La ocurrencia comarcal


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“Nuestros pueblos se caen del mapa provincial y autonómico a plomo, como la fruta madura”


Como en la variedad está el gusto, pues de cada cabeza surge una sentencia. Pensar no duele, aunque a algunos les parezca doloroso y se les derrita la sustancia gris cerebral con solo intuir que para hacer algo hay que pensar. Ya lo dijo Antonio Machado: “De diez cabezas, nueve embisten y una piensa…”.

Y es que a todos nos sucede, a veces logramos llegar a emitir un pensamiento elaborado y en otras ocasiones lo que parimos son ocurrencias. Ser ocurrente, equivale a ser ingenioso, con chispa, puede decirse que es una cualidad que sirve para caer bien, para salir airoso de circunstancias complicadas, incluso para contar anécdotas, pero no es de recibo confeccionar propuestas políticas con base en ocurrencias.

Nuestros pueblos se caen del mapa provincial y autonómico a plomo, como la fruta madura. Cada fin de año los censos son para llorar, los colegios se vacían, los autobuses escolares circulan como habitados por fantasmas, los rostros jóvenes se convierten en rara avis del paisaje castellano, y las residencias y centros de día para personas mayores son la ilusión de los alcaldes de pequeños municipios.

Hace unos días la prensa local presentaba un escalofriante titular que venía a decir. ”Más de 6.700 jóvenes abandona Palencia cada año para trabajar”. El éxodo se presenta imparable, el flujo de población va del medio rural a la ciudad, y la ciudad exporta nuestra juventud mejor preparada, es decir, padecemos un empobrecimiento demográfico irrecuperable, no habrá relevo generacional, el envejecimiento nos gana a pasos agigantados. Vemos como se va acercando el día en que nuestros hijos tendrán que alejarse para poder ganarse la vida, al igual que en otro tiempo los pobladores se fueron a Bilbao, a Alemania o a “hacer las Américas”.

En un siglo largo nada ha cambiado en la tónica poblacional. Palencia, Zamora, Soria y Ávila agonizan sin remedio. Segovia se defiende al impulso de Madrid, Salamanca se mantiene con sus treinta y cinco mil estudiantes universitarios, pero Valladolid, la niña bonita del gobierno autonómico del Partido Popular crece y se enriquece atrayendo hacia sí la mayor parte de los recursos que corresponden a la región en una glotonería sin límites.

Pero a pesar de la mengua de peso político y la merma poblacional, los estamentos de la administración del poder se mantienen y multiplican sobrecargando al ciudadano con desproporcionadas cargas no compensadas con los servicios recibidos a cambio. En esta nuestra siempre arruinada Castilla nos vemos obligados a mantener, en la proporción que nos corresponde, un Estado, una administración autonómica, una provincia con su Diputación pasando olímpicamente de sus funciones de apoyo municipal mientras su presidente se inventa juegos mediáticos para cambiar el nombre del coso taurino, unos ayuntamientos mínimos en función de un número mínimo de pobladores. Administraciones en cascada repletas de personal tirando con cargo a la caja común de los dineros públicos.

Y por si todo este sobrado montaje de muy dudosa eficiencia en su conjunto, no es suficiente, hay quien aboga por añadir un estrato más, lo que se da en llamar “comarcalización” una entelequia que suena a creación de nuevas figuras de poder, órganos y organillos, sin suprimir ninguna de las mencionadas ya existentes, lo que supone impepinablemente un incremento de gasto público a mayores. Es lo que podríamos denominar una ocurrencia irreflexiva. Claro que también se han oído propuestas como crear puestos de trabajo en la administración con el fin de crear empleo, otra ocurrencia, como si el sueldo de los funcionarios cayera del cielo.

Desde luego los ciudadanos tienen claro que el aparato burocrático no puede crecer más en zonas donde la población es cada vez menos numerosa. España da uno de los más altos índices de funcionariado de la Unión Europea y también de improductividad laboral en general. Tal vez lo que haya que hacer no es ampliar sino reorganizar y rendir. «Periódico CARRION, 16 de nero de 2009

3 thoughts on “La ocurrencia comarcal

  1. Pingback: Hoy destacamos… « El rincón de Pablo Saldaña

  2. Y… ¿qué hacer, siendo como somos los castellano leoneses? Lo de la comarcaliación, conoces mi opinión al respecto, es discutible y podría intentarse sin necesidad de ampliar el número de funcionarios. Una correcta redistribución de los recursos actuales -eliminando las Diputaciones, por ejemplo-,lo que tu llamas «reorganizar y rendir», sería una buena medida.

  3. nuestros pueblos se caen como la fruta madura,que razon tienes,pero yo digo mas nuestros pueblos estan sucios y abandonados por no tener recursos economicos ni mano de obra,con tanta gente en el paro cobrando y con seguridad social y nuestro pueblos me refiero a los pequeños con menos de 200 abitantes que solo nos llegan las migas que dejan los grandes,pues ellos no carecen de nada y seguro que algunos alcaldes con buenos sueldos mientras que otros no pueden cobrar por no tener recursos

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