DE VUELTA QUIJANO

“Responde a la permanente pretensión de Zapatero de mantener un clima de diálogo sosegado y pacífico con la oposición”

Los viejos políticos que tienen nombre, prestigio y tirón electoral vuelven a ser los protagonistas de la historia política de España. Zapatero así lo ha entendido, por su propia experiencia sabe lo que cuesta hacerse un nombre, un cartel y unas habilidades demostradas de cara a los ciudadanos.

 

Que Zapatero haya llamado personalmente a Jesús Quijano pidiéndole el retorno a la política activa debe tener una lectura de largo recorrido. Un presidente de gobierno no levanta el teléfono así como así para echar una charleta con un compañero. El hecho de que Quijano encabece la lista para el Congreso por Valladolid es meramente el instrumento de pase a la actividad política pero el calado de la designación debe tener un camino mucho más largo y profundo.

Primero, Quijano es todavía un valor inequívoco en el PSOE regional. Vistos los resultados de sus sucesores, mejor recuperar lo seguro. El patio castellano leonés está muy revuelto. El descalabro de Soraya en sus aspiraciones al Ayuntamiento de Valladolid frente al indisimulado ególatra actual Alcalde supuso una merma de moral para los socialistas vallisoletanos. La prematura decapitación de Villalba, a manos del propio partido y a raíz de los resultados electorales autonómicos, lo único que ha producido ha sido una operación de autodesgaste de poder y de presencia. Puede que Villalba no lo hiciera bien, seguro que necesitaba recambio, pero ha trabajado y mucho y así ha trascendido a la opinión pública, aunque a la hora de valorar un líder solamente cuenten resultados y no buenas intenciones ni esmerada dedicación.

En cualquier caso Castilla y León es un territorio muy complicado, la derecha lo tiene ganado sin abrir la boca, responde a una ecuación matemático-sociológica muy difícil de volver. El primer objetivo de cualquier partido político es ganar las elecciones, pero alternativamente y en su defecto, secundariamente mejorar resultados no empeorarlos.

Otro factor que se puede leer detrás de la decisión de llamar a filas a Jesús Quijano, responde a la permanente pretensión de Zapatero de mantener un clima de diálogo sosegado y pacífico con la oposición. Los sondeos de opinión ponen de manifiesto que de la continua crispación política, los ciudadanos culpan tanto al gobierno como a la oposición. Crispación que beneficia a ésta pero no a quien gobierna porque enmaraña los logros y solo deja trascender la bronca. “Chuchi” Quijano representa la voz sosegada, pacífica y conciliadora, el tono pautado que escucha tranquilo y habla con calma para exponer lo que tiene que decir con rigor y convencimiento.

Los de León andan revueltos, la sucesión de Villalba no se asoma precisamente pacífica. Los dedos se levantan por doquier para reclamar mejor derecho y representatividad. Ningún aspirante en la región ha conseguido hasta el momento alzarse con la anuencia de los correligionarios. Quijano está llamado a poner orden, por ser el más respetado.

La imagen de paz democrática y serenidad en el ejercicio de la política, sea en el gobierno donde toque o en la oposición, parece una clave prioritaria que Zapatero quiere conseguir. Los efectos de las voces alborotadas de la derecha han conseguido elevar el tono de las respuestas arrastrando el debate público a unos niveles acústicos altisonantes, para que los ciudadanos no oigamos el eco del gobierno. Todos nos hemos dado cuenta del efecto ensordecedor que ha compelido a la mala comunicación institucional y consecuentemente al deterioro de la imagen de la democracia española, tanto internamente como de cara al exterior.

Líderes consagrados, con tirón electoral y honestidad demostrada, aún a riesgo de que a veces requieran interpretación, como en el caso de Bono, son los elegidos. Zapatero da pequeños pasos con botas de siete leguas y ve más allá de lo que aparentemente es casi casual, como corresponde a un estadista esmerado. “Diario Palentino, 9 de diciembre de 2007”

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