Feb 26

Una sentencia coherente

358754627_8be96e0270“Mujer florero. El patriarcado se ha dado un tiro en el pie”

         ”Parece más fácil endurecer el Código Penal para pobres, humildes y miserables que contra los poderosos”, dice un fiscal de delitos económicos. Y el presidente del Tribunal Supremo: “La Ley está pensada “para el robagallinas” y no para el gran defraudador, con independencia de quien gobierne. Lo que es alarmante novedad en pleno siglo XXI es que una sentencia dictada por tres magistradas otorgue carta de inocencia a una “señora de…por haber cumplido con el papel que a las mujeres nos adjudica el patriarcado, en esencia velar por el bienestar cotidiano de la familia, obedecer al esposo y no hacer preguntas incómodas. Luego, ahora no cabe echarse las manos a la cabeza porque se hayan respetado las enseñanzas grabadas a sangre y fuego en nuestras mentes infantiles, las de las niñas para obedecer y las de los niños para exigir. Despensa y cazador, ¿les suena?

         Quienes hoy tanto se alarman que recuerden los mensajes que recibieron en su casa, colegio, pandilla, confesonario, que se miren por dentro y a su alrededor. La sentencia absolutoria representa la coherencia absoluta con nuestra civilización. Al público varón le ha sentado fatal que sus esposas se puedan zafar de acompañarles al banquillo, aunque no hayan tenido ocasión de opinar ni tengan toda la información de sus actividades. Así las cosas, la Justicia ha hecho justicia eximiendo a la mujer florero que nuestra sociedad sigue induciendo, porque los negocios son cosa de hombres, aunque no se diga con voz. Lo bueno sería que este tratamiento también se diera a las víctimas de coacciones y chantajes emocionales, utilizadas por sus machos como mulas, como administradoras de empresas fraudulentas, como manos inducidas para delinquir, que también son mujeres florero, sin embargo consideradas por la justicia de otra categoría. Aquí es dónde la justicia olvida que es igual para todas. Cristina Borbón, Ana Mato, y las que se vendrán después, recibían los lujos y opulencia por derecho propio, porque lo merecían. Las condenadas y apresadas por delitos menores, lo hicieron y lo hacen para salvar a sus hijos o su propia supervivencia, porque no encuentran otra salida. Y, es que también en cuanto a floreros hay categorías, no es lo mismo un jarrón de porcelana china con rosas Julieta que un jarroncillo de los chinos con un matojo de amapolas de cuneta.

“Diario Palentino, 26/02/2017”