Camino de la nada

           En la Calle Mayor de Palencia, ese paseo porticado de ciudad castellana con tanta historia, cada día lucen más anuncios de “se alquila”, lo nunca visto. Un cartel con semejante mensaje solía durar uno o dos días y un nuevo negocio comercial se abría al público ¡qué tiempos! Se buscan las causas en las nuevas opciones de compro-devuelvo que ofrecen las grandes superficies y centros comerciales de municipios vecinos, se dice que los bazares chinos con sus productos de baja calidad minan el mercado de lo bueno; que la compra anónima otorga mayor libertad de decisión, porque nos da corte salir de la tienda después de que el vendedor se haya esmerado en presentar sobre el mostrador varios artículos con sus inmejorables cualidades. Y no hablemos de la rapidez de entrega y devolución de las compras online sin salir de casa y en los lugares más recónditos. Lo que ocurre al comercio tradicional palentino no se diferencia del de tantas otras muchas ciudades españolas y europeas. Lo que sí es un dato bastante preocupante, es el demográfico. Un reciente informe, basado en las estadísticas del INE, enciende una alarma que nadie ha parecido atender: 502 nacimientos por cada 1.000 defunciones. A ese ritmo, no solo la Calle Mayor morirá, si no la ciudad entera, y no digamos los pueblos ya moribundos. Pero, también para eso hay razones, y por encima de todas está la falta de oportunidades. ¿Dónde están nuestros hijos? Con suerte en Madrid o Barcelona, con menos suerte dispersos por las urbes europeas. Y si no hay trabajo no hay jóvenes, si no hay jóvenes en edad de procrear no hay relevo generacional, y así llegamos al cementerio castellano donde políticos patateros quieren que seamos pocos para que toquemos a más (miseria mental). 

“23 de diciembre de 2018”

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