Rajoy y El Cerrato

Rajoy se despidió como vino, sin programa de futuro, nada sobre empleo en Castilla y León, nada para los jóvenes, nada en políticas de igualdad”

No tuvieron suerte los habitantes de los pueblos de esta comarca en la celebración de su III edición del Día del Cerrato. Trece diputados provinciales por el Partido Popular componen el equipo de gobierno de la institución provincial en representación de todos los municipios y comarcas de Palencia, pero ninguno tuvo a bien asistir a la presentación de este día de exaltación de la comarca cerrateña. Parece que todos ellos, absolutamente todos tenían que estar acicalándose para acudir prestos a la llamada de Rajoy, no sea que para mal alguien pase lista y no salgan en la foto. Los garbanzos son los garbanzos.

Una esforzada preparación por parte del personal del ADRI y de sus alcaldes y concejales, consiguieron montar una jornada repleta de actividades destinadas a fomentar y promocionar la conciencia de la tierra, pero ninguna de las caras del PP tan vistas y conocidas en la prensa cotidiana se dignaron hacer  acto de presencia en su inauguración y ocupar el lugar de representación que les corresponde por decisión popular y que tanto pelean cuando quieren. Sus bancos quedaron vacíos. El acto en Baños de Cerrato comenzaba a las once y el acto público del PP a las doce y media, bien podía alguno/a haber hecho un esfuerzo, hora y media dan para mucho.

En otro escenario y ya avanzada la mañana, aparece un Juan Vicente Herrera con un discurso mas bien flojito y de escueto contenido político, pero sí lleno de comentarios cuando menos curiosos, por ejemplo cuando dijo -“Aquellos que cansados de chupar de la teta del Estado y ahora no quieren que nosotros tengamos las mismas oportunidades”- ¿Qué quiso decir con esta frase?  O cuando recomienda a los miembros de su partido practicar el “abrazo con los ciudadanos” que  tanto critican en sus adversarios políticos. O aquella nada despreciable expresión de “nos vestimos por los pies”, afirmación machista donde las haya que tradicionalmente expresaba la presunción de que al ser hombres y vestir pantalones se garantizaba mayor seriedad y solvencia. Para rematar su desvaída alocución y viendo que no había conseguido arrancar la pasión entusiasta de su público, hace presa instrumental una vez más del nombre de la insigne atleta Marta Domínguez, que ya no parece ser la Marta de todos los españoles sino del patrimonio electoralista del Partido Popular.

A continuación ante toda su audiencia bien peinada como se merece la ocasión, Rajoy hace una introducción repleta de tópicos, lo que corresponde al caso, un poco de autobombo, piropos cruzados entre oradores, un poco de descalificación a los adversarios, etc. como manda el manual general. Luego dirigiéndose a su antecesor en el uso de la palabra, le espeta algo así como – “Juanvi”, tú que eres normal”, nadie supo muy bien que quiso decir, si normal de tamaño, de mente, de conducta, comparado con quien, si con los suyos o con “los otros”. Ante las cámaras que apuntaron en la dirección del aludido, Juanvi esbozó una amplia sonrisa de satisfacción al saberse calificado como “normal” con ese entusiasmo reflejado por su altísima autoridad. Casi como que le hubiera asignado un sobresaliente.

Como es habitual y esperado por suyos y ajenos, Rajoy siguió poniendo unas piedras en la senda del fin del terrorismo, paso la pelota de las falsificaciones de pruebas del 11-M al tejado ajeno, sacó de su chistera polvorientos fantasmas, hoy inútiles, de los años noventa incumpliendo así lo prometido en el comienzo de su discurso “no nos importa Franco, ni la historia”, ¿Quiso decir que Franco es ya un lastre y que de la historia solo quieren conservar lo que les sea útil?

Rajoy se despidió como vino, sin programa de futuro, nada sobre empleo en Castilla y León, nada para los jóvenes, nada en políticas de igualdad, ni tan siquiera mencionó que hoy era el 75 aniversario del voto femenino en España, nada sobre lo que su partido tenía previsto para esta necesitada Comunidad y provincia. Nada nuevo bajo el sol, ni noticias, ni novedades, solamente unos autocares a la puerta esperando para devolver a los afiliados regionales a sus lugares de origen. ¡Para ese  viaje no hacían falta alforjas! “Diario Palentino, 8 de octubre de 2006”.

One thought on “Rajoy y El Cerrato

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