Sep 17

Y mientras tanto, la corrupción 

    Cataluña es lo verdaderamente preocupante, pero como música de fondo siguen saltando en los juzgados nuevas chispas de corrupción, eso si no se queman, casualmente, los expedientes de los procesos contra los presuntos corruptos como ha pasado en Valencia. Por supuesto que el despropósito independentista nos tiene a todos en vilo porque ha entrado en niveles de posicionamiento y casi odio entre los mismos catalanes y con el resto de los españoles. Rajoy ha sido un mal, pero que muy mal gestor del asunto catalán. En 2012 recorrió España buscando adeptos contra el Estatut aprobado en la Cortes españolas y en el Parlament, lo impugnó y consiguió que se anularan los artículos consensuados que mantenían la calma entre el estado central y la autonomía catalana. Después se niega en redondo a conversar, a sentarse en una mesa y hablar, negociar, como hacen las personas normales, como es lógico y de sentido comúnque dice él constantemente para justificar su hacer o no hacer en todo. Erróneamente pensaba que poniéndose de culo y no mirando lo que pasaba iba a dejar de suceder, como los niños que se tapan los ojos cuando tienen miedo. Rajoy es un gobernante con mucho miedo y ninguna valentía, cada medida que adopta es para bunquerizarse, no tiene visión de lo que deja fuera, tres millones de españoles catalanes que quieren hablar de las condiciones de su autonomía, que tienen derecho a ser escuchados y comprendidos, al menos.  

        Ahora el conflicto se ha desbordado, un juego de egos, un pulso belicoso personalizado entre el PP y el Govern, dos machos alfa rompiéndose los cuernos a ver quién es más burro. El deber de un padre es escuchar a todos sus hijos, también a los rebeldes y protestones y saber encajar o negociar sus aspiraciones para que la familia siga conviviendo en su engranaje. Rajoy es un problema para España, ni siquiera ha sido capaz de mantener limpia de corruptos su propia casa.

“Diario Palentino, 17/09/2017”

Sep 03

Rajoy adherido al asiento presidencial

         Una de las condiciones que puso Ciudadanos para dar el voto de investidura a Rajoy consistía en la aprobación de una ley que limitara a un máximo de dos legislaturas el mandato del presidente del gobierno de España. Por supuesto que el PP aceptó sin rechistar aquellas condiciones y por supuesto que no las ha cumplido como era de prever, ni la mencionada ni la de limitar el escandaloso número de políticos aforados, entre otras muchas. Rajoy forma un bloque único con su sillón desde el año 2011 y no tiene ningún interés en ponerse a cumplir promesas que le perjudiquen. El miércoles pasado Albert Rivera anunció que su partido está preparando el texto de un proyecto de reforma de la Ley de Gobierno que limite a ocho años la permanencia de la misma persona en la presidencia. La abrupta reacción del PP contra quién le dio el asiento no ha tardado ni ha sido comedida. Como es habitual, en su respuesta Rajoy se dio un paseo largo por los cerros de Úbeda porque “ahora hay otros retos y prioridades” en España. Sus portavoces cantan en otro tono; González Pons pasa directamente a la ofensiva personal y trata la propuesta de “gracia populista” que ““no se le ocurriría ni a un estudiante de primero de Derecho”; Martínez Maíllo dice que Rivera tiene miedo a Rajoy, pero que hay “Rajoy para rato”; Méndez de Vigo asegura que para tomar esa medida habría que reformar la constitución y “no es sencillo”. Pero sí lo han hecho varias comunidades autónomas: Castilla La Mancha, Castilla y León, Extremadura, Murcia, y en trámite Andalucía y Madrid. En el exterior EEUU y Francia son otros dos ejemplos. Rajoy no va a ceder un ápice, se pegará al sillón con cola de contacto si fuera preciso, saltarse los pactos y los acuerdos es su especialidad. Podemos apoya a Ciudadanos. El PSOE no se ha pronunciado, lo está estudiando. Desde la tribuna de oradores Rivera lanzó: “El PP no tiene remedio y no va a afrontar la corrupción”, pero está en el poder gracias a Cidadanos. Entre ellos se entienden, nosotros nada.

“Diario Palentino, 3 de septiembre de 2017”

Ago 27

Difícil papeleta

      Somos tendentes a la generalización porque es más fácil elaborar argumentos y sobre todo por ignorancia. Cada acto terrorista abre un sinfín de posibilidades imaginativas para elucubrar sobre las causas o los objetivos. Todavía resuenan los ecos de aquél  invento elaborado por la más cutre derecha española para culpar al PSOE de los asesinados en el 11M y así eludir la responsabilidad del belicismo aznariano como causa del ataque. Para pasar la pelota de tejado en tejado en el atentado de Las Ramblas las culpas y suposiciones deshonestas vuelan como navajas afiladas al cuello de unos y otros:  mossos, guardia civil, policía nacional y guardia urbana, centralistas e independentistas, Rajoy o la CUP . De paso hacemos un repaso a los efectos de inmigración, las ayudas sociales, lo que nos cuesta, los trabajos que quita, lo malo que es el Islam, etc., etc., etc.

         En Cataluña vive más de medio millón de musulmanes, sobre todo marroquíes, y pakistaníes, lo que supone un 7% de la población catalana. La mayoría viven integrados y no causan problemas de convivencia, mantienen sus mezquitas y se llevan bien con los vecinos. Cierto es que a las mujeres occidentales se nos enerva el vello cuando tememos ver amenazados los derechos conseguidos después de tan ardua y larga lucha contra el machismo que vuelve con virulencia de mano del Islam y nos abre un nuevo frente de trabajo. En cuanto a lo que nos cuestan, un reciente estudio del Observatorio Social vasco concluye con datos objetivos que los inmigrantes ingresan más en impuestos que lo que perciben en ayudas sociales, educación, vivienda, etc. El esfuerzo de la comunidad musulmana por alejarse del yihadismo asoma con fuerza mediante actos públicos masivos de repulsa. Quieren vivir en paz, convivir si ser señalados, son ya muchas y tercera generaciones. Garbanzos negros crecen en todas las familias, véanse los ultras fanáticos racistas. No se puede generalizar, pero…

“Diario Palentino, 27 de agosto de 2017”

 

Ago 20

 Ojo por ojo

            Cada día leemos noticias sobre atentados mortales en diversas partes del mundo. Lo leemos o lo escuchamos como un rugido de fondo que nos disgusta pero al que no prestamos mayor atención. Allá, en nuestro inconsciente lo sentimos como cosas que pasan en esos países bárbaros. Lo malo viene cuando el ataque asesino ocurre a la puerta de casa, entonces se nos encoje el corazón y no sin cierto morbo nos pegamos al televisor para no perder detalle por horrendo que sea de esa masacre inhumana que vivimos como injusta y temible. Es entonces cuando nos sale la sombra negra que todos llevamos reprimida dentro del alma y se nos desatan unos terribles e incontrolados deseos de venganza, queremos que se inflija a los responsables los mayores sufrimientos inimaginables, que los corten la piel a tiras, que envuelvan sus cadáveres en piel de cerdo y sean enterrados en lugares secretos para que no puedan llegar al paraíso donde les esperan decenas de vírgenes. No me lo estoy inventando, así reza un curioso vídeo fruto de la rabia repentina que circula por wasap. Porque el primer impulso de nuestra sombra defensiva es aplicar el ojo por ojo. El ánimo justiciero dispara el convencimiento de que el que la hace la paga. Así es como lo han vivido ellos, los yihadistas. En ese lugar de la sombra de la mente se han quedado después de que por orden de José María Aznar y sin preguntar a los españoles fuéramos a bombardear a sus inocentes familias convirtiendo sus propias casas en ratoneras de dolor y muerte. Quiere el susodicho ahora distraer la atención de la causa, que también lo fue del 11M, y dar argumentos a los suyos aludiendo al mito de la recuperación de Al-Andalus. Aquella guerra injusta y asesina sigue haciéndonos pagar la mala sombra y la soberbia de aquél infausto gobernante que aún hoy tiene la osadía de intentar emborronarlo todo para desviar la atención de su total culpa. No la hagas, no la temas.

“Diario Palentino, 20 de agosto de 2017”

Ago 13

“Tú disfrutas, ella no”

             Así reza en carteles rojos que jalonan la carretera de Barcelona a Casteldefels a su paso por Gavà. En los caminos laterales esperan unas veinte mujeres sentadas en sus sillas de playa bajo los avisos que dicen: “Tú disfrutas, ella no, la trata de personas y la prostitución son un atentado contra los derechos humanos. No seas cómplice”. Es un paso importante que una administración municipal se posicione tan abiertamente en la pedagogía antimachista,  tal vez a base de machacar en la idea de la cosificación de la mujer a algún indolente usuario se le despierte el gusanillo de la conciencia y se pare a pensar que lo que compra es el uso de un cuerpo humano que se contamina y sufre. O tal vez afectado por la acusación de cómplice deje de mercadear. De hecho, si nos quedamos solo con la primera frase, “Tú disfrutas, ella no”, los machistas lo tienen asimilado incluso en el seno de la pareja como un derecho propio y exigible, privilegio del macho que la compañera tiene el deber de soportar, consigna heredada de aquél “débito conyugal” en el que los curas adiestraban a la mujeres en la tenebrosidad del confesonario, violaciones constantes en y a causa del matrimonio.

     Ante el resurgimiento y la exaltación de un machismo violento, véase tocamientos en los sanfermines, leyendas de camisetas universitarias, estadísticas de acoso entre adolescentes, se requiere una respuesta contundente suscrita por hombres decentes amantes de la justicia y respetuosos con otros seres humanos, valientes que se impliquen y se posicionen públicamente, porque el machismo no lo representan individuos aislados, ni puteros, ni maltratadores, ni asesinos, lo mantienen todos aquellos que callan, esa mayoría de hombres agazapada y silente que no se pronuncia. La pelota de acabar con el machismo está en el tejado de quienes lo ejercen, los hombres, solo ellos pueden exterminarlo modificando sus conductas y señalando con el dedo a los renuentes.

“Diario Palentino, 13 de agosto de 2017”