Jul 29

Jueces misóginos

La justicia debe ganarse el respeto

           Cada vez que se publica una sentencia controvertida, en la que hay por el medio una mujer, arden las redes. Los machirulos sacan las peores sombras de sus esencias. Hace falta buena educación desde la infancia para aminorar la concepción patriarcal de nuestra sociedad en la que todo el mundo tiene derecho a juzgar públicamente a la mujer de las peores formas imaginables. Y a esto le da pie la existencia de jueces misóginos, como el que dirigió la condena y posterior puesta en libertad de los miembros de La Manada o, recientemente, el que se ceba con una madre maltratada que solo quiere proteger a sus hijos. Hay párrafos en ambas sentencias en los que en vez de juzgar al malhechor se juzga a la víctima por ser mujer. Ante la desairada reacción popular salen en tromba miembros de la judicatura y de la fiscalía reclamando un respeto para la justicia, pero el respeto hay que ganárselo y denigrando a la mujer no se gana. Tendría que ser el propio poder judicial quien tuviera bajo control a estos especímenes y no les dejara intervenir en especialidades del derecho que impliquen directamente sentimientos, emociones y humanidad. Que los envíen a juzgados de lo mercantil o de lo contencioso-administrativo donde no puedan victimizar aún más a las víctimas. En Alicante el abusador sexual de un menor es absuelto porque incurrió en error sobre la edad del abusado. En Molins del Rey, seis detenidos por la violación y abandono de una mujer son puestos en libertad. En Cantabria los jueces no ven “uso de violencia” en el abuso sexual continuado a una niña de cinco años porque no lloró ni gritó pidiendo auxilio y aceptó regalos. En Las Palmas se despacha con dos años de cárcel un profesor universitario que abusó de una niña de cinco años hasta que cumplió diez. Con estas consideraciones cómo vamos a creer las mujeres en la justicia.

“Diario Palentino, 29/07/2018”

Jul 22

Robotizados, vigilados

        Quienes tenemos unos añitos hemos visto llegar a casa la televisión en blanco y negro, emitía en un solo canal y durante algunas horas, el resto del día aparecía en la pantalla la famosa carta de ajuste que mirábamos fijamente esperando que de un momento a otro apareciese Bugs Bunny y el pato Lucas, solo el estridente timbre del teléfono negro de baquelita, que reposaba sobre el taquillón de la entrada, nos sacaba de la ensoñación. Veíamos las películas de Frankenstein, robots y zombis con los ojos desorbitados. Lo que se nos representaba como ciencia ficción ha dejado de ser ficción. Se dice que Google lo sabe todo sobre nosotros, nuestro smartphone es el vigilante observador que llevamos puesto, pregúntale qué hiciste ayer y te dará meticulosamente la ruta. Lo último, que ya se veía venir, es que nos inserten un microchip debajo de la piel para monitorizar, no solo nuestros movimientos, sino también las emociones que vamos generando y sintiendo a lo largo del día y de la noche. Una empresa americana ofrece a sus empleados este injerto que sustituye a su tarjeta personal para identificación de acceso, apertura de puertas, pago en el comedor, etc. El chip controla los movimientos y el trabajo de cada uno. Pero en China aún van más allá. En fábricas, ferrocarriles, incluso en el ejército, cada trabajador debe colocarse un casco con electrodos que envía información constante a un ordenador central que analiza de forma automática el estado de ánimo, la concentración y el grado de estrés a fin de evitar situaciones de riesgo por razones de cansancio, somnolencia o distracción. En poco tiempo un chip nos evitará tener que llevar documentos, tarjetas y dinero, pero dónde quedará nuestra intimidad.

“Diario Palentino, 22/07/2018”

Jul 15

No es no y sí es sí, ¿entendéis?

     Menos mal que han llegado unas ministras con ganas de trabajar por la igualdad y el bienestar de toda la población y no solo de unas pocas clases sociales y empresariales. Buena suerte para las mujeres. Pero los depredadores no dan tregua, ya han sacado la artillería pesada contra la ministra de Igualdad, Carmen Calvo, cuando ha anunciado que solo “sí es sí” a la hora de valorar los delitos sexuales. En avalancha se han destapado todos los aspirantes a violadores, merodeadores narcisistas y aviesos seductores carroñeros y pacienzudos de los que acechan hasta que la víctima elegida beba un poco de más o se distraiga al volver a casa por una zona oscura para forzar su resistencia entre el engaño y el miedo. Los foros de los machos salidos han ardido haciendo chanza con formularios de contratos escritos para tener sexo. Solo los hombres respetuosos que tratan a las mujeres de igual a igual, que respetan sus cuerpos y su voluntad, no han temido la nueva regulación con la que se pretende aclarar las zonas confusas del actual Código penal. Si no eres terrorista no te fijas en las penas previstas para quienes lo son. También preocupantes son los deslices que escuchamos en discursos del PP, ahora en plena guerra fratricida. Pablo Casado ha dicho que “La ideología de género es un colectivismo social que el centro derecha tiene que combatir”. Porque en el PP preocupa poco que en menos de cuatro días hayan sido asesinadas cuatro mujeres por serlo. De hecho eliminaron en educación las materias sobre respeto e igualdad y separan a niños y niñas en las aulas. Están a un paso de las brigadas pro virginidad y los Sexólicos anónimos del obispo de Alcalá. El patriarcado inquisitorial y obsoleto nunca se rinde.

“Diario Palentino, 15/07/2018”

Jul 08

El guirigay popular (PP)

         Reza un refrán popular, bastante ordinario, por cierto, pero muy castellano, que quién no está acostumbrado a usar bragas las costuras le hacen llagas. Y viene a cuento porque, lo que es habitual en los partidos regidos por un funcionamiento democrático interno, para el Partido Popular es la primera vez que el hechicero de la tribu no designa sucesor de un cucharetazo en la cabeza, ni tampoco organiza un plebiscito para que la tribu aclame entre ellos al nuevo gurú sino que, escondido detrás de su cabaña asoma una mano y, ante la mirada atónita de la asamblea tribal, tira la cuchara dando a entender que el que la coja para él. Tan de sorpresa les ha pillado el repentino vacío de poder y la huida de su líder, a causa del triunfo de la moción de censura ganada por los socialistas, que nos han entretenido con una singular campaña. Hemos visto aparecer candidatos como setas. Se han tirado los trastos a la cabeza en vez de exhibir y defender sus programas para ganarse el voto de los pocos militantes no morosos. Por cierto, se les ha visto el plumero al desinflarse las cifras irreales de ochocientos mil afiliados que nunca existieron y los otros olvidadizos a la hora de tener al corriente de pago las cuotas del partido, esas tan necesarias para justificar los ingresos que llenaban las arcas y financiaban las campañas investigadas en los casos de corrupción y la ilusoria caja B. Sin debates, sin propuestas, con denuncias de boicot interno, acusaciones de pucherazo, impugnaciones, sedes blindadas, hasta un tuit con cita falsa del Quijote. En fin, un episodio que se podría titular “Aprendiendo a ser demócratas”. Ánimo, nunca es tarde, ya es hora de que la derecha española, al menos, lo intente.

“Diario Palentino, 08/07/2018”