Abr 16

La religión y sus sombras

C2017G“Culpa, sangre, sufrimiento, llagas, muerte, Eva pecadora y… el hombre redentor”

             Los mercaderes en el templo exhiben sus productos aliñados con un tétrico teatro representando al completo el mundo de las sombras que habita la mente de los hombres: tortura, sadismo, dolor, violencia, humillación del inocente, condena para las almas buenas y culpa, mucha culpa. Los desfiles de dolor acompañan durante noches y días el trayecto procesional hasta amanecer en un imperceptible resurrección, que es en realidad lo que de verdad cuenta, la vuelta a la vida, al reencuentro con la luz después de purgar las tentaciones del averno, lo que propiamente es redención, redimir el tiempo perdido entre iniquidades. Pero ni la propia Iglesia Católica se emplea ya en darle ese significado. Aposentada en sus mantras recita sus letanías y vía crucis de manera tan mecánica que daría lo mismo dárselo a un lector de voz virtual. Los mensajes integrados a base de repetición han perdido significado para el que lo enuncia y para quienes los reciben. Una rutina que ha encontrado su utilidad crematística, su mina de oro en el turismo, ese oscuro objeto del deseo de todo político y hostelero que se precie. El turismo, última divinidad creada por el dinero, ídolo mágico que enriquece por donde pasa y para el que se crean normas de adoración aún a costa del bienestar de los ciudadanos oriundos obligados a plegarse ante supremo repartidor de euros.

            De Interés Turístico Internacional, título de la Semana Santa palentina lo resume todo y lo invade todo, también. El uso y disfrute de la Plaza Mayor de la ciudad, sede de la municipalidad que representa a todos los palentinos queda minimizado durante días, reservado para actos que solo atañen a una parte de la ciudadanía. Mientras tanto, permanece desierta la Plaza de la Catedral, estupenda ocasión para fomentar entre los visitantes esa Bella Desconocida cuyo sino parece seguir siendo desconocida y ninguneada por los propios gobernantes locales. Las colgaduras, pendones y enseñas de las cofradías en la fachada del Ayuntamiento son, además de una provocación, una intrusión inadmisible del espacio democrático ciudadano en un estado laico, en una sede que representa a todos sin distinción de creencias, como manda nuestra Constitución. Es un consuelo ver que muchos cofrades son también peñistas y viceversa. El gregarismo nos une con diferentes disfraces para la ocasión. 

“Diario Palentino, 16/04/2017”

Abr 02

Separarse a los 60 años  

av2d64e5f40ff8a80de9a“Tiempo nuevo para retomar viejos anhelos o reinventarse”

        Los derechos de las personas se han impuesto a convencionalismos esclavizantes. Nadie está obligado a permanecer bajo un yugo que lejos de ser nutritivo sea un obstáculo tóxico para disfrutar una próxima vejez saludable. Ahora el horizonte de vida es otro ciclo vital completo en plena libertad, ya sin crianzas, sin hipotecas ni condicionamientos laborales y todo el tiempo para viajar y cuidarse. En España las parejas de más de 60 años que decidieron continuar su vida por separado han pasado de 3.636 en el 2005 a 9.541 en el 2015, es decir, han aumentado un 162% en una década, según el INE.

       Está demostrado que las personas alcanzan los mayores niveles de bienestar a los 20 años y a partir de los 60, por tratarse de los periodos vitales de mayor independencia personal y menos responsabilidades familiares y laborales. Desterrada la idea de sacrificarse soportando relaciones insatisfactorias, cuando no indignas, viene la de reinventarse. El divorcio en la edad de plata supone la salida a la luz de una pareja rota desde muchos años antes, una decisión aplazada por razón de prioridades o necesidades. Escuchaba el discurso de una mujer que explicaba como las circunstancias no le permitieron divorciarse años atrás cuando después de una discusión marital vio en plena noche a su marido salir sigilosamente, descalzo y en batín del cuarto de la doméstica. Cualquier divorcio es el momento de zanjar cuentas pendientes cuando las bases en las que se sustenta la relación de pareja, amistad, afecto e intimidad sexual, han quebrado o realmente nunca existieron encubiertas bajo otros formatos camuflados o mal interpretados.

          El nivel intelectual y la conciencia de ser un individuo con libertad de elección es determinante en las mujeres pertenecientes a una generación que ha ido a la universidad, se ha manifestado en los 70 y ha decidido sobre su vida, su trabajo, su maternidad, etc., que son económicamente independientes y sin embargo se han visto abocadas a ser también cuidadoras familiares. “Si no se sienten bien con su pareja la dejan cuando no les merece la pena”, justifica la antropóloga Begonya Enguix, profesora y experta en género y sexualidades. El grado de satisfacción en las divorciadas españolas es mayor que en los hombres, aunque estos esperan encontrarse mejor con parejas más jóvenes.

“Diario Palentino, 02/04/2017”

Mar 26

¡Vaya lío!

216331-lio_cables-big“Expresión actual para referirse a todo en general”

             Vaya lío en el PSOE con tres candidatos que se sabotean hasta límites paranoicos. Vaya lío de corrupción y mangoneo en el PP, que trata de ocultarlo con provocativos homenajes y ascensos. Vaya lío se tienen los catalanes con su independencia. Vaya lío el de los refugiados que nadie quiere y todo el mundo dice compadecer. Vaya lío de absoluciones y condenas que se tienen en la Justicia. Vaya lío el que tenemos todos los habitantes del planeta con las ocurrencias de Donald Trump. Vaya lío el del precario gobierno del PP que más bien es un sin gobierno o un desgobierno. Es lo que se oye constantemente en cada conversación de esquina. La frase que comienza con vaya lío puede acabar con cualquier cosa. Pero lo cierto es que estamos hartos de consumir nuestro tiempo siguiendo las cuitas y los vaivenes de los políticos, eso sí que es un lío. En la confusión, si no sabemos lo que votamos no podremos quejarnos de lo que nos hagan, y si no que se lo pregunten a los ciudadanos USA. Yo no he sido, yo no he sido, como los niños traviesos que hacen la picia, cuando las cosas salen mal nadie depositó del voto que encumbró al gobierno de turno, pero si sale bien levanto el dedo para decir yo. Así nos va.

            Cuando “el lío” provoca grandes males a la democracia, como la Ley mordaza, o a la economía de las familias, como el impuesto al sol, por poner ejemplos, entonces las consecuencias que se dejarán ver a medio y largo y plazo ya no tienen fácil remedio, véanse las escandalosas condenas por tuits y otras simplezas y las también escandalosas absoluciones al latrocinio VIP. Sin embargo, nos tomamos todo con la ligereza de un partido de fútbol, ya todo es baladí, como el consumo, de usar y tirar, y mientras las fuerzas que merman la democracia y el bienestar ciudadano avanzan, los partidos políticos que dicen defenderlos se entregan a enredos internos que llenan titulares y nos distraen de lo que de verdad importa. El alcalde musulmán de Londres dijo hace meses que los ataques terroristas en occidente “son parte de la vida en las grandes ciudades”, ni ha condenado el de esta semana. Así estamos, inmersos en comentarios que recibimos con una levedad pasmosa ante hechos de gravedad preocupante. Adolecemos de falta de conciencia para valorar lo que de verdad ocurre, No dedicamos tiempo a la reflexión. Vaya lío.

“Diario Palentino, 26/03/2017”

Mar 19

Va de padres 

sufren-cambios-hormonales-futuros-papas“Criar un hijo es una ocasión de gozo y creatividad”

             Curiosa paradoja celebrando el Día del Padre en honor a San José que no lo fue; otra consigna práctica de las religiones, si te tragas esta bola tan gorda es que tienes fe y las tragaderas estarán abiertas para todo lo que te echen por el mismo conducto. Pero no venía yo a hablar de credos sino de los padres que ponen su parte para darnos vida. La figura del padre varía en el imaginario familiar con los cambios de la sociedad. El temible patriarca bíblico, jefe supremo del clan, proveedor del sustento material y que, por ello, exige pleitesía, desapareció con la llegada de la democracia, las leyes igualitarias y los estudios pedagógicos, aunque hoy persiste en el involucionado mundo islámico con su extremo en el talibanismo. El entorno social facilita una forma de ser padre, pero existe el ingrediente personal que pone cada cual, la sensibilidad para los afectos, para valorar y disfrutar del calor humano por encima de otros intereses, la búsqueda de la armonía familiar como base del crecimiento humano, y la capacidad del propio hombre-padre para reflexionar cuál es y cómo debe ser su rol para estar a la altura del compromiso adquirido. Aquí es donde suelen patinar los hombres-padre, en asumir el compromiso. Demasiados padres satélite rutilan en torno a la familia como huéspedes, delegando su función y exigiendo después, incluso entorpeciendo el buen desarrollo afectivo.

            La psicología y pedagogía insisten en la importancia de la presencia activa del padre desde los primeros meses de la gestación compartiendo ilusiones y contratiempos con la madre gestante, involucrándose ya en el compromiso adquirido con el hijo que viene. Nuestra personalidad, valores, miedos y demás condicionantes que nos acompañarán durante la vida se forman durante los primeros años y tendemos a repetir lo que hemos visto en casa, lo que con tan buena intención o por rutina del clan nos enseñaron machaconamente, lo que a veces nos ha ayudado y otras tantas nos ha intoxicado. Y si este legado familiar que recibimos no lo filtramos de impurezas lo transmitiremos a nuestros hijos añadiendo la propia aportación que puede ser nutritiva o intoxicante. Queremos a nuestros padres, por supuesto, les agradecemos la vida y sus cuidados, sabemos que hicieron lo que sabían y podían, pero sus defectos no tienen por qué entrar en el pack.

“Diario Palentino,  19/05/2017”

Mar 12

Competitividad siglo XXI

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“Crecer a cualquier precio, un dinámica peligrosa”

            Para valorar cómo cambia una sociedad lo mejor es escuchar a dos generaciones. Dicen quienes rondan la jubilación que los jóvenes vienen pisando fuerte. Así dicho y sin profundizar suena bien, induce a pensar en esfuerzo, preparación, dedicación y voluntad de trabajo con esmero. El pero asoma cuando “pisando fuerte” se convierte en pisándolo todo, pisando cabezas, dando codazos, acosando a los compañeros o vendiendo humo. Se oye decir a profesionales, bien considerados durante su etapa laboral, que han optado por prejubilarse al no comprender la conducta de los colegas que vienen detrás, sus reacciones, su falta de seriedad y de compromiso con la profesión, que culpan a los propios compañeros de sus malos quehaceres, se dan un autobombo desmesurado por casi nada, el pelotilleo descarado a quienes les pueden promocionar, la molestia de la mueca de dientes siempre presente en un gesto aderezado de falsa sonrisa de aquí no pasa nada, te estoy jodiendo pero de buen rollito.

            Debiera preocupar a la sociedad que esta forma competitiva de comportarse a cualquier precio vaya creciendo tan deprisa. Siempre hubo jetillas, embaucadores y traposos, sobre todo en esta nuestra tierra de pícaros tan bien descritos por nuestros clásicos, pero ahora con la sofisticación de las relaciones sociales y la publicidad estos individuos amorales lo tienen más fácil y de hecho exprimen todas las posibilidades. Existen en la actualidad tantas formas de venderse que, por ejemplo,  una buena web puede inducir a pensar que lo que hay detrás es igual de bueno y de solvente, puede que sí, puede que no. Normalmente detrás de un pavo real solo hay necedad, o sustancia para un caldo de cocido.

            Por supuesto no todos son así, todavía hay un porcentaje alentador de jóvenes dotados de calidad humana y valores personales que se compromete seriamente con su trabajo, que son buenos compañeros dispuestos a ayudar si es necesario, que proponen mejoras en su nivel, son honestos y además, muy, muy valientes porque para mantener su compostura tienen que lidiar con las envidias y el trampeo de los fraudulentos molestos por la afrenta de quien cumple bien con su deber que los miran como una amenaza, hay que desprestigiarles, rebajar su estima en el grupo y  de paso acecharles por si al despiste hay que apropiarse de lo bueno de su trabajo. 

“Diario Palentino, 12/05/2017”