Uniformad/Manipulad

Tal vez un poco desapercibida haya pasado para el público general la película titulada La Ola, en la que un profesor experimenta como se puede manipular masas humanas llegando a través de un individualismo colectivo al establecimiento de pautas de orgullo común .

De creernos y querer ser diferentes a los demás vamos formando ideologías distanciadoras de otros grupos humanos que pueden llevarnos a situaciones como los nacionalismos extremos, los separatismos o miserias mentales del mío es mío y de los míos. En vez de sentirnos ciudadanos del mundo y pensar que podemos, si queremos, vivir en cualquier parte y llevarnos bien con cualquier vecino de cualquier latitud, sentimos como una especie de fuerzas mezquinas nos empujan a apasionarnos por defender miserias humanas, materiales o providenciales de menor entidad. Mis cosas, mi ciudad, mi pueblo, mis tierras, hasta incluso el otro día escuché “Mi caja de ahorros” en un acalorado debate sobre la controvertida fusión que solamente esconde intereses personales, localistas y políticos, todos muy lejos del interés general, incluso del que se aferraba a “su Caja” porque tenía su libreta en ella.

Y como de cara la próximo curso pronto comenzarán los debates propios de la enseñanza con el encontrado análisis destructivo-político-coyuntural, y con independencia de que sea una solución estupenda establecer la obligatoriedad de utilizar uniforme en las aulas, para igualar socialmente y evitar estupideces de modas y “marcas” que tanto deforman la personalidad de los adolescentes, no debiéramos olvidar que el acento en la formación de los futuros ciudadanos está en la tierna infancia y que es más importante no ser un ciudadano manipulable y encorsetado que saber muchas matemáticas.

Porque la pregunta del millón sigue siendo la misma irresoluble: ¿Nos da la cultura la libertad? Habría que afinar mucho. La cultura es tan versátil y manejable como el idioma o la imagen. Quién te puede manipular con la palabra también te clavará, llegado el caso, un puñal en la espalda. Lo que debemos aprender y enseñar es a ser libres de pensar, a elegir nuestra forma cultural, a filtrar las informaciones que nos vienen del exterior y que casi siempre son interesadas. Ese es el quid de la cuestión. Eso es lo que los poderes fácticos no quieren tener: ciudadanos librepensadores, porque entonces serán libres de cargas y podrán denunciar los mal utilizados privilegios de la casta poderosa. La tentación  de consumir parcelas de libertad del ciudadano nunca cesa, simplemente adopta diversos formatos. “Diario Palentino, 18 de enero de 2009″

ene 18

Uniformad/Manipulad

Tal vez un poco desapercibida haya pasado para el público general la película titulada La Ola, en la que un profesor experimenta como se puede manipular masas humanas llegando a través de un individualismo colectivo al establecimiento de pautas de orgullo común .

De creernos y querer ser diferentes a los demás vamos formando ideologías distanciadoras de otros grupos humanos que pueden llevarnos a situaciones como los nacionalismos extremos, los separatismos o miserias mentales del mío es mío y de los míos. En vez de sentirnos ciudadanos del mundo y pensar que podemos, si queremos, vivir en cualquier parte y llevarnos bien con cualquier vecino de cualquier latitud, sentimos como una especie de fuerzas mezquinas nos empujan a apasionarnos por defender miserias humanas, materiales o providenciales de menor entidad. Mis cosas, mi ciudad, mi pueblo, mis tierras, hasta incluso el otro día escuché “Mi caja de ahorros” en un acalorado debate sobre la controvertida fusión que solamente esconde intereses personales, localistas y políticos, todos muy lejos del interés general, incluso del que se aferraba a “su Caja” porque tenía su libreta en ella.

Y como de cara la próximo curso pronto comenzarán los debates propios de la enseñanza con el encontrado análisis destructivo-político-coyuntural, y con independencia de que sea una solución estupenda establecer la obligatoriedad de utilizar uniforme en las aulas, para igualar socialmente y evitar estupideces de modas y “marcas” que tanto deforman la personalidad de los adolescentes, no debiéramos olvidar que el acento en la formación de los futuros ciudadanos está en la tierna infancia y que es más importante no ser un ciudadano manipulable y encorsetado que saber muchas matemáticas.

Porque la pregunta del millón sigue siendo la misma irresoluble: ¿Nos da la cultura la libertad? Habría que afinar mucho. La cultura es tan versátil y manejable como el idioma o la imagen. Quién te puede manipular con la palabra también te clavará, llegado el caso, un puñal en la espalda. Lo que debemos aprender y enseñar es a ser libres de pensar, a elegir nuestra forma cultural, a filtrar las informaciones que nos vienen del exterior y que casi siempre son interesadas. Ese es el quid de la cuestión. Eso es lo que los poderes fácticos no quieren tener: ciudadanos librepensadores, porque entonces serán libres de cargas y podrán denunciar los mal utilizados privilegios de la casta poderosa. La tentación  de consumir parcelas de libertad del ciudadano nunca cesa, simplemente adopta diversos formatos. “Diario Palentino, 18 de enero de 2009″

nov 05

Mujeres lectoras

mujerleyendo“Las mujeres reales,
no las de la literatura,
no podían ser escritoras, científicas o sobresalir de alguna manera, porque a las mujeres se les encerraba con llave,
les pegaban, les elegían el marido y las zarandeaban… apenas sabían leer,
apenas escribir y eran propiedad de su marido.
La libertad intelectual depende de cosas materiales, la poesía depende de la libertad intelectual; las mujeres siempre han sido pobres desde el principio de los tiempos.
Por lo que hay que tener 500 libras al año, una habitación propia con cerradura y acceso a una biblioteca para arribar al mundo y no permanecer sola en casa y ser zarandeada.

La lectura de libros parece curiosamente, operar nuestros sentidos en cataratas; después de leerlos vemos con más intensidad; el mundo aparenta haberse despejado del velo que lo cubría y haber cobrado una vida más intensa.”
Virginia Woolf.

[DESCARGAR] Lectura, mujeres, historia y arte

DEBATE en EL MACASAR, “Una habitación propia”

nov 05

Mujeres lectoras

mujerleyendo“Las mujeres reales,
no las de la literatura,
no podían ser escritoras, científicas o sobresalir de alguna manera, porque a las mujeres se les encerraba con llave,
les pegaban, les elegían el marido y las zarandeaban… apenas sabían leer,
apenas escribir y eran propiedad de su marido.
La libertad intelectual depende de cosas materiales, la poesía depende de la libertad intelectual; las mujeres siempre han sido pobres desde el principio de los tiempos.
Por lo que hay que tener 500 libras al año, una habitación propia con cerradura y acceso a una biblioteca para arribar al mundo y no permanecer sola en casa y ser zarandeada.

La lectura de libros parece curiosamente, operar nuestros sentidos en cataratas; después de leerlos vemos con más intensidad; el mundo aparenta haberse despejado del velo que lo cubría y haber cobrado una vida más intensa.”
Virginia Woolf.

[DESCARGAR] Lectura, mujeres, historia y arte

DEBATE en EL MACASAR, “Una habitación propia”

nov 14

Educación en España. Una opinión

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Rosa Regás: “La educación en España es una vergüenza”
La ex directora de la Biblioteca Nacional considera que “estamos a la cola” de Europa, entre otras cosas, porque “no sabemos hacer planes de estudio”. La reforma de la educación secundaria y el Plan Bolonia no son más que “un parche” para la escritora. Seguir leyendo…

Y además..

-La Universidad española, la peor de 17 países avanzados (elpais.com)

- Nos quitan la Ingeniería en Informática