Sep 27

Casado versus Ayuso y otras

           A juzgar por su ojo clínico es una suerte que el señor Casado no sea médico, donde pone el ojo que Dios nos ampare. Invistió de superpoderes a doña Cayetana Álvarez de Toledo para representar y defender los ideales de su partido; nos la presentó como un trofeo exótico, con su nacionalidad española, argentina y francesa, su doctorado por Oxford y, además, marquesa. Se le olvidó evaluarle la sesera y casi le arrastra hasta la ruina política cuando se metió de lleno a navegar entre las aguas de VOX y el manicomio. Zarpazo y fuera. Pero la ex no se conformó y le puso verde por cada micrófono que encontraba delante. Hasta La Razón se ha enfadado con ella, madre mía. Otra de sus conquistas, Isabel Natividad Díaz Ayuso, conocida por Ayuso a secas y con un curriculum mucho más humilde, adolece del mismo problema, el descontrol mental, dime con quien te juntas y te diré quién eres. La gestión de la pandemia en Madrid ha sido, desde sus comienzos, halagada y vitoreada por Casado como ejemplo a seguir, «La gestión de Ayuso es lo que haríamos a nivel nacional», dijo. Menos mal que lo que dice nunca tiene mucho predicamento ni tan siquiera en su partido. Hoy el guirigay interno en el gobierno de la Comunidad de Madrid es para meter miedo. El viceconsejero de Salud Pública anunció un confinamiento que Ayuso no había decidido. El consejero de Sanidad está de acuerdo con Illa pero no con Ayuso. Mientras tanto los madrileños caen como moscas, no hay camas hospitalarias ni médicos ni personal. Los confinamientos selectivos y discriminatorios, en los barrios que no votan al PP, provocan disturbios que la policía nacional disuelve con violencia desproporcionada. Ante este espectáculo Ayuso ha caído en desgracia, en Génova está prohibido mencionarla. Espabila chaval, que entre tus despropósitos y los de tus comparsas nunca ganarás elecciones.

Diario Palentino, 27 de septiembre de 2019.

Ago 16

El error del monocultivo

    No pongas todos huevos en la misma cesta… Pasa cuando encontramos una mina y metemos en su explotación todos los esfuerzos. Para la España mayormente rural y poco industrializada del mediados del siglo pasado, la llegada de turistas procedentes del centro y norte de Europa se convirtió en lo que hoy llamaríamos un nicho de mercado. Ya lo vio hasta el casposo franquismo que nos tenía como reserva espiritual de Occidente pero hacía la vista gorda cuando las blanquecinas suecas tiraban de sostén para chamuscarse en top-less (hoy toples. RAE). Desde entonces, el turismo fue la niña mimada de los gobiernos. En 2019 generó 191.000 millones de euros, el 15% del PIB, y 2,8 millones de empleos. Agricultura, minería y ganadería pasaron a ser las hermanas menores. Se presumía más de ser obrero en una buena fábrica o camarero en la costa que quedarse en el campo. La emigración del mundo rural nos llevó a la España vaciada y a los tóxicos conglomerados urbanos. Pero hoy, la floreciente costa marítima se ve triste. Interminables bloques de hoteles y apartamentos con las persianas caídas. Millones de familias que viven todo el año de los seis meses de empleados en el sector lo van a pasar muy mal. Parte de la flota pesquera atracada porque los restaurantes no hacen pedidos, los lechazos se hacen corderos, las frutas y hortalizas perecen en los almacenes. Los millones de turistas extranjeros (84 en 2019) ahora consumen en sus países. El daño es inconmensurable y las arcas del Estado limitadas.  Muchos de ellos, que compraron su apartamento de playa en décadas pasadas, se van haciendo mayores y no quieren correr riesgos, los ponen a la venta, los precios bajarán de sopetón, pero no los podrán comprar las familias si no los fondos buitre, carroñeros sin escrúpulos que aumentan exponencialmente la desigualdad en las sociedades donde aterrizan.

Diario Palentino, 16 de agosto de 2020.

Jul 12

Teletrabajo, quién paga

      El confinamiento ha planteado un cambio importante en las relaciones laborales. Se habla de teletrabajo y tecnotrabajo. Trabajar desde casa conlleva la reorganización tanto de la empresa como del hogar. Muchas empresas estaban desprevenidas y a marchas forzadas emprenden el proceso de transformación digital para pasar a funcionar como organizaciones 4.0. En el ámbito del hogar, el factor humano se ve afectado por importantes repercusiones. Primero, se necesita delimitar un espacio propio destinado al trabajo, una habitación que se pueda cerrar al final de la jornada y quede separada de los demás espacios destinados a la convivencia familiar y al ocio. Esto plantea la importancia de la desconexión por el bien de la salud mental de los trabajadores. El Gobierno elabora un anteproyecto de ley para regular la nueva situación. También es de tener en cuenta que los gastos que antes afrontaba el centro de trabajo se trasladan al hogar: electricidad, equipamiento informático, wifi, sillas ergonómicas, etc. Juzgados suizos consideran, incluso, que el empleador pague la parte proporcional del alquiler de la vivienda destinada al teletrabajo. Pero lo más complejo va a ser el efecto sobre la salud mental. Desaparece el contacto personal a la hora del café o al terminar la jornada, las bromas, el colegueo, que si bien se pueden hacer on line pero no es lo mismo, y los mosqueos laborles se quedan en casa. Para las familias supone un reto aparte, respeto y reparto de tiempos, sobre todo si habitan niños. Los psicólogos recomiendan vestirse, ducharse y perfumarse para ponerse delante del ordenador, como si fuera para ir realmente a la oficina, eso cambia el chip mental e impide la presión que pueda ejercer el compartir el mimo lugar con el ocio y el descanso.  Un nuevo camino por recorrer.

Diario Palentino,  12 de julio de 2020.

Jun 27

Igual aprendemos algo

     “La publicidad funciona para hacerte comprar lo que no necesitas, con plata que no tienes y poder impresionar a quienes no conoces”, repetida frase de Max Neef. Pronto hará un año desde el fallecimiento de este pensador visionario que hace décadas advirtió de la tragedia que supone, tanto para el género humano como para el planeta, la economía liberal y su ansia de superproducción puesta al servicio exclusivo de intereses comerciales. Nunca el liberalismo trabajó para el bienestar de las personas, ni tuvo en cuenta que formamos parte de un todo y que si un elemento se deteriora el resto sufre las consecuencias. Si esquilmamos el planeta, matamos a sus seres vivos y esclavizamos a los humanos algo fallará por algún lado, como está ocurriendo. La confusión radica en creer que poseyendo más cosas y más lujos vamos a ser más felices. Durante esta insospechada pandemia hemos ahorrado en ropa y calzado, viajes y otros prescindibles. Nos hemos agazapado, hemos sentido miedo al contagio y hasta desconfianza de nuestros vecinos y familiares. Tres meses dan para mucho. Con Diógenes podíamos pensar: ¡Cuántas cosas hay en el mundo que no necesito para vivir! Y, sin embargo, extrañábamos los abrazos, las caricias, la cercanía. Padecemos un nuevo síndrome neurológico que han denominado Hambre de piel. Pero la organización económica tan antinatural que nos hemos montado volverá a querer producir mucho para vender mucho, muchas industrias con muchos operarios semiesclavizados que gasten sus salarios en comprar lo que producen ellos y otros. Menos mal que algo de razón nos ha entrado cuando se ha aprobado un ingreso mínimo vital para compensar la merma de posibilidades de obtener un trabajo. Además, una nueva reclusión se aproxima, la del teletrabajo, desclasamiento total. Ya veremos que nuevas paranoias aparecen.

Diario Palentino, 27 de junio de 2020

Jun 14

Máximo 150

            Sigo con Robin Dunbar, ese reconocido antropólogo de Oxford que le da vuelta a todo. Ahora vamos con su número mágico. Dice Dunbar que 150 es el número tribal, el máximo de personas con las que podemos compartir, mantener relación, empatizar o comprender. A partir de ahí nuestro interés se diluye. Hasta 150 “somos nosotros”, y a partir de ahí “son los otros”. Así explica por qué consentimos que tantos seres humanos estén muriendo de hambre a diario. También que cambiemos de amigos y de gente con la que nos relacionamos; vamos renovando pero hemos de mantener el límite. Imagino que es algo parecido a la regla de oro del orden de Marie Kondo, si compras ropa nueva tienes que sacar del armario el mismo número de piezas. En la redes sociales pasa otro tanto, Facebook confirmó que las tribus virtuales se mueven entre 120 y 130 contactos, salvo quienes necesitan una sobredosis impostada de popularidad que, por supuesto, no pueden atender de forma individualizada. Por otro lado, está la exclusión del gorrón, “si eres malo y abusón y no cooperas, los demás no querrán tratar contigo y las hembras te rechazarán, y eso perjudica a tus genes”. Según sus conclusiones el cerebro de una especie depende de la importancia del grupo femenino que es quien mantiene la sociabilidad tribal. “El neocórtex se hereda solo de los genes maternos, no del padre. La abnegación materna mejora el éxito reproductivo. Ya lo dijo Aristóteles hacia el 350 a. C., los hombres son criaturas emotivas, las que piensan son las mujeres”. En su último estudio sobre cómo se mantienen la relaciones amistosas ha concluido que las chicas hablan mucho de sus cosas, sin embargo, las llamadas que se hacen los chicos son breves, solo para quedar y hacer algo juntos. Pero a la postre 150 es el tope. Sobre su antropología de las religiones, otro día.

«Diario Palentino, 14 de junio de 2020»